Melt Banana
Mike Pride y Jamie Saft (Kalashnikov)
Lunario
19 abril 2008
22 - 12:30 hrs
En la currícula de los norteamericanos Jamie Saft y Mike Pride hay colaboraciones con John Zorn y Bobby Previte, entre otros. Pero esta noche, sus improvisaciones se inscribieron totalmente en la escuela CURUPAPEX*. Dentro de esa rama del avant-garde caracterizada por el virtuosismo exacerbado, Pride y Saft ofrecieron cuarenta minutos de clínica de batería, vocecitas guturales, gemidos, silbatos de juguete y teclados con sonidos graciosillos.
En eso llega el ruidismo frutal cortesía de Yasuko Onuki y su Melt Banana. Ni bien se han puesto el tahalí o saludado cuando la chica simplemente toma dos plátanos y los arroja a las primeras filas: “¿Están en esto conmigo o no?”, parece demandar. Es que ella tiene el ruido y todos lo saben, en Lunario hay de plano un pandemonium por dos plátanos, todos se los pelean, y la expectación por el noise rock de estos oriundos de Tokio, es de esas que se ven, digamos, sólo una vez al año. La voltereta de ánimo fue radical con “Shield for your eyes, a beast in the well on your hand”, la estándar abridora de sus conciertos: apenas cuatro minutos que inician con una línea de bajo absolutamente pegajosa y se desenvuelve en una estructura cambiante y complicada que suena sencilla. ¿Cuál será su secreto?
Es lo de Melt Banana: composiciones inteligentes, noise desenfadado y más punk que el autoproclamado, y una actitud anti-complaciente, anti-ñoñerías. Los MB bostezan en ese desfile de vedettes con instrumentos en que se ha convertido el avant garde, pues casi sin excepción dan ganas de llamarle experimentación, pero de laboratorio: antiséptica, calculada y monótona. Escojamos cualquier tema de MB y en menos de medio minuto hay más creatividad y víscera que en el cartel completo de cualquier festival de experimentación sonora.
Debió estar aquí al que se le haya esfumado el placer por el concierto en vivo. Ichirou Agata, guitarra y cubrebocas, es un virtuoso sin el mal gusto de mostrar en público las horas diarias que le dedica a su instrumento. Él se burla de ese egocentrismo ñoño porque su habilidad, sus impresionantes triquiñuelas diapasónicas, están 100% a disposición de la canción. A Rika mm’ ya se le conoce por ser la chica discreta que mantiene a todos bailando con sus impecables líneas rítmicas de bajo. Con baterista nuevo y liderados por Yasuko y su humor a toda prueba, el repertorio de MB incluyó lo mejor de sus 15 años de carrera y concluyó con un postresote ska -cereza en su punto-: Monkey man, de The Specials.
*Cualquier Ruidín Pasa por Experimentación