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Jul 17, 2013

Mood Indigo, Michel Gondry

Mood Indigo, Michel Gondry

El éxito internacional de Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) estableció al francés Michel Gondry como uno de los directores con los abordajes visuales más inventivos de su generación. Junto con Spike Jonze, Todd Solondz, Paul Thomas Anderson, David Fincher o Mike Mills, el estilo de Gondry es resultado de su temprana formación en la dirección de videos musicales y campañas de publicidad. En estos primeros trabajos es donde Gondry comenzó a experimentar con técnicas visuales como la imagen congelada, flashbacks y diseños digitales o hechos a mano y con cierta torpeza intencional, como los monstruos infantiles del video Human Behavior de la cantante Björk, muestra temprana del motivo de toda la obra del francés: una exploración de lo onírico.

Estos primeros rasgos autorales eran más notorios más en la duración corta y la inmediatez de esos medios, como se puede apreciar en casi todos los videos de Björk y algunos de Lenny Kravitz, Massive Attack, The Black Crowes o Daft Punk. Valiéndose de un acercamiento casi “lo-fi” a su diseño visual, y donde la intención era alejarse lo más posible de la representación realista, su colaboración con el guionista Charlie Kaufman en Human Nature y Eternal Sunshine […] resultó en películas donde la visualidad potenciaba enormemente la historia. En el caso de Eternal Sunshine, el protagonista descubre una manera sencilla e inmediata de borrar su memoria, como si se tratara de hacerlo con una cinta VHS. Gondry logró trasladar este argumento aparentemente simple a una visualidad que mostraba el universo emocional del personaje principal.

Postales de Oniria
El borramiento de la memoria, así como sus complicadas consecuencias en la vida afectiva del personaje protagonizado por Jim Carrey, hicieron de esta película un clásico instantáneo entre la crítica especializada y las audiencias masivas por igual. En The Science of Sleep (2006), Gondry profundiza en el área de los sueños, directamente relacionados con los anhelos románticos de su protagonista (“Stéphane”), a quien le cuesta trabajo distinguir el sueño de la realidad. Con un guión del propio Gondry, la realidad y los sueños son dos mundos separados al inicio de la película, pero pronto la primera comienza a ser invadida por las alucinaciones hipnogógicas de Stéphane, en lo que podría denominarse una comedia romántica onírica, donde las imágenes en su mente son materializadas con recursos mínimos, como trozos de cartón, polaroids o rollos de celofán.

Gondry ha manifestado que los recursos materiales mínimos (y los retoques digitales que dan esa impresión) son de enorme importancia para su estética onírica (“la magia está frente a la cámara”, dijo en una entrevista), que además tiene un gran componente de ingenuidad. Las películas de Gondry remiten inmediatamente a la imaginería de los libros ilustrados para niños, con sus canoas bordadas sobre océanos, “estudios de sueños” hechos con cartones de huevo, o las nubes de dulce de algodón cercadad por el techo de un departamento…

El minimalismo naif que caracteriza a Gondry se puede observar en su comedia de 2008 Be Kind, Rewind, un homenaje a su cine formativo y a la tecnología de las cintas magnéticas; mas en su película de 2011, The Green Hornet, el estilo de Gondry aparece más discreto entre las secuencias de persecusiones. En The We and the I (2012), Gondry optó por un planteamiento realista, casi documental y con actores no profesionales, para representar el trayecto diario en autobús de un grupo de adolescentes del Bronx. La simpatía y falta de condescendencia y de juicios morales sobre el tema de la adolescencia, tan plagado de clichés, le merecieron críticas muy favorables en el festival de Cannes.

Mood Indigo
Aunado a sus documentales, adaptaciones de cómics y su incursión en el mundo del arte contemporáneo, Gondry regresa este 2013 a lo que mejor sabe hacer: dar forma a los sueños. Mood Indigo se basa en la novela L’ecume des jours (Boris Vian, 1947), y es la historia de una relación que se ve afectada por una extraña enfermedad que padece la novia (Audrey Tatou): le está creciendo un lirio en el pulmón. El marido, inventor de oficio, tendrá que enfocar su ingenio en combatir la enfermedad mientras la tragedia acecha.

La puesta en escena de Gondry es familiar: un mundo paralelo, concretamente Paris en el futuro o, más bien, fuera del tiempo, donde los automóviles parecen tanto del pasado como del futuro y la arquitectura es tan reconocible como extraña. Alrededor de la pareja todo parece desmoronarse, literal y figurativamente. Para esta historia que vacila entre el surrealismo y la ciencia ficción, el francés se ha valido de su estética minimalista hecha a mano, creando secuencias que remitirán inmediatamente a Eternal Sunshine y The Science of Sleep, con sus componentes de romanticismo, angustia, melancolía y ensoñación en porciones semejantes y en la forma de artilugios visuales como la animación hecha a mano, tomas en reversa, dimensiones de los personajes que varían de acuerdo a sus estados emocionales y marionetas gigantes patinando junto a humanos.

Aunque Gondry da un sentido de atemporalidad o de suspensión en el tiempo a esta historia de amor, no se aleja completamente de la ambientación parisina de los 40, por lo que a diferencia de sus películas más conocidas, Mood Indigo tiene un componente de clasicismo que aporta sobriedad al tono travieso con que Gondry ha contado los pesares de sus personajes en películas previas. Esta decisión tiene que ver con que Mood Indigo no sólo es su retorno al estilo que le distingue, sino que se trata de la película más sombría de su filmografía.  

Más postales de Gondry
- Tokyo! Interior Design (2008). En este cortometraje, Gondry comparte espacio con Leos Carax y Bong Joon-ho para contar historias sobre esa ciudad. La de Gondry es una adaptación del cómic de la escritora y dibujante inglesa Gabrielle Bell, “Cecil and Jordan in New York”. Interior Design es una mirada cercana a una pareja de creadores que se establece en Tokio, y a las dificultades de la convivencia diaria. Hacia el final de la historia, la chica se convierte en parte de la decoración. En el mundo de Gondry, esta es una descripción 100% literal.

- The Thorn in the Heart (2011). Como en The We and the I, el documental se presta como el género en el que mejor simpatiza Gondry con sus personajes. El francés se trasladó a su pueblo natal para centrarse en la historia de su carismática tía, Suzette. Esta historia personal le mereció una función especial en el festival de Cannes del 2009.
 




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