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50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

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Mar 10, 2009

Radio Rock Fest

Radio Rock Fest
7 marzo 2009
19-23 hrs

En el D.F., la zona metropolitana y algunos estados del interior del país, los rockeros de “palomazos”, principiantes, y que en general carecen de contratos con disqueras y una exposición constante en foros importantes, permanecen al margen de los medios de comunicación y de la industria musical, hallando en cambio espacios de difusión en redes sociales de internet como Myspace y, de manera más importante, participando en pequeños festivales como Insite*, La batalla de las bandas, Inter Rock Fest y más recientemente, Radio Rock Fest. Éstos les significan una oportunidad única para foguearse como músicos en vivo, y con suerte, hacerse de escuchas.

En esta ocasión el cartel ofrece una amplia gama de géneros, así como de bandas novatas y otras con trayectorias que datan de casi 10 años. No sorprende que en la mayoría de las presentaciones resalte el carácter improvisado, la falta de “voz artística” o la repetición sin un ápice de ironía de lugares comunes del rock: el vocalista fingiendo un tono varonil, guiñiendo el ojo a las “preciosas en primera fila”, su personalidad de entertainer dominando el escenario y vestido de estrella de rock con los jeans rotos, la chamarra de cuero, el cabello engominado o la camisa abierta que muestra el pecho viril, las letras sobre éxito, chicas, “energía”, los solos de batería y guitarra virtuosistas, y un largo catálogo de presunciones que forman parte de la mitología del género de la que muchos de estos músicos parecen no tener ningún interés  por distanciarse.

En ese tenor se inscribe el hard rock de Sorrento de Saren o K.D.N.A. Perpetua, con su baterista showman y un par de vocalistas armonizando antagónicamente en un concurso imaginario por resultar “líder”. La porra es su familia, amigos y comité vecinal, y uno que otro creyente. En cambio el rockabilly sin mayor pretensión que el baile divertido de Los Boogie Street, oriundos de “Ecatepunk” y aún siendo deudores totales de Los Gatos en cuanto a temas, letras, actitud y hasta peinado, resultó ser una amena muestra de que el rock, con todo y sus clichés, aún puede emocionar, y los Boogies lograron poner a bailar hasta a las porras ajenas.

Digna de subrayarse también fue la presentación de los experimentados Bajo Presión, defeños que desde 2002 han estado coqueteando con un pop-progresivo ligero que recuerda por momentos a los mexicanos noventeros de Crista Galli o Fratta, y hasta al Marillion de Steve Hogarth. De ellos puede esperarse un buen pop fresco si trascienden ese afán por temas de amor predecible y los innecesarios riffs rockeros.

Con todo, festivales como Radio Rock Fest representan una plataforma importante para el rock marginal del país; mas en ellos se debe procurar la incursión en el cartel de grupos más ambiciosos, con aspiraciones profesionales y mayor bagaje musical, así como una línea temática que no mezcle arbitrariamente géneros y donde la porra no sea la medida del talento.


* Ver Festival Insite, Lunario, CAN 2008.

Feb 22, 2009

Beirut

Beirut
19 febrero
22:00 – 12:00

Pocas visitas como la del veinteañero estadounidense Zach Condon, alias Beirut, han suscitado tanto interés en el público mexicano. Con un par de conciertos llenos, la fascinación por este joven se puede atribuir a que es de los pocos músicos que dentro del indie han sabido romper con su característico anglocentrismo. Alejado de alusiones obvias, la repisa de discos de Condon debe tener un espacio privilegiado para el folk norteamericano, báltico, mexicano y la canción tradicional francesa. Su acercamiento a estas culturas, tan frecuentemente incomprendidas en Estados Unidos como algo exótico, ha sido fundamentalmente a través de la música. En mucho han ayudado esos paseos de mochilazo que ha tenido desde los 15 años de edad a zonas como Europa del Este que para él son remotas, pero sólo en un sentido geográfico y lingüístico.

Porque la música de Beirut difícilmente podría inscribirse dentro de ese género híbrido en el que entra todo, que es el “World Music”. Condon es más explorador que turista, su interés no es apropiarse de la cultura ajena ni mucho menos observar detrás de la cerca. Gulag Orkestar, primer disco escrito en la intimidad de su dormitorio, es el equivalente sonoro de quien narra sus travesías en un diario, más interesado por darle un sentido de permanencia a sus impresiones que por la reacción que éstas puedan generar.

Después de aquél disco de orquestaciones y metales dramáticos, Condon desempolvó sus viniles de Jacques Brel y Serge Gainsbourg, rindiendo un sentido tributo en The Flying Club Cup, y tras varios EPs, en la primavera de 2008 se mudó a Teotitlán del Valle, Oaxaca, donde colaboró durante seis meses con la Banda Jiménez en un EP de canciones nupciales y funerales, titulado March Of The Zapotec, un disco donde el luto y la celebración por la vida son contrastados por la intensa expresividad de los instrumentos de aliento. Para su debut en la capital mexicana, la expectativa era que Condon invitara a los músicos oaxaqueños. Lamentablemente, la banda que lo acompañó es diligente para un proyecto de simple pop, pero en sus manos, Gulag Orkestar y March Of The Zapotec, los trabajos clave de Beirut, parecen interpretados por una estudiantina con más entusiasmo que oficio. Ante ello, el público reaccionó excesivamente generoso. El tecladista y desastroso acompañamiento vocal, Paul Collins, afirmó, azorado, que en ningún otro recinto se les había recibido con tanta emoción. Lo que sí valió la expectativa fue la interpretación vocal de Condon, su estridente trompeta y el simple par de acordes que toca con un ukelele. El set list fue un popurrí de sus tres discos principales; de lo más destacable resultó su versión de La Javanaise de Gainsbourg, la ligera A Sunday Smile y desde luego, Gulag Orkestar.

Dice Condon que siente la necesidad de hacer muchas cosas antes de cumplir 30 años y que después de eso, todo será una página en blanco. Habrá que esperar a que no sólo sus proyectos de un disco de hip hop y folclor alemán antecedan ese destino, sino que como sucede con Gogol Bordello y Sufjan Stevens, sus ambiciones folcloristas encuentren eco en la interpretación directa.

Dec 15, 2008

Simplifires / Descartes a Kant

Simplifires
Descartes a Kant
13 diciembre, 22:15 – 12:30


Noche de indie rock ruidoso con el grupo mexicano-irlandés (“Mexirish”, le llaman a su sonido) Simplifires, formado en Londres por Shine (guitarra), Rodrigo (bajo) y Dave O (vocal), que en menos de dos años ha logrado incursionar en el mercado anglosajón, particularmente en el sur de Estados Unidos, y contar en casa con una creciente base de seguidores en el centro del país (Toluca, Cuernavaca, Querétaro, León, Aguascalientes, San Luis Potosí y D.F.) después de un año de giras, eventos promocionales y una destacada presentación en el festival La Colmena (Morelos, verano de 2008) como teloneros de Sigur Ros. 


El cuarteto con vocalista irlandés que felizmente ha cambiado la Guiness por el mezcal, está a tono con los exponentes del “indie de estadio”, como son Chikita Violenta y Los Dynamite. A diferencia de éstos, Simplifires está en el proceso de hallar voz propia: Why People Make Countries, su primer LP, suena rebasado por la influencia de U2 y el estilo vocal de Dave O lo hace sonar como un Chris Cornell que no logra engranar sus letras con las melodías de Shine, demasiado básicas y parecidas entre sí, todo ello a pesar de contar con una respetable producción a cargo de Phil Vinall (Radiohead, Placebo).


En vivo compensan esa falta de solidez con el entusiasmo a toda prueba de Dave, haciendo malabares vocales y saltos al mismo tiempo, comunicándose en un español aún limitado pero efectivo, pues logra que el público le responda con la rutina prevista de los conciertos: coreando los temas más conocidos, gritos alocados tras frases de cajón como “Venga, Méxicoooo, ¿están listos?”.


En el mismo tono se encuentran los invitados Descartes a Kant,  disfrazados de Santa Clos y tocando con intrumentos de juguete “música de personalidad múltiple que sufre episodios bipolares”. Su par de vocalistas, ataviadas con negligés bajo el disfraz y actitud de heroinómanas, literalmente estepan y gimen historias de violaciones perpretadas por su padre, entre otros temas. 


Simplifires y Descartes a Kant representan el lado más estridente del indie rock, del cual se puede decir cualquier cosa, menos que su oferta no es amplia.

Nov 30, 2008

Insite

Insite
29 noviembre
21 - 23 hrs.


Desde que el movimiento emo generó notoriedad nacional en 2007 tras la golpiza propinada a adolescentes de aspecto emo en Querétaro, gobernantes, promotores, artistas y administradores de foros públicos han intentado estimular la tolerancia hacia ésta, la villana favorita entre las manifestaciones de la música popular. Con ello han ido aumentando en varios puntos del país las agrupaciones, conciertos y el público que se identifica como emo. Insite es uno de los grupos que mejor representan algunos aspectos atribuibles a ese género: por definición, la emotividad exacerbada, así como la bipolaridad entre el verso tranquilo y el estribillo estridente. Mas su música no se circunscribe únicamente al emo, sino que es considerada por ellos mismos como una fusión de géneros “sensiblemente rudos”, por llamarle de alguna manera a esta muestra de punk, metal y emo.

Formados en 1999 por Konrado, Kar, Goy, Gabriel y Miky tras haber participado en la banda Donnie Brasco, cantaban en inglés y español. Firmaron con la disquera independiente Movic Records. Con tres álbumes (Otra historia, 2004, Una vida no es suficiente, 2007 y Esperando a que amanezca, 2008) y un destacado cóver al grupo Bronco, Insite ha aprovechado con buenos resultados las redes sociales como Myspace para darse a conocer más allá de las fronteras mexicanas, particularmente en España, ofreciendo la descarga gratuita de sencillos y añadiendo a la oferta del disco souvenirs como pulseras o pins para estimular la compra de música oficial en tiempos de descargas ilegales y piratería.  

Es cierto que la fusión como género suscita más aversión que gusto, pero a Insite no le ha ido nada mal esta noche con la generosa entrada que han logrado en el Lunario. En definitiva, si la fusión no es lo tuyo, hay que guardar sana distancia con sus exponentes. En cambio los seguidores pudieron apreciar de estos originarios de Mexicali un verdadero “sonido monster” durante dos horas, donde la intención parecía ser reventar el sistema de amplificación con decibeles injustificablemente altos y canciones de 3 minutos en las que lo mismo entran baladas seguidas por riffs metaleros, alaridos emo y de las letras que se podían distinguir entre ese tsunami de ruido, frases hechas sobre las relaciones sentimentales. Un coctel explosivo que distingue a estos norteños como un exponente bastante competente dentro de su género.


Oct 12, 2008

Jorge Villamizar

Jorge Villamizar
9 Octubre
10:40 – 12 hrs

Sin duda que la trayectoria profesional de Jorge Villamizar es atípica como pocas: Graduado en la Escuela Naval de su natal Colombia, partió a Londres para cursar Ciencias Políticas y después a Miami para un posgrado en Administración de empresas. Llama la atención que mientras la vasta mayoría de “luminarias en ciernes” pasan años estudiando en academias de formación musical y escénica, demasiado preocupados por fabricarse una imagen artística, Villamizar es de esos extraños casos en donde todo en la vida apunta hacia cierta dirección, y de pronto, un algo nos hace replantear el camino. A ese algo han venido a prestarle atención incondicionales seguidores esta noche, porque no es menos que el alma que imprime este colombiano a sus canciones, armado con una guitarra y un ingenio inusual en la música pop latinoamericana. A Villamizar no sólo se le apareció esa musa por la que tantos se cortarían el meñique, sino que como influencias alude a esa formación básica como la leche y el hierro: The Beatles, de quien su madre era admiradora, así como Joaquín Sabina, Víctor Manuel, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y música folclórica de los Andes.

Entre esas horas perdidas del colegio, Jorge tomaba la guitarra y un día se dio cuenta que era bueno para escribir estribillos con ganchos y letras con humor inteligente, sentimentales mas no trilladas. Formó en Miami el grupo Bacilos, conoció a gente del medio que reconoció inmediatamente su originalidad y en poco tiempo sus canciones le procuraron establecerse como un favorito de radio y televisión, y más notablemente, de colegas que han incluído en sus discografías temas escritos por Villamizar, como Paulina Rubio y Julieta Venegas. Después de tres discos con Bacilos, los temas de Jorge son cada vez más personales, por eso que ha decidido mudarse a la ciudad de México y desde aquí comenzar como solista, siendo su debut en Lunario.

Una clave para entender la relación entre él y sus seguidores es la siguiente: tras presentar a su grupo acompañante (dos tijuanenses, un bonaerense), afirma que en esta nueva etapa no está aprendiendo a ser  solista, sino a estar solo, aludiendo a su reciente divorcio. Tal franqueza permea en sus canciones, particularmente las acústicas, sin acompañamiento, como mejor suena: directo, íntimo y, sin empacho, al borde de la canción confesional. Es natural que el público se involucre totalmente en sus nuevos temas, a la vez de festejar los éxitos, todos interpretados y la balada bailable que sus seguidoras demandaron en el segundo encore:  Tabaco y Chanel. Lejos del cliché del romanticismo de lírica reciclada, la denuncia social o el regionalismo, la de este autodenominado “colombiano errante”, es una muestra de que la canción popular latinoamericana va por buen rumbo.

Sep 28, 2008

Mercury Rev

Mercury Rev
26 septiembre
22:30 – 12:00

En una ciudad donde la diosa fortuna rara vez arroja los dados a nuestro favor, a algunos les sonará desproporcionado hablar de una alineación cósmica en el concierto de Mercury Rev. A ese evento celestial hay que atribuir, en primer lugar, lo que sucedió esta noche, y en segundo, a que Jonathan Donahue simplemente tiene un espíritu tan vasto e inquieto que no cabe en sí mismo. Hay que contemplarlo con el ánimo a tope y el pecho a punto de estallar, sus enormes ojos ligeramente desorbitados, en un fascinante diálogo con sus ninfas, que no ha tenido reparo en compartir: una belleza oscura y misteriosa, la de Donahue y compañía, a la que accedemos directamente. Debieron avisar, empero, que a este concierto tornado cofradía, entraríamos de lleno con ese sonido orquestal y sobrecogedor que el grupo ha estado perfeccionando durante los últimos diez años: de los primeros arpones al corazón sería Holes, esa vigilia taciturna y frágil de casi seis minutos de duración, que literalmente hizo llorar a varios. Jugo de ojo lubricando mejillas durante hora y media y ni a quién le importe la escasez de pañuelos, al fin que exaltaciones como éstas no se dan todos los días y además nos ha tocado juntos, qué mejor.

Los detalles casi imperceptibles que Mercury Rev y su productor estrella, Dave Fridmann, han logrado en el estudio, detonantes de dramatismo en temas como el mencionado, You’re my queen o la joya de la corona, The dark is rising, han sido magnificentemente reconstruidos en vivo. Nunca sabremos cómo es que sólo cinco músicos con instrumentos convencionales logran esa ambientación sinfónica. Tampoco sabremos exactamente qué es lo que llevó a Jonathan a experimentar en 1998 una voltereta radical no sólo de sonido, sino de vida, como afirmó en entrevista a un diario local, pero de que a su grupo le significó un antes y un después, no hay duda: Pocos podían creer que uno de los mayores exponentes de la psicodelia ruidosa de principios de los noventa fuera capaz de guardar los pedales de distorsión y sorprender con un disco tan íntimo y cristalino como Deserter’s Songs. Para muchos de los presentes, este disco, junto al Soft Bulletin de The Flaming Lips, significa el Grievous Angel o el Pet Sounds de nuestra generación: esas gemas en las que nuestro yo más hondo se refleja y halla eco. Con el caleidoscopio sónico de Mercury Rev más vale pasar por alto las definiciones estrictas de género: en su carrera hay resonancias varias; las ensoñaciones mágicas del Treasure de Cocteau Twins, la melancolía de Gene Clark, la cósmica americana y contemplativa de Gram Parsons, las proyecciones astrales e insuperablemente tiernas de Curt Boettcher/Gary Usher… Pero como una muestra de que estos nativos de Nueva York tienen en la dupla Donahue/Grasshopper compositores de la más alta talla, su paleta de sonido se expande hacia lo electrónico en su LP titulado Snowflake Midnight que se estrena el próximo 29 de septiembre. El sencillo Senses on fire, interpretado hoy, además de señalar con todas sus letras de lo que está hecho Donahue, es la puerta de entrada a un trabajo al que hay que prestar atención obligada. Mercury Rev: de los artistas más relevantes en la actualidad.

Sep 3, 2008

División Minúscula

División Minúscula
Lunario
20 – 21:30 hrs.

1977. Adolescentes rufianes y aburridos beben aguarrás en las calles de Londres. Ellos pasan de cualquier orden establecido: escuela, trabajo, gobierno, familia, y responsabilidad de cualquier tipo son palabras tachadas en su diccionario de bolsillo. Lo que ellos quieren es la destrucción total con los medios que se tenga a la mano. Un ataque contra la soberana de su país, en forma de mofa con estribillo memorable es un buen comienzo: dentro de poco God Save The Queen de The Sex Pistols se convierte en himno generacional e inspiración para incontables jóvenes con el mismo espíritu anarquista y provocador, dentro y fuera de Inglaterra.
2008. Son curiosos los giros que ha dado el punk a lo largo de treinta años y pico, porque hoy a nadie sorprende que lo incendiario de aquél movimiento no pase de ser un capítulo más en la historia de la música popular. Más que asimilado por la industria musical, el punk como género ha tenido un desarrollo interesante: de los alaridos, las guitarras desafinadas y los tres acordes de rigor, hoy somos partícipes del punk melódico, meloso y hasta alegre, el que se ha reconciliado con las listas de popularidad, el de baladas para la novia en lugar de protestas contra las instituciones. En el caso de División Minúscula, el “happy punk en tu idioma”.

En los últimos años, el norte de México ha sido cuna de varios grupos que se inscriben en este tenor: Finde, Thermo, Panda, Zurdok y División Minúscula (DM), entre otros. El último, originario de Matamoros, Tamaulipas, se formó a finales de los 90 y reformó una vez que sus miembros se graduaron de la universidad. Integrado por Alex Luque, los hermanos Javier y Kiko Blake y Efrén Barón, el sonido de DM fue ideado por Toy Hernández, quien en años previos convirtió a Control Machete en uno de los grupos más populares del país. En 2001 editaron su primer LP, Extrañando Casa. Con ventas cuantiosas y la prensa musical señalándolo como el disco más representativo del género, el grupo se tomó un inusual descanso de cinco años para volver con Defecto Perfecto en 2006, sin haber perdido interés de público y prensa.

Desde entonces y con un incremento en popularidad al ser favoritos de MTV Latino, los tamaulipecos han compensado años de inactividad organizando giras y firmas de autógrafos, filmando videos y colocando sencillos en la radio. Este 2008 presentan Sirenas, un disco que con Robert Carranza en la producción, tiene variaciones en estilo. Alex Luque lo define como “un regreso al rock clásico, con un sonido más natural”. Carranza ha trabajado con artistas tan diversos como Björk, Supergrass, Molotov o The Mars Volta, logrando con su técnica de producción análoga y digital, un sonido menos estandarizado. Aunado a su trabajo previo, las canciones de Sirenas que hoy tocan Blake y compañía, suponen un giro no muy radical del punk alegre que les ha caracterizado durante años, esta vez recreando con un tecladista como invitado el sonido del nuevo disco. Su firma siguen siendo riffs prestados del hard rock, melodías y estribillos pegajosos, siempre en español tarareado por sus fans, 80% de los cuales son chicas en estado de furor, interactuando con el vocalista, gustoso de arrojar camisetas y premios a las primeras filas. Se las gana con el momento romántico de la noche, la letra de Sismo: “No sé si fue amor, pero vaya que lo hicimos de lo mejor”.

Lo dicho: la rebeldía de ayer es la escuela de mañana, y para muestra, un punk alegre de acorde duro e inofensivo.

Apr 20, 2008

Melt Banana

Melt Banana
Mike Pride y Jamie Saft (Kalashnikov)
Lunario
19 abril 2008
22 - 12:30 hrs


En la currícula de los norteamericanos Jamie Saft y Mike Pride hay colaboraciones con John Zorn y Bobby Previte, entre otros. Pero esta noche, sus improvisaciones se inscribieron totalmente en la escuela CURUPAPEX*. Dentro de esa rama del avant-garde caracterizada por el virtuosismo exacerbado, Pride y Saft ofrecieron cuarenta minutos de clínica de batería, vocecitas guturales, gemidos, silbatos de juguete y teclados con sonidos graciosillos.

En eso llega el ruidismo frutal cortesía de Yasuko Onuki y su Melt Banana. Ni bien se han puesto el tahalí o saludado cuando la chica simplemente toma dos plátanos y los arroja a las primeras filas: “¿Están en esto conmigo o no?”, parece demandar. Es que ella tiene el ruido y todos lo saben, en Lunario hay de plano un pandemonium por dos plátanos, todos se los pelean, y la expectación por el noise rock de estos oriundos de Tokio, es de esas que se ven, digamos, sólo una vez al año. La voltereta de ánimo fue radical con “Shield for your eyes, a beast in the well on your hand”, la estándar abridora de sus conciertos: apenas cuatro minutos que inician con una línea de bajo absolutamente pegajosa y se desenvuelve en una estructura cambiante y complicada que suena sencilla. ¿Cuál será su secreto?

Es lo de Melt Banana: composiciones inteligentes, noise desenfadado y más punk que el autoproclamado, y una actitud anti-complaciente, anti-ñoñerías. Los MB bostezan en ese desfile de vedettes con instrumentos en que se ha convertido el avant garde, pues casi sin excepción dan ganas de llamarle experimentación, pero de laboratorio: antiséptica, calculada y monótona. Escojamos cualquier tema de MB y en menos de medio minuto hay más creatividad y víscera que en el cartel completo de cualquier festival de experimentación sonora.

Debió estar aquí al que se le haya esfumado el placer por el concierto en vivo. Ichirou Agata, guitarra y cubrebocas, es un virtuoso sin el mal gusto de mostrar en público las horas diarias que le dedica a su instrumento. Él se burla de ese egocentrismo ñoño porque su habilidad, sus impresionantes triquiñuelas diapasónicas, están 100% a disposición de la canción. A Rika mm’ ya se le conoce por ser la chica discreta que mantiene a todos bailando con sus impecables líneas rítmicas de bajo. Con baterista nuevo y liderados por Yasuko y su humor a toda prueba, el repertorio de MB incluyó lo mejor de sus 15 años de carrera y concluyó con un postresote ska -cereza en su punto-: Monkey man, de The Specials. 


*Cualquier Ruidín Pasa por Experimentación

Nov 22, 2007

The Whitest Boy Alive

The Whitest Boy Alive
Lunario
22 noviembre 2007
11 pm -12:30 am

Han pasado seis años desde que los noruegos Kings of Convenience lograron atraer la atención del público masivo con tan sólo un par de acústicas confeccionando baladas pop tiernas y sentimentales. Es un dato destacable que dos chicos tímidos, sin dotes de entertainers, sean capaces de llenar foros grandes, donde el interés radique en escuchar las canciones más que en ver el espectáculo. El verdadero carisma del dueto, Erlend Øye, ha generado lazos de afecto con fans y promotores mexicanos a tal grado de que se asegura de visitar el país por lo menos dos veces al año para ofrecer recitales, ya sea con los Kings o con su más reciente proyecto, The Whitest Boy Alive (TWBA), al mismo tiempo que aprovecha escapar del invierno nórdico.

TWBA se forma en 2003 en Alemania con Erlend a la cabeza, acompañado de Marcin Öz, Sebastian Maschat y Daniel Nentwig. Su intención es hacer  pop bailable, más en el estilo de Prefab Sprout y Hall & Oates que de Pet Shop Boys o New Order: instrumentación convencional en lugar de ritmos programados. Pensemos en los mejores grupos actuales de pop elegante y perfeccionista, la gran mayoría recae en programaciones: Junior Boys, Caribou, The Radio Dept...  Es extraño pero tal parece que hacer buen pop sin ruido ni efectos, con sólo bajo, batería, guitarra y teclados, es algo de lo menos convencional hoy en día.

Øye y los chicos editan su primer disco en 2006, “Dreams”: un homenaje al sophisti-pop patentado en los 80 por Prefab, Aztec Camera, Young Marble Giants, Everything But the Girl en sus inicios, el Roxy Music de Avalon, y otros. En Dreams encontramos canciones meticulosamente producidas, melodías memorables, secciones rítmicas perfectamente sincronizadas (“Don’t Give Up” y “Figures”)… un disco ambicioso y técnicamente impecable, pero, ¿y el “blue-eyed soul” que nos habían prometido?

Se da en vivo, gracias a la diligencia del hilo conductor del grupo, Marcin Öz al bajo. Podemos afirmar que a Erlend le aplauden no sólo las sonrisas y el acercamiento con los fans; por momentos sus acordes suenan tan bien como a aquellas composiciones de Sean O’Hagan para Microdisney, y cuando el grupo se emociona con la audiencia que no para de brincar, se dejan ir improvisando sin perder por un segundo el ritmo; Öz bailando y Nentwig trepado sobre sus teclados, con pasitos hawayanos. Suenan casi tan elegantes como The Sea and Cake, casi tan apasionados como Paul Weller en Style Council, Erlend casi tan tierno como Paddy McAloon en su canción menos lograda.

Casi, casi… y si no fuera por su monotonía vocal, podría decirse que esta noche los seguidores de Erlend y compañía no esperaban más que pasar una buena noche de baile siguiendo a su pelirrojo favorito: el flaquillo de las enormes gafas de pasta con fondo de botella; en cambio hemos regresado a casa tras haber gozado una rarísima y afortunada muestra de Soul blanco contemporáneo.

Sep 25, 2007

Client

Client
Lunario
22 septiembre 2007
10:30 – 12:30

A las chicas de Client se les conoce desde 2003 por ser el primer fichaje de Andy Fletcher (Depeche Mode) para su entonces flamante sello Toast Hawaii, así como por su férrea reticencia en cuanto a promoción de imagen y datos biográficos (las integrantes originales se hacían llamar Client A y B), a la vez de que sus intenciones anti-publicitarias les procuraron justamente lo contrario: la fotografía de sus pies como portada de disco debut sólo causó que público y prensa sintieran más curiosidad por conocer las verdaderas intenciones (“¿serán chimuelas?”) detrás del anonimato del dueto apadrinado por Fletcher, que por su música. Ésta, ya en segundo plano, obtuvo críticas bastante favorables, considerando que entre centenares de artistas del fetiche electro-pop, Client carece de temas destacables como sus contemporáneas Ladytron o ADULT., y sus conciertos no tienen el toque escandalizador que tanta fama ha dado a Miss Kittin.

El de Client puede definirse como un ninfo-roboti-pop con melodías planas, ambientaciones gélidas, letras sarcásticas y la presencia de las ahora tres integrantes portando uniformes, 15 cm de tacones que desafían la anatomía humana y una actitud que debe situarse entre el desprendimiento y el desinterés hacia el oficio propio y el recibimiento del público. Con ello, las inglesas han logrado un nicho de seguidoras inmediatamente identificable: en su gran mayoría, jovencitas entaconadas que recuerdan aquellas modelos inexpresivas flanqueando a Robert Palmer en el video Addicted to Love, y chicos que siguen atentamente los eventos de la disquera que edita a Client en México, Noiselab.

Una vez pinchado el botón “desidia / autopilot”, las Client no se inmutan ante el entusiasmo de sus fans, quienes, imprevisiblemente, parecen obtener de este aparente desencuentro una suerte de gratificación; junto al grupo, un video muestra un par de chicas anónimas, sexualmente voraces y emocionalmente no-disponibles. Una sonríe mientras encaja el filo de su zapatilla en el abdomen del chico al que seduce y acaricia con guantes rojos. ¿Distraídos? Sólo hasta el cover a “Zerox Machine” de Adam & The Ants, y las originales “Drive” y “Someone To Hurt” ( “¡a miiiiií!”, gritan por ahí): temas que rescatan al concierto de ser la mera diversión sadomaso de terceros; la incorporación de Client E al bajo ha dado como resultado que el sonido en vivo de Client sea mucho más rico y orgánico que el de las grabaciones. Una bienvenida tangente al cálculo repetitivo. El R2-D2 (Arturito) motriz del grupo, ahora con modesto hula-hula integrado, exenta a este trío de infantas terribles de aparecer “number one” en el ipod de la mismísima M. Thatcher…




Jul 20, 2007

Lee Ritenour

Lee Ritenour
Lunario
20 julio 2007
22:00 – 12:30

No es común que los jazzistas graben videos, tampoco que éstos aparezcan en rotación constante en la MTV, como es el caso de Lee Ritenour alias “Capitán dedos”, hombre con currícula aún menos común: músico de sesión de The Mamas and the Papas en la década de los 60, cuando sólo contaba con 16 años, invitado especial para la grabación de un par de temas en The Wall de Pink Floyd, colaborador de nada menos que Kenny G en el 87, guitarrista con más de 30 álbumes en su haber y sin miedo a incursionar en géneros “menores”: fusión y pop -éste último el de su disco Rit de 1981- ni experimentar con funk, pop, rock, world beat, exótica y bossa nova, para el desagrado casi unánime de sus críticos y el placer de su numeroso público. Y es que de los contados casos de éxito comercial dentro del jazz está el de Ritenour, un hombre desinteresado en incursionar en el jazz formal, que ha hecho carrera y fama con su estilo ecléctico y su irreverencia sobre el escenario.

Hoy lo acompañan jazzistas de amplia trayectoria: Abraham Laboriel al bajo, Alex Acuña en batería y Patrice Rushen, aquella niña prodigio del festival de Jazz de Montreal en 1972 y ahora reconocida compositora / cantante / pianista de Rhythm & Blues, con afición por la fusión de géneros, que produjo varios éxitos durante los 80, en particular “Forget Me Nots”, una joya funk que tiene a bien interpretar algunos minutos antes de que Lee se saque un as de la manga.

Los jazzeros más exigentes no se equivocan cuando le reclaman al norteamericano ser una especie de corredor de la pista de improvisación segura, e incluso monótona. Tres cuartos de su concierto parecen ir en este tenor, no obstante el frenesí de sus fans. Por eso es que Lee tiene que hacerse de sorpresas que reanimen el concierto: la de hoy es una interpretación bastante digna de la rarísima Stone Flower de Antonio Carlos Jobim, un tema que a 37 años de publicado, sigue sonando transgresor y nervioso.
El Capitán dedos y compañía, más que un cover, ofrecen un tributo de casi diez minutos a la pieza homónima de un disco considerado como el Kind of Blue brasileño, y aunque no sea de las favoritas del público –más animado con las improvisaciones características de Ritenour- , es un punto de enorme destreza técnica y un emocionante repaso al jazz, ese sí, de verdadera vanguardia y no sólo de entretenimiento.

Un encore que se extiende más de media hora prueba que Ritenour tiene en México un público afianzado y que probablemente ésta es sólo la primera de varias presentaciones futuras. Esperemos que en ellas muestre homenajes tan arriesgados como el de hoy.

May 27, 2007

La Banda de Edgar Lira

La Banda de Edgar Lira
25 mayo
21:40 – 12:20

La música popular ha probado ser un medio eficaz para propagar el mensaje de Jesús. El siglo XX vio el establecimiento del Gospel como un género hondamente enraízado en el Blues y el Folk espiritual salido directamente de iglesias afro-americanas y practicado por evangelistas. Su importancia ha sido tal que de él se desprenden incontables subgéneros, entre ellos el rock cristiano, que sólo se distingue del rock mainstream por su lírica abiertamente religiosa.

En México no se puede hablar de un rock cristiano comercial, sino que se trata de un género marginal, de escasa presencia en los medios masivos y con un público específico, difícilmente cuantificable pero bien organizado por medio de intereses en común, y activo a través de la producción de festivales cristianos y pequeños encuentros como el de esta noche, con Adiós Mercedes y Muertos Una Vez teloneando a La Banda de Edgar Lira (“LaBel”), grupo principal y promotor del concierto.

Los primeros, cuatro jóvenes de origen mexicano radicados en Los Ángeles, presentan un agradable puñado de canciones pegajosas influídas por el New Wave / New Romantic de los 80. Sorprende que sea un grupo nuevo dada su solvencia, y su trabajo lírico no es menos notable. Sin menciones abiertamente religiosas, la sutileza de Adiós Mercedes podría colocarlos en un mercado mucho más amplio. Muertos Una Vez, en cambio, plantean historias de redención, caídas, arrepentimientos y resucitaciones cotidianas (“corre hasta caer y vuélvete a levantar”) con un Nu-Metal cercano a Creed.  

Por el mismo rumbo se encuentra LaBel, cuarteto duranguense con la clara misión de encaminar por el sendero de la virtud (cristiana) a "todo tipo de juventud", según manifiesta en su sitio web. Hacedores de un hard rock en el estilo de los norteamericanos Jars Of Clay, tienen en su líder Edgar Lira a un mesías de voz monótona, melodías básicas y letras parcas cuando no maniqueas. Tras él un video muestra lo mismo imágenes de Hugo Chávez, Saddam Hussein y Osama bin Laden como los villanos de moda, pandilleros y chicos punk con cadenas, manifestaciones descontextualizadas, los aviones incrustados en las torres gemelas, fetos sangrientos, parejas homosexuales y Bono Vox invitando a escuchar la palabra del señor. Mientras, Lira recita ante su nutrido grupo de seguidores, todos con los ojos cerrados y los brazos en dirección al creador: “Dios siempre responde pero a veces no nos gusta la respuesta”, “deja que tu alma se encuentre con Dios” o “en un mundo lleno de guerras, donde dos hombres se casan, busca a Dios”... Cabe preguntarse cuántos se unirán a una invitación rebozante de  catastrofismo; en tanto, el marcador es claro: Religión 1, música 0.

Feb 7, 2007

Proyecto Fibonacci

Proyecto Fibonacci
7 febrero
20:00 – 12 am


No hace muchos años que las primeras presentaciones del Circo del sol en México impresionaron a un público interesado en manifestaciones circenses más cercanas a la multidisciplina o a la danza que al circo tradicional, a la vez de inspirar a una nueva generación de jóvenes a formar no sólo una compañía de circo independiente, sino una pequeña academia en un país carente de instituciones oficiales para aprender el oficio circense: el Cirko de Mente.

La visita de los canadienses Los 7 dedos de la mano (Les 7 Doigts de la Main), compañía de circo contemporáneo formada por artistas que han trabajado con El circo del sol, Cirque Eloize, Teatro Zinzanni y Pomp Duck and Circumstance, entre otros, se enmarca dentro del programa de intercambio académico / artístico llamado Proyecto Fibonacci, una residencia de dos semanas en la ciudad de México, donde las compañías canadiense y mexicana participan en talleres y presentaciones del circo de vanguardia originado en Québec.

La segunda visita[1] de Los 7 dedos… a esta capital resulta ser un evento que ha generado mucha anticipación entre su entusiasta y heterogéneo público, y tan sólo cinco minutos del primer set demuestran porqué se les considera una de las mejores puestas en escena a nivel mundial: los siete miembros de esta comuna creativa se reparten acrobacias simultáneas con un mínimo de recursos y un perfeccionamiento casi obsesivo. De la rutina de las pelotas a diez manos en perfecta sincronía, a los sets de equilibrio a mano, pasando por las acrobacias aéreas, es difícil quedarse con un favorito, pero lo cierto es que Samuel Tétreault, director del proyecto y equilibrista a mano desde la adolescencia, causó una apertura de boca colectiva de diez minutos al sostener todo el peso de su cuerpo con un brazo y un banco con la mandíbula.

Mención especial merecen los integrantes del Cirko de mente, cuyas rutinas son aún perfeccionables, pero que se mantiene como la única agrupación de circo multidisciplinario dedicada a la enseñanza e investigación de este arte aún poco convencional en México.

Un evento que bien puede considerarse como un derroche de imaginación y talento, cuyo nombre alude al científico italiano Leonardo Fibonacci (1170 - 1250) y su secuencia matemática más conocida como “Proporción áurea”: un número infinito que simboliza “la manera orgánica en que la vida se organiza a sí misma de un modo natural para crear armonía y belleza”.  El proyecto Fibonacci puede ufanarse que esta noche ha logrado encontrar la armonía dentro del caos de la creación.



[1] Su primera visita fue en el Teatro Metropólitan en 2005.

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