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50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

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Nov 22, 2007

The Whitest Boy Alive

The Whitest Boy Alive
Lunario
22 noviembre 2007
11 pm -12:30 am

Han pasado seis años desde que los noruegos Kings of Convenience lograron atraer la atención del público masivo con tan sólo un par de acústicas confeccionando baladas pop tiernas y sentimentales. Es un dato destacable que dos chicos tímidos, sin dotes de entertainers, sean capaces de llenar foros grandes, donde el interés radique en escuchar las canciones más que en ver el espectáculo. El verdadero carisma del dueto, Erlend Øye, ha generado lazos de afecto con fans y promotores mexicanos a tal grado de que se asegura de visitar el país por lo menos dos veces al año para ofrecer recitales, ya sea con los Kings o con su más reciente proyecto, The Whitest Boy Alive (TWBA), al mismo tiempo que aprovecha escapar del invierno nórdico.

TWBA se forma en 2003 en Alemania con Erlend a la cabeza, acompañado de Marcin Öz, Sebastian Maschat y Daniel Nentwig. Su intención es hacer  pop bailable, más en el estilo de Prefab Sprout y Hall & Oates que de Pet Shop Boys o New Order: instrumentación convencional en lugar de ritmos programados. Pensemos en los mejores grupos actuales de pop elegante y perfeccionista, la gran mayoría recae en programaciones: Junior Boys, Caribou, The Radio Dept...  Es extraño pero tal parece que hacer buen pop sin ruido ni efectos, con sólo bajo, batería, guitarra y teclados, es algo de lo menos convencional hoy en día.

Øye y los chicos editan su primer disco en 2006, “Dreams”: un homenaje al sophisti-pop patentado en los 80 por Prefab, Aztec Camera, Young Marble Giants, Everything But the Girl en sus inicios, el Roxy Music de Avalon, y otros. En Dreams encontramos canciones meticulosamente producidas, melodías memorables, secciones rítmicas perfectamente sincronizadas (“Don’t Give Up” y “Figures”)… un disco ambicioso y técnicamente impecable, pero, ¿y el “blue-eyed soul” que nos habían prometido?

Se da en vivo, gracias a la diligencia del hilo conductor del grupo, Marcin Öz al bajo. Podemos afirmar que a Erlend le aplauden no sólo las sonrisas y el acercamiento con los fans; por momentos sus acordes suenan tan bien como a aquellas composiciones de Sean O’Hagan para Microdisney, y cuando el grupo se emociona con la audiencia que no para de brincar, se dejan ir improvisando sin perder por un segundo el ritmo; Öz bailando y Nentwig trepado sobre sus teclados, con pasitos hawayanos. Suenan casi tan elegantes como The Sea and Cake, casi tan apasionados como Paul Weller en Style Council, Erlend casi tan tierno como Paddy McAloon en su canción menos lograda.

Casi, casi… y si no fuera por su monotonía vocal, podría decirse que esta noche los seguidores de Erlend y compañía no esperaban más que pasar una buena noche de baile siguiendo a su pelirrojo favorito: el flaquillo de las enormes gafas de pasta con fondo de botella; en cambio hemos regresado a casa tras haber gozado una rarísima y afortunada muestra de Soul blanco contemporáneo.

Nov 9, 2007

Web 2.0



Web 2.0: Entusiasmo renovado por la red de redes
La segunda generación de Internet no sólo ha revitalizado la industria de las Tecnologías de la Información y la Comunicación , sino que ha modificado la experiencia virtual de manera radical. En 2001 un importante número de negocios web fracasaron en lo que ahora se denomina “la burbuja de los dot-coms”, provocando una crisis que puso en entredicho la viabilidad de esta industria. Mientras que muchos se preguntaban si ésta era mera economía especulativa, ingenieros, diseñadores, creativos, consultorías y empresas, entre otros participantes activos, se ocuparon más en reestructurar totalmente los contenidos y diseño de la Internet en lo que hoy se conoce popularmente como “Web 2.0”.

Más que un término estricto, Web 2.0 se refiere a un conjunto se servicios que se han venido desarrollando en los últimos cinco años de manera consistente; el común denominador es que su diseño basado en tecnología java los convierte en una plataforma universal, por lo que se garantiza su acceso desde cualquier sistema operativo o navegador. Asímismo, quienes crean los contenidos ya no son editores o “webmasters”, sino el mismo usuario. ¿Quién iba a decir en el 2000 que compartir tu carpeta de vínculos favoritos se convertiría en un negocio redituable, donde se establecieran vínculos a partir de gustos similares, o que una pequeña red de amistades pudiera extenderse tanto que las “redes sociales” son hoy sitios que reciben literalmente millones de visitas al día, desde decenas de países?

Servicios que hacen más disfrutable tu navegación
Documentos Google (http://docs.google.com) Olvídate de instalar software; los procesadores de texto y hojas de cálculo que ofrece Google permiten la colaboración entre usuarios en tiempo real, y de forma gratuita.

Netvibes (http://www.netvibes.com) Lee tu correo web, noticias y marcadores favoritos por medio de la sindicación (suscripciones que se actualizan en tiempo real), todo desde un mismo portal funcional y personalizable.

Myspace (http://www.myspace.com) Su diseño es poco favorecedor pero su base de datos sobrepasa los 100 millones de usuarios. Probablemente todos tus amigos están inscritos; faltas tú.

Flickr (http://www.flickr.com) Busca y comparte fotografías en esta plataforma comunitaria. Crea sets, añade comentarios, forma grupos temáticos o haz amigos. Ideal para fotógrafos profesionales y amateurs.

Del.icio.us (http://www.del.icio.us) Respalda-comparte-descubre. Puedes respaldar tus vínculos favoritos en este servidor, pero sus millones de usuarios prefieren descubrir a través de él los mejores sitios de la web.

Blogger (http://www.blogger.com) Crea tu propio contenido. Los blogs pueden ir desde diarios personales hasta bitácoras sobre tecnología, música, política… lo que se te ocurra.






Web 2.0
Revista Altura #35 (Aeroméxico)
Noviembre 2007

Nov 4, 2007

Evanescence

Evanescence
Auditorio Nacional
4 noviembre 2007
9 – 10:30 pm

Es difícil ser yo todo el tiempo” – Amy Lee
O
Nuestra música es épica, dramática, rock oscuro” - Amy Lee

Azabache grisáceo

Escucho al señor del puesto de tamales que está al pie del Auditorio preguntar a uno de los fans Evanescence si acaso se les perdió “el jalogüin”, porque los nota con la  cara muy larga y todos de luto. Seguramente no sabe que, en teoría, es una noche dark. No faltará quienes estén en desacuerdo con que a este grupo se le tilde de dark, quienes consideren a la vocalista la Avril Lavigne oscura, y en parte tienen razón. No sólo se trata de un grupo cuyo éxito recae principalmente en explotar la imagen de chica maltratada por la vida (algunos nombres de sus canciones: “Caída”, “Devuélveme la vida”, “La tonta de todos”, “Perdida”, “Dejar de respirar”, “Llámame cuando estés sobrio”, “Litio”), sino que la misma Amy Lee no se cansa de contarle a la prensa cómo ha sabido sobreponerse a su condición de epiléptica, esperando acaso una medalla por ello. A su favor tiene el haber aprovechado la popularidad del nu-metal y el emo tan en boga a finales de los noventa, darle un “toque femenino” y añadir piano a las letras confesionales, las guitarras chillonas y los ritmos derivados del rap y hip hop asociados con esos géneros.

Sus invitados, los angelinos Julian-K, inician durante aproximadamente media hora con un tecno-metal bastante agresivo y glamoroso; se le podría definir también como un tecno-sexual con strip-tease del musculoso vocalista y gemidos pregrabados, muy en el estilo de My Life With The Thrill Kill Cult y Orgy, su banda previa. La elección de este grupo como telonero oficial tal vez se deba al moderado cambio de dirección en los intereses temáticos de Evanescence, desde que Lee se quedó como líder única tras despidir a los co-fundadores, quienes insistían en convertir al quinteto en un grupo de rock cristiano. Con una visión más optimista ahora que está recién casada, ya no hay pretexto para seguir en la misma línea de derrota y depresión.

Si bien sus canciones siempre han tenido ese componente de delicadeza con Lee al piano, y estruendo guitarrero, las letras muestran un cambio notable: “es importante que le demos una nueva intención a lo negativo que nos presenta la vida, para no quedarnos estancados con lo malo”, afirmó recientemente. Con nuevos bríos y banda restructurada, Amy editó The Open Door en 2006. Junto a su nuevo compañero de composición, Terry Balsamo, siente que ha logrado “expresar un rango más amplio de emociones: no sólo tristeza y dolor, sino también furia y sí, incluso felicidad”.

Épicas sin sorpresa
Lee se presenta con vestido de crinolina rosa y sus guitarristas con máscaras de personajes de películas de terror, un contraste similar apreciable en las canciones. Ella comienza Lose Control con vocalizaciones aniñadas, a la mitad de la canción entran las guitarras y los gritos, y el experimento suena como si Tori Amos se uniera a Korn. Aunque el objetivo de la presente gira es la promoción de su disco más reciente, la selección de temas es bastante diversa. Se puede escuchar material de sus primeros EPs (Missing, dedicada a los fans y Bring Me To Life) así como éxitos actualmente programados en radio y canales de video (Call Me When You’re Sober). Todas las canciones que han tenido un lugar relevante en las listas de popularidad son interpretadas: Hauted, Sweet Sacrifice, Lithium, Going Under, Whisper, una versión muy sentida de su canción de amor Good Enough al piano y el tema estrella: My Immortal.

Imposible discutir la popularidad de Evanescence. Difícil que 15 millones de álbumes vendidos auguren un cambio importante en el sonido o la temática. El melodrama casi siempre es clave de éxito, y mientras tantos chicos que no pasan de los 20 años se vean reflejados en los sufrimientos de Amy Lee, es improbable que vaya contra la corriente. Pero sería interesante que una vez más distanciada de su depresión adolescente y de los vínculos cristianos que tanto la molestaban, explore sus preocupaciones y exponga su vida personal con una perspectiva más amplia, de manera que no suene a fórmula. Como dicen: renovarse o morir.






Cronología
1998 Amy Lee, cantante y pianista con entrenamiento clásico, conoce al guitarrista Ben Moody en el estado sureño de Arkansas, EEUU. Descubren su afición común por Meat Loaf y varios grupos de metal. Sus primeras canciones son Solitude, Give Unto Me y My Immortal. Se convierten en uno de los grupos locales más conocidos.
2003 Después de varios EPs, firman contrato con la disquera Wind-Up para editar Fallen, LP que permanece casi un año en las listas Billboard y logra varios discos de platino. Bring Me To Life es el sencillo que les da reconocimiento en el extranjero. Es este año Moody renuncia aduciendo “diferencias creativas”.
2004 Anywhere But Home es un DVD/CD que recopila un concierto en París, canciones en vivo y un cover a Korn.
2006 The Open Door es su tercer disco. Durante la promoción, el bajista Will Boyd, John LeCompt y el baterista Rocky Gray salen del grupo. El último ha declarado que el sello les prohibe legalmente discutir los motivos.
2007 Su gira mundial ha durado más de un año. Visitan por primera vez Latinoamérica.

Sep 25, 2007

Client

Client
Lunario
22 septiembre 2007
10:30 – 12:30

A las chicas de Client se les conoce desde 2003 por ser el primer fichaje de Andy Fletcher (Depeche Mode) para su entonces flamante sello Toast Hawaii, así como por su férrea reticencia en cuanto a promoción de imagen y datos biográficos (las integrantes originales se hacían llamar Client A y B), a la vez de que sus intenciones anti-publicitarias les procuraron justamente lo contrario: la fotografía de sus pies como portada de disco debut sólo causó que público y prensa sintieran más curiosidad por conocer las verdaderas intenciones (“¿serán chimuelas?”) detrás del anonimato del dueto apadrinado por Fletcher, que por su música. Ésta, ya en segundo plano, obtuvo críticas bastante favorables, considerando que entre centenares de artistas del fetiche electro-pop, Client carece de temas destacables como sus contemporáneas Ladytron o ADULT., y sus conciertos no tienen el toque escandalizador que tanta fama ha dado a Miss Kittin.

El de Client puede definirse como un ninfo-roboti-pop con melodías planas, ambientaciones gélidas, letras sarcásticas y la presencia de las ahora tres integrantes portando uniformes, 15 cm de tacones que desafían la anatomía humana y una actitud que debe situarse entre el desprendimiento y el desinterés hacia el oficio propio y el recibimiento del público. Con ello, las inglesas han logrado un nicho de seguidoras inmediatamente identificable: en su gran mayoría, jovencitas entaconadas que recuerdan aquellas modelos inexpresivas flanqueando a Robert Palmer en el video Addicted to Love, y chicos que siguen atentamente los eventos de la disquera que edita a Client en México, Noiselab.

Una vez pinchado el botón “desidia / autopilot”, las Client no se inmutan ante el entusiasmo de sus fans, quienes, imprevisiblemente, parecen obtener de este aparente desencuentro una suerte de gratificación; junto al grupo, un video muestra un par de chicas anónimas, sexualmente voraces y emocionalmente no-disponibles. Una sonríe mientras encaja el filo de su zapatilla en el abdomen del chico al que seduce y acaricia con guantes rojos. ¿Distraídos? Sólo hasta el cover a “Zerox Machine” de Adam & The Ants, y las originales “Drive” y “Someone To Hurt” ( “¡a miiiiií!”, gritan por ahí): temas que rescatan al concierto de ser la mera diversión sadomaso de terceros; la incorporación de Client E al bajo ha dado como resultado que el sonido en vivo de Client sea mucho más rico y orgánico que el de las grabaciones. Una bienvenida tangente al cálculo repetitivo. El R2-D2 (Arturito) motriz del grupo, ahora con modesto hula-hula integrado, exenta a este trío de infantas terribles de aparecer “number one” en el ipod de la mismísima M. Thatcher…




Sep 24, 2007

Bloc Party

Bloc Party
Auditorio Nacional
19 septiembre 2007
21 – 22:30

“La vida apesta y tienes que mirarla directamente a los ojos” - Kele Okereke
o
“La verdad es relativa. Nuestra verdad es la mentira de todos los demás” – Gordon Moakes


El ritmo vuelve a dar escalofríos

¿Cómo? ¿Uno más de las decenas de exponentes “indie” que no hacen sino relecturas de glorias pasadas y ajenas, los Interpol o Franz Ferdinand que se sacaron el gordo asimilando la rebeldía post-punk? Una primera impresión indicaría que sí, aquí entre miles de adolescentes con vestimenta homogénea y despeinado de salón. Pero hay un detalle de este grupo que no cuadra en el perfil de los revivalistas, algo especial y absolutamente político: el líder es un chico negro, su orientación sexual es ambigua, proviene de un barrio pobre del este de Londres, su familia es una segunda generación de negros establecidos en un país que se resiste con empeño a la inmigración y la diversidad racial. Es inevitable que las canciones de Bloc Party suenen distintas, mejores cuando uno lee a Kele Okereke en las entrevistas, reflexionando sobre el significado de ser siempre “El Otro”, charlando articuladamente acerca de su afición por la literatura inglesa, de su incapacidad para verse a sí mismo como un frontman típico. En su sitio web cuelgan frases de Bertrand Russell sin ningún complejo. Y los dientes de la otrora “clase obrera” rechinan: Liam Gallagher de Oasis y otros  hooligans del pop los odian. Pero nada de solemnidad porque Okereke no pierde por un instante el gusto por la chacota y la fiesta.

No es que a la gran mayoría de sus seguidores le interese escucharlos más allá de los hits del momento, pero es destacable que el grupo se las arregle para distanciarse de su generación y dejar de repetir ese vicio de recurrir descaradamente al pasado, y en lugar de ello hablar del espíritu de su tiempo con sinceridad, sin tonos moralinos y ritmos de lujo, porque de eso van los Bloc Party, de dar “primal screams” en forma de canciones que no duran más de tres minutos de total nerviosismo y expectación. Heredaron la destreza de Magazine, la velocidad de The Feelies y el populismo de U2; en sus volubles temas no se sabe bien a bien dónde está el estribillo, el final llega por sorpresa, el baterista tiene aproximadamente media docena de brazos y simbiosis con el chico del bajo, en tanto quien canta hace las crónicas más interesantes del English way desde Damon Albarn (Blur): la sensación de estar hasta el tope de todo los fines de semana en Sunday, ponerse en los zapatos de una víctima fatal del racismo en Where Is Home, o reconocerse como uno entre tantos que han cedido a la política del miedo y ahora “observa su entorno desde el techo, con una escopeta en la mano” en la enorme Hunting For Witches, tremenda manera de abordar temas políticos sin adoctrinar al escucha.

Rock de estadio. No como lo conocemos.
La clave de todo el brincoteo y griterío entre los fans es que BP aspira a ser más que el grupo del momento para escucharse en la habitación o estaciones de radio universitarias, no les interesa ser “indies”; por el contrario, lo común en su par de discos es una clara intención por crear himnos generacionales, un sonido masivo, rock de estadio mucho más aventurado e imaginativo de lo que haría Coldplay o los mismos Interpol. De estas aventuras grandilocuentes, los éxitos de Silent Alarm (Banquet, Helicopter, Like Eating Glass) son los causantes del mosh pit auspiciado por Okereke, mas los temas del segundo LP, un trabajo más ambicioso, emotivo y arriesgado que el primero, desconciertan a quienes sólo quieren bailar y alegran a quienes aprecian sorpresas en los conciertos masivos: cambios frecuentes de ritmo y ánimo, escapatorias creativas al tedio, secciones irreconocibles de canciones que se salen del guión… Bloc Party son los chicos que en las fiestas se la pasan en el balcón tomando bocanadas de aire fresco, y sus conciertos son la reconciliación entre las convenciones del rock masivo y el espíritu inusual y espontáneo del post-punk.  

Cronología Bloc Party

2002 Kele Okereke y Russell Lissack comienzan a componer juntos. Más tarde, Gordon Moakes y Matt Tong se unen a la sección rítmica.
2003 Logran incluir The Marshalls Are Dead en una recopilación y dos meses más tarde Trash Aesthetics los ficha con el tema She’s Hearing Voices, escuchado por el DJ Steve Lamacq de la BBC y Alex Kapranos de Franz Ferdinand. El primero lo califica de “genial” y el segundo invita al grupo a ser telonero. Banquet es editado por Wichita Recordings, quienes financian su primer LP.
2005 NME considera Silent Alarm el disco del año, alcanza el tercer lugar en las listas de popularidad, así como los sencillos So Here We Are, Banquet, Helicopter y Pioneers. La prensa estadounidense les da excelentes notas y hacen un tour de 18 meses en ese país.
2006 Colaboran con The Chemical Brothers, Ladytron, M83, Death from Above 1979, Four Tet y Mogwai en Silent Alarm Remixed.
2007 Se presentan por primera vez en el Auditorio Nacional, en el marco de su gira mundial para promover el segundo LP, A Night In The City; un trabajo con letras más personales y directas. El sonido retoma la profundidad rítmica del productor de hip hop Timbaland, la detallada neurosis de Aphex Twin y la técnica vocal de Kate Bush; el resultado es un disco más grandilocuente, a la vez de atmosférico y depresivo.

Sep 8, 2007

Babasónicos

Babasónicos
Auditorio Nacional
6 septiembre 2007
20:30 – 22 hrs.

Encabezado:
“A lo que aspira Babasónicos es volarle la cabeza a quien lo escuche”  (Diego Uma)

Epígrafes:
“Conozco su colmo y ustedes conocen el nuestro” (Adrián Dárgelos)

“Cuando entramos al show dejamos de ser personas, entramos en una especie de trance. Ya no eres alguien en especial; eres un engranaje más de la maquinaria de Babasónicos” (Adrián Dárgelos)



Ciempre Belcebú

Desde hace algunos años se rumoraba que el príncipe de las tinieblas había depositado una semilla infecta de ruido rabioso en Sudamérica. Las primeras evidencias se dieron a conocer por cazadores de fenómenos inusuales, vigilantes que atestiguaron el nacimiento de algunos bebés con guitarras integradas que interferían con altavoces de nosocomios, tergiversando los llamados de emergencia y alterando hasta los marcapasos de sus abuelitos, y que ya crecidos se apropiaron de los amplificadores de la ciudad y cuanto territorio les apeteciera ocupar. Entre esos hijos del voltaje sin recato se encontraba un chico  llamado Adrián Dárgelos alias "Ciempre", un agitador sónico cuya personalidad magnética lo llevó a liderar una pandilla de mozalbetes adictos al rock. Todos se compraron instrumentos y se fueron a vivir a una comuna en Lanús, localidad de Buenos Aires, a finales de los ochenta, cuando los DJs y las estaciones de rock de las principales ciudades del mundo se volcaban al rock ácido bailable, influído por el hedonismo del éxtasis, los raves y la fascinación que provocaba el sonido Madchester, con Stone Roses, Primal Scream y Happy Mondays como principales exponentes. "Ciempre" y compañía retomaron el espíritu en su flamante grupo bautizado en honor a nada menos que el gurú hindú Sai Baba y los dibujos animados Supersónicos: Babasónicos.

Mucamas en el aire

Así fue el inicio de su inconfesable plan maestro: dominar el mundo en base a un rock poco ortodoxo que permitía experimentaciones con el funk, hip-hop, soul y disco, entendidos desde la extravagante perspectiva de Dárgelos, poseedor de un delirante y perverso sentido del humor que asalta las conciencias más nobles, como muestra un breve repaso por su repertorio lírico: “Clase gata”: “Llévame hasta el hospital / a la maternidad / que voy a dar a luz / enfermeras muy sexies / Estoy en llamas de emoción / aire provocador / mueren por atenderme / Y ahora con provocación / con aire superior / te invita al confort / la mucama del aire”; el infarto al miocardio feminista que provoca la controversial “Putita”: “El camino a la fama / no significa nada / Si no hay una misión/ ¿cuál es? / Hacerte muy putita, probar tu galletita / Con toda devoción” o una de las favoritas del público mexicano, “Pendejo”: “Hola chicas, soy su amigo / no parezco inofensivo, en serio / lo hago por la amistad / soy el as de los bastardos / la traición está a mi cargo / […] mi nombre no es lo importante / Pendejo.”

“No dejen que nadie les quite la risa” – Dárgelos
Con ganas de ver a estos doctorantes de la filosofía del absurdo se encuentra hoy una chaviza que de manera masiva los sigue tras el éxito de Jessico y la programación constante de sus videos en MTV Latino, pero también hay algunos veteranos que los han seguido desde sus inicios en el DF, cuando se presentaban en hoyos fonquis, a las afueras de preparatorias populares o en salones de fiesta. Con los años se han vuelto mejores compositores y en el estudio han diversificado la paleta de sonidos, mas la continuidad que distingue a los Babasónicos es el desenfado, y es que estos argentinos han sabido burlar  durante los últimos 15 años y de manera hilarante la corrección no sólo de las buenas conciencias, sino en particular de ese rock latinoamericano que, así pasen décadas, no cesan en su aspiración por llenar estadios, con mensajes de amor, paz, buenos sentimientos, y conscientizar a sus pasivos escuchas… de todos aquellos que aspiran a ser U2 en español, a los que esperan recibir el Nóbel mientras convierten al rock en un discurso moralino y asimilado, y sobre todo, aburrido. Los fans de Babasónicos comparten con el vocalista la irreverencia por las formas. Si bien no es para afirmar que en este toquín “todos somos Babasónicos”, lo cierto es que la mayoría estamos despeinados, aburridos de los rockers encorbatados, y con ganas de regresar a casa con más marañas capilares y tinnitus. La recompensa son cinco sujetos vestidos con capas púrpura, cual monjes sicodélicos con ráfagas de rock renovadas y encabezados por un pibe que no le interesa ser el representante de todos los hombres o el mensajero de algún ente superior; son chicos que sólo quieren echarse unas risas acompañadas de un puñado de buenas canciones, sin mañas, sin accesorios cursis y en cambio una enorme dotación de bromas. Empero las dificultades técnicas y lo breve del concierto, el repaso que hacen de sus ocho álbumes es un obsequio inusual en su repertorio: además de los jocosos Putita y Pendejo, Carismático, Risa y El Colmo dejaron la sensación de que una bola de risa como caída del Cosmos y su Dios bufonesco nos aplastaría en cualquier momento. Hacia la salida parecía que la gran mayoría de los asistentes habían comido payaso. ¿Qué? ¿Que existen mejores métodos para medir un buen concierto? No me hagas reír…


Cronología discográfica

* Pasto (1992). Adrián Dárgelos, Diego Castellano, Diego Uma, Uma-T, Gabo y Mariano Roger Sónico sólo salen de los linderos de su comuna para hacer rock. Catorce temas, incluído D-generación, conforman el debut de Babasónicos, con Gustavo Cerati como invitado especial.

 * Trance Zomba (1994). Se incorpora a la alineación oficial DJ Peggyn, con lo que el sonido del grupo se vuelve más bailable. Parte de “Trance…” son las divertidas "Poder Ñandú" y “Posesión del tercer tipo”. En tanto, el sexteto es telonero de INXS y Depeche Mode en Argentina.
   
* Dopádromo (1996). Del rock bailable a un maratón de sicodelia: los videos “El ciervo” y “El medium” exponen al grupo más allá de las fronteras argentinas y lo convierten en uno de los principales exponentes del rock latinoamericano.

   
* Babasónica (1997). Trece cortes de sarcasmo locuaz. Los sencillos “Seis vírgenes descalzas”, “Sátiro” y “El Adversario” distinguen a Dárgelos de sus contemporáneos como un lirista que no compromete su retorcido humor con modas o convenciones. 
   
* Miami (1999). Un disco flojo y que comercialmente pasa desapercibido. DJ Peggyn abandona el grupo para comenzar una carrera en solitario como “Jimmy Dolor”.

* Groncho (2000). Lados B del disco Miami. Ante la negativa de la disquera Sony por editarlo, Babasónicos crean su propio sello, Bultaco Records, en el que también publican Babasónica electronica.

* Babasónica electronica (2000). El disco homónimo remezclado en la fase más electronica de la banda. Incluso su portada y tipografía son un homenaje a Kraftwerk.
   
* Jessico (2001). Considerado por críticos (Les Inrockuptibles, Rolling Stone) y fans como el mejor disco, Jessico se aleja de la experimentación y la sicodelia para adentrarse al pop más tradicional. El resultado: ventas millonarias, nominaciones al Grammy latino y giras internacionales.
   
* Infame (2003). Un regodeo de chistes polémicos con “Putita” y “La puntita” como claros ejemplos, con influencias de rock bailable, proto-metal, glam y el bolero, pero no tan interesante como Jessico.
   
* Anoche (2005). Una producción más cuidada y con el músico Carca proveyendo vocales en el tema “Falsario”. Las parodias de Dárgelos se mantienen en un nivel aceptable de corrosión, como cuando a la novia la equipara con una yegua esplendorosa. Empero, el disco les significa su trabajo más melancólico e introspectivo.

Canciones interpretadas
Intro
Ciegos por el diezmo
Sin mi diablo
Pendejo
Muñeco
Fizz
Carismático
Rubí
Puesto
Suturno
Yegua
Un flash
Exámenes
El colmo
Putita
Coralcaraza
Así se habla
Luces
Irresponsables
Pobre duende
Sobre la hierba
Curtis
Y qué
Falsario
Risa
Deléctrico
Solita
Camarín
Capricho
Los calientes





Aug 22, 2007

Scorpions

Scorpions
Auditorio Nacional
22 Agosto 2007
8:30- 10 pm


La música es como sobrevivir, es una esperanza – Klaus Meine

Picoteos suaves

En su sexta visita al DF, Scorpions vienen estrenando bebé llamado Humanity Hour 1, un retorno al comentario social desde que Wind of Change celebrara la caída del muro de Berlín. Su nueva producción les resulta un botox anímico, una reafirmación de su vigencia dentro del rock duro. Pocos medios han dejado de destacar la magnífica condición física, el dominio técnico y las aptitudes vocales intactas del líder, Klaus Meine. Sorprende que ni los años ni el estilo de vida le hayan afectado, como sería el caso de sus contemporáneos o de colegas más jóvenes: Brian Johnson de AC/DC sólo se dedica a recibir premios, Joe Elliott de Def Leppard ahora canta con más entusiasmo que técnica, y el traqueteadísimo Axl Rose de Guns N Roses prefiere esconderse en su mansión y comer donas. Los vicios y excesos asociados al rock les han cobrado la factura a casi todos, mas no es el caso de Scorpions.

El tono de su nuevo disco, producido por Desmond Child (Bon Jovi, Aerosmith), muestra a un grupo que ha sabido afianzar aquél retorno a la forma que fue Unbreakable de 2004. Para otro momento queda la elaboración de baladas melosas: Humanity es una obra conceptual que suena casi en su totalidad a Scorpions salvaje, clásico (particularmente en We were born to fly), donde la intención fue dotar al trabajo guitarrístico de un volumen perturbador, sin medias tintas, muy cercano al nu-metal actual.

No obstante que Humanity World Tour es una gira promocional, todos los conciertos de Scorpions están diseñados para la complacer al público que espera corear éxitos y poco más que eso: los temas nuevos se toleran bien pero nada de rescatar las espeluznantes experimentaciones con la electrónica que hicieron en 1999. Con casi 40 años de carrera, se impone más disfrutar de victorias pasadas que de plantearse nuevos desafíos, un paso en falso que los acérrimos fans no permitirían.


Paseando con los forever youngs
Klaus Meine presenta los nuevos temas reflexionando sobre los tiempos actuales: guerras, calentamiento global. Son recibidos sin mucho interés; no así las contadas baladas y el repaso por temas elementales en la enciclopedia del rock, con énfasis en los años de oro (80s) y sin olvidar la década previa. Para la cuarta canción, el intercambio guitarrero de Matthias Jabs y Rudolf Schenker forma durante varios minutos una monstruosa pared de sonido que intimidaría hasta a Mumm-Ra transformado. Bajista y baterista tienen su momento estelar cada uno, el del último no destaca particularmente por la destreza, sino por la simpatía que causa James Kottak con sus gesticulaciones, portando la bandera mexicana, arrojando baquetas, moviendo el trasero…

El momento Wind of Change es acompañado de los silbiditos clave, luces tenues, pupilas dilatadas y los que no cantamos no lo demostramos pero nos la sabemos de memoria; es uno de esos himnos transgeneracionales que se aprenden incluso sin prestar atención. Así como las de antología: Big city nights, The Zoo, Still loving you, y especialmente Rock you like a hurricane y No one like you, con las que da penita ser la única sentada y sin gritar entre 10,000.

Dan por concluido el breve concierto (apenas poco más de la hora) sabiendo que se les demandará de vuelta. Regresan con cara de satisfacción y el ego masajeado después de escuchar los urgidos “¡otra, otraaa!” durante cinco minutos. Tocan varias canciones más, entre ellas la rabiosísima Dynamite pertececiente al álbum Blackout de 1982: uno de esos sellos distintivos de heavy metal pegajoso de los 80.

Es cierto que este público ha encontrado en el rock la fuente de la eterna juventud*, y que ven reflejadas en los oriundos de Hanover sus aspiraciones de permanecer jóvenes y disfrutar un rock pesado sin complicaciones. Scorpions ha embotellado el secreto y guardado bajo llave la fórmula. A la salida no sorprende que los seguidores canten con convicción Forever Young a ritmo de heavy metal y con guitarrazos imaginarios.


* Cuadernos del Auditorio Nacional 10, p.228.
Cronología discográfica

1972 Lonesome Crow es el primer álbum de cinco chicos alemanes que cantando en inglés, han decidido convertirse en la mejor banda metalera del mundo. Todavía con el hermano de Rudolf Scheneker, Michael, en la guitarra principal, el disco tiene un ambiente oscuro, con influencias en Black Sabbath, The Rolling Stones y Led Zeppelin.
1982 Black Out los consagra como uno de los metaleros pop más representativos del género, así como de la “power ballad”. Se le sigue considerando el mejor disco de su carrera.
1984 El LP más exitoso, Love at first sting continua la elaboración de baladas con punch. De él se publica su sencillo más conocido, “Rock you like a hurricane”. Por lo menos cinco temas del disco tuvieron buenos lugares en las listas Billboard.  
1990 El regreso del grupo a los primeros lugares de popularidad se dio con Crazy World; el sencillo Wind of Change es considerado como el tema con mensaje político más importante del grupo.
2004 Después de varios años de experimentación fallida, Unbreakable es el 20o álbum de su carrera. Un trabajo con canciones directas, ganchos memorables, estribillos pegajosos, letras sobre la paz mundial y las imprescindibles baladas de la casa.  

Jul 20, 2007

Lee Ritenour

Lee Ritenour
Lunario
20 julio 2007
22:00 – 12:30

No es común que los jazzistas graben videos, tampoco que éstos aparezcan en rotación constante en la MTV, como es el caso de Lee Ritenour alias “Capitán dedos”, hombre con currícula aún menos común: músico de sesión de The Mamas and the Papas en la década de los 60, cuando sólo contaba con 16 años, invitado especial para la grabación de un par de temas en The Wall de Pink Floyd, colaborador de nada menos que Kenny G en el 87, guitarrista con más de 30 álbumes en su haber y sin miedo a incursionar en géneros “menores”: fusión y pop -éste último el de su disco Rit de 1981- ni experimentar con funk, pop, rock, world beat, exótica y bossa nova, para el desagrado casi unánime de sus críticos y el placer de su numeroso público. Y es que de los contados casos de éxito comercial dentro del jazz está el de Ritenour, un hombre desinteresado en incursionar en el jazz formal, que ha hecho carrera y fama con su estilo ecléctico y su irreverencia sobre el escenario.

Hoy lo acompañan jazzistas de amplia trayectoria: Abraham Laboriel al bajo, Alex Acuña en batería y Patrice Rushen, aquella niña prodigio del festival de Jazz de Montreal en 1972 y ahora reconocida compositora / cantante / pianista de Rhythm & Blues, con afición por la fusión de géneros, que produjo varios éxitos durante los 80, en particular “Forget Me Nots”, una joya funk que tiene a bien interpretar algunos minutos antes de que Lee se saque un as de la manga.

Los jazzeros más exigentes no se equivocan cuando le reclaman al norteamericano ser una especie de corredor de la pista de improvisación segura, e incluso monótona. Tres cuartos de su concierto parecen ir en este tenor, no obstante el frenesí de sus fans. Por eso es que Lee tiene que hacerse de sorpresas que reanimen el concierto: la de hoy es una interpretación bastante digna de la rarísima Stone Flower de Antonio Carlos Jobim, un tema que a 37 años de publicado, sigue sonando transgresor y nervioso.
El Capitán dedos y compañía, más que un cover, ofrecen un tributo de casi diez minutos a la pieza homónima de un disco considerado como el Kind of Blue brasileño, y aunque no sea de las favoritas del público –más animado con las improvisaciones características de Ritenour- , es un punto de enorme destreza técnica y un emocionante repaso al jazz, ese sí, de verdadera vanguardia y no sólo de entretenimiento.

Un encore que se extiende más de media hora prueba que Ritenour tiene en México un público afianzado y que probablemente ésta es sólo la primera de varias presentaciones futuras. Esperemos que en ellas muestre homenajes tan arriesgados como el de hoy.

May 27, 2007

La Banda de Edgar Lira

La Banda de Edgar Lira
25 mayo
21:40 – 12:20

La música popular ha probado ser un medio eficaz para propagar el mensaje de Jesús. El siglo XX vio el establecimiento del Gospel como un género hondamente enraízado en el Blues y el Folk espiritual salido directamente de iglesias afro-americanas y practicado por evangelistas. Su importancia ha sido tal que de él se desprenden incontables subgéneros, entre ellos el rock cristiano, que sólo se distingue del rock mainstream por su lírica abiertamente religiosa.

En México no se puede hablar de un rock cristiano comercial, sino que se trata de un género marginal, de escasa presencia en los medios masivos y con un público específico, difícilmente cuantificable pero bien organizado por medio de intereses en común, y activo a través de la producción de festivales cristianos y pequeños encuentros como el de esta noche, con Adiós Mercedes y Muertos Una Vez teloneando a La Banda de Edgar Lira (“LaBel”), grupo principal y promotor del concierto.

Los primeros, cuatro jóvenes de origen mexicano radicados en Los Ángeles, presentan un agradable puñado de canciones pegajosas influídas por el New Wave / New Romantic de los 80. Sorprende que sea un grupo nuevo dada su solvencia, y su trabajo lírico no es menos notable. Sin menciones abiertamente religiosas, la sutileza de Adiós Mercedes podría colocarlos en un mercado mucho más amplio. Muertos Una Vez, en cambio, plantean historias de redención, caídas, arrepentimientos y resucitaciones cotidianas (“corre hasta caer y vuélvete a levantar”) con un Nu-Metal cercano a Creed.  

Por el mismo rumbo se encuentra LaBel, cuarteto duranguense con la clara misión de encaminar por el sendero de la virtud (cristiana) a "todo tipo de juventud", según manifiesta en su sitio web. Hacedores de un hard rock en el estilo de los norteamericanos Jars Of Clay, tienen en su líder Edgar Lira a un mesías de voz monótona, melodías básicas y letras parcas cuando no maniqueas. Tras él un video muestra lo mismo imágenes de Hugo Chávez, Saddam Hussein y Osama bin Laden como los villanos de moda, pandilleros y chicos punk con cadenas, manifestaciones descontextualizadas, los aviones incrustados en las torres gemelas, fetos sangrientos, parejas homosexuales y Bono Vox invitando a escuchar la palabra del señor. Mientras, Lira recita ante su nutrido grupo de seguidores, todos con los ojos cerrados y los brazos en dirección al creador: “Dios siempre responde pero a veces no nos gusta la respuesta”, “deja que tu alma se encuentre con Dios” o “en un mundo lleno de guerras, donde dos hombres se casan, busca a Dios”... Cabe preguntarse cuántos se unirán a una invitación rebozante de  catastrofismo; en tanto, el marcador es claro: Religión 1, música 0.

Mar 31, 2007

Franco De Vita

Franco De Vita
Auditorio Nacional
31 marzo 2007
8:40 – 11 PM

(Epígrafes)
- "Tú lo que tienes que escribir es una buena canción, sea para quien sea" – Franco De Vita
- “Planeo que en el show la gente y yo nos la pasemos bien, lloremos, bailemos y que sea muy divertido” - Franco De Vita
- “A mí no me gusta hacer cancioncitas con una lógica sencilla, me gusta que sean canciones buenas, realmente buenas” - Franco De Vita


El chef De Vita tiene recetas para corazones desencantados

El 9 de julio de 2004 fue la última vez que se vio por escenarios mexicanos a Franco De Vita. CAN consignó el recibimiento del público esa noche de Lunario como “una alegría rayana en la locura”[1]. No podemos afirmar que sea una estrategia del cantautor racionar hasta el sadismo sus conciertos en nuestro país, siendo uno de los compositores más populares, con sus temas permanentemente programados en las estaciones de balada en español. Es notable que aún sin un gran aparato publicitario ni presencia constante en los medios, De Vita continúe vigente en el gusto de su público, y atrayendo con lo atemporal de sus melodías una audiencia cada vez más joven y posiblemente de las más diversas que se ha visto en el Auditorio: a Franco le siguen desde amas de casa, encorbatados con portafolios, parejas homosexuales, chicas adolescentes compartiendo –literalmente- suspiros y lip gloss... cualquiera que haya tenido un corazón, diría Hal David.

Da la sensación que a pesar de las distracciones mediáticas de nuestro tiempo, lo que prevalece al final sigue siendo la música. Como el mismo Franco declaró hace tiempo, "si [las canciones] fueran malas, no hubieran durado tanto tiempo. Esa siempre ha sido mi teoría.”

¿Por quién parpadean esos ojitos pizpiretos?
¡Pregúntenle al cantante!, lo que es seguro es que la ambientación romántica la ha proveído De Vita por los últimos 20 años. El motivo de su visita este año es la promoción de “Mil y una historias”, un recopilado de éxitos, esos imposibles de no tararear: “Louis”, “Un buen perdedor”, “No basta”, “Te amo” y “Tú de qué vas”. Así que a la vez de una celebración por su carrera artística, este concierto cae como perlas a los seguidores del romanticismo pop, al que bien se le podría definir como “sofisti-pop latino”: ese melodismo elegante, suave, con ligeros toques de jazz y siempre con temas románticos como eje lírico.

Aunado a la agenda promocional, hoy Franco tiene interés en apadrinar intérpretes debutantes (Carlos Rivera, ganador de La Academia y Carlos Baute, joven compositor oriundo de Caracas), reencontrarse con viejas amistades para un palomazo (Reyli, Amaury Gutiérrez, Sin Bandera), y hacer conciencia sobre la creciente violencia contra la mujer, una preocupación que lo ha llevado a aportar la música para la serie de TV Azteca “Lo que callan las mujeres”.

Lo resaltable es que sus canciones están lejos de incursionar en el comentario social instantáneo, del tipo teletón misericorde que a lo mucho busca empatizar con dramas cotidianos ajenos. Esta faceta de Franco no es nueva, se percibe genuina y distante de la corrección política; no así los comentarios de Reyli en particular, quien con su reduccionismo fácil y poco imaginativo (“Pégale a la pared, nunca a una mujer / Tienes madre y lo que sigue no lo repito porque sonaría igualito” que es, de hecho, una letra), recuerda más a las capacidades de poeta de Ricardo Arjona que al lirismo directo y sin cursilerías de Franco De Vita.

Viendo al venezolano acompañado de sus amigos, es claro a quién pertenecen las canciones más relevantes. Si es cierto que “la verdadera humildad consiste en estar satisfecho”, como afirmó Henri Frédéric Amiel, De Vita tiene poco qué demostrar a estas alturas; su rico catálogo habla por sí mismo. Pero es un plus y hasta una excentricidad la generosidad con la que comparte su escenario. La noche debió ser sólo suya, pero cuando hay talento de sobra, no queda más que compartirlo.


Cronología discográfica:

1983 De Vita forma un grupo llamado Ícaro para el cual escribe todos los temas y publica un disco homónimo.

1984 Sale del grupo intentando probar suerte como solista. “Franco de Vita” se titula su segundo disco y se convierte en un éxito inmediato dentro y fuera de Venezuela. Los sencillos son: “Un buen perdedor”, “Somos tres” y No hay cielo”.

1986 El LP “Fantasía” continúa la misma línea de su antecesor, un pop romántico con estribillos enganchadores. “Aquí estás otra vez”, “No hace falta decirlo”, “Sólo importas tú”, “Fantasía” y “Frívola” le reditúan ventas masivas a De Vita y reconocimiento en toda Centroamérica.

1988 “Al norte del sur” es el resultado de miles de horas en el estudio perfeccionando su ya característico estilo. Varios temas de este LP se convirtieron en clásicos: “Louis”, “Esta vez”, “Al norte del sur”, “Te equivocaste conmigo”, “Promesas”, “Plaza del centro”. Con más del millón de copias vendidas, consagra a De Vita como un compositor de primera factura.

1990 “Extranjero” es una experimentación con estilos orientales, un disco que aunque obtuvo ventas más moderadas, para el cantante significa “su verdadero yo”. El video “No basta” obtuvo el premio MTV como mejor video latino. De Vita comienza a mostrar interés por temas como la discriminación religiosa, sexual, racial, etc.

1991 “Marzo 16” (en vivo). Disco doble que celebra éxitos y rompe récord de venta para un disco en su categoría.

1993 “Voces a mi alrededor” es moderadamente aceptado por el público aunque sus sencillos “Caliente y frío” y “Te pienso” permanecen hoy como grandes favoritos.
1996 “Fuera de este mundo” es un título que hace honor a la relación sentimental que Franco mantenía entonces. Un disco con instrumentación minimalista, donde él mismo provee todos los coros. Su obra más íntima.

1999 “Nada es igual” muestra un estilo renovado, con elementos tropicales fácilmente distinguibles. La publicación le aporta importantes ventas y lo coloca de nuevo en la atención del público. Colabora con Rubén Blades, Cheo Feliciano y Juan Luis Guerra.

2002 “Segundas partes también son buenas” es como se refiere a lados b y rarezas que no habían tenido espacio merecido en discos previos. El estilo es ecléctico, con canciones en ritmo de vallenato, reggae y rap.

2004 “Stop”. LP en el que colabora con el grupo mexicano Sin bandera y el español Diego “el cigala”, en lo que representa su esperado retorno a la balada. Canciones destacables: “Si la ves” y “Ay, Dios”.

2006 “Mil y una historias” es una recopilación de éxitos cantados en vivo. En ella colaboran Alejandro Fernández y Oscar De León. Tiene gran recibimiento y se realiza una extensa gira por Latinoamérica para su promoción. De Vita se presenta por primera vez en el Auditorio Nacional en 2007.


* Falta set list.







[1] Ruvalcaba, Patricia. Franco De Vita, Cuadernos del Auditorio Nacional, número 10, México, 2004.

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