Mercury Rev
26 septiembre
22:30 – 12:00
En una ciudad donde la diosa fortuna rara vez arroja los dados a nuestro favor, a algunos les sonará desproporcionado hablar de una alineación cósmica en el concierto de Mercury Rev. A ese evento celestial hay que atribuir, en primer lugar, lo que sucedió esta noche, y en segundo, a que Jonathan Donahue simplemente tiene un espíritu tan vasto e inquieto que no cabe en sí mismo. Hay que contemplarlo con el ánimo a tope y el pecho a punto de estallar, sus enormes ojos ligeramente desorbitados, en un fascinante diálogo con sus ninfas, que no ha tenido reparo en compartir: una belleza oscura y misteriosa, la de Donahue y compañía, a la que accedemos directamente. Debieron avisar, empero, que a este concierto tornado cofradía, entraríamos de lleno con ese sonido orquestal y sobrecogedor que el grupo ha estado perfeccionando durante los últimos diez años: de los primeros arpones al corazón sería Holes, esa vigilia taciturna y frágil de casi seis minutos de duración, que literalmente hizo llorar a varios. Jugo de ojo lubricando mejillas durante hora y media y ni a quién le importe la escasez de pañuelos, al fin que exaltaciones como éstas no se dan todos los días y además nos ha tocado juntos, qué mejor.
Los detalles casi imperceptibles que Mercury Rev y su productor estrella, Dave Fridmann, han logrado en el estudio, detonantes de dramatismo en temas como el mencionado, You’re my queen o la joya de la corona, The dark is rising, han sido magnificentemente reconstruidos en vivo. Nunca sabremos cómo es que sólo cinco músicos con instrumentos convencionales logran esa ambientación sinfónica. Tampoco sabremos exactamente qué es lo que llevó a Jonathan a experimentar en 1998 una voltereta radical no sólo de sonido, sino de vida, como afirmó en entrevista a un diario local, pero de que a su grupo le significó un antes y un después, no hay duda: Pocos podían creer que uno de los mayores exponentes de la psicodelia ruidosa de principios de los noventa fuera capaz de guardar los pedales de distorsión y sorprender con un disco tan íntimo y cristalino como Deserter’s Songs. Para muchos de los presentes, este disco, junto al Soft Bulletin de The Flaming Lips, significa el Grievous Angel o el Pet Sounds de nuestra generación: esas gemas en las que nuestro yo más hondo se refleja y halla eco. Con el caleidoscopio sónico de Mercury Rev más vale pasar por alto las definiciones estrictas de género: en su carrera hay resonancias varias; las ensoñaciones mágicas del Treasure de Cocteau Twins, la melancolía de Gene Clark, la cósmica americana y contemplativa de Gram Parsons, las proyecciones astrales e insuperablemente tiernas de Curt Boettcher/Gary Usher… Pero como una muestra de que estos nativos de Nueva York tienen en la dupla Donahue/Grasshopper compositores de la más alta talla, su paleta de sonido se expande hacia lo electrónico en su LP titulado Snowflake Midnight que se estrena el próximo 29 de septiembre. El sencillo Senses on fire, interpretado hoy, además de señalar con todas sus letras de lo que está hecho Donahue, es la puerta de entrada a un trabajo al que hay que prestar atención obligada. Mercury Rev: de los artistas más relevantes en la actualidad.
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