OBLIVION
Las adaptaciones de la novela
gráfica al cine pasan por un excelente momento. De Watchmen, la historia
escrita y graficada por Alan Moore y Dave Gibbons en los 80, se dijo durante
años que nunca podría ser adaptada al cine por la dificultad de pensar su
poli-narrativa en clave cinematográfica, mas el director Zack Snyder presentó en
2009 una adaptación correspondiente e imaginativa que abrió paso al traslado
mediático de otras novelas gráficas.
Ese es el caso de Oblivion,
cómic escrito por Joseph Kosinski, quien funge también como guionista, director
y productor de esta historia de ciencia ficción distópica, ambientada en el año
2073 en la tierra, décadas después de haber sido colonizada por una devastadora
invasión alienígena. El de Kosinski es uno de los nombres que se barajan entre
los candidatos para dirigir el episodio 7 de Star Wars en 2015. De ser así,
sucedería a Christopher Nolan como el director de ciencia ficción más
importante en la industria del cine.
Kosinski hizo el año pasado un
imaginativo remake, a partir de
tecnologías actuales como el IMAX 3D, del clásico Tron de los años 80, y ha
fungido como director de arte para comerciales de los videojuegos Gears of War
y Halo 3.
El nuevo orden post-invasión
El estelar de Oblivion queda a
cargo de Tom Cruise, quien interpreta al ex marino Jack Harper, semi ermitaño
refugiado en una estación aérea, y cuyo descenso a la tierra es provocado por
varias circunstancias que remiten inmediatamente a la exitosa adaptación de la
novela anónima de H.G. Wells “War of Worlds” (2005), las sagas Mission
Impossible, así como al argumento de Blade Runner y el oficial Rick Deckard
(Harrison Ford), particularmente en las complicaciones surgidas del
involucramiento entre el protagonista y el personaje femenino, interpretado en
Oblivion por la actriz Olga Kurylenko.
En 2073 la tierra se ha
convertido en un estado policíaco, sitiado, y uno de los personajes más
interesantes y complejos es el de Malcolm Beech (interpretado por Morgan
Freeman), líder de la resistencia insurgente que a sus 102 años comparte algo
de su sabiduría con el joven e inexperto Jack Harper.
Planteamiento visual
Planeada desde el inicio como
una película filmada para ser proyectada en pantallas IMAX, el planteamiento
visual de Oblivion es, en primera instancia, monumental. La acción transcurre
en una apocalíptica Nueva York, donde los rascacielos contrastan con el paisaje
abismal de la tierra abierta, y con las estaciones espaciales localizadas a la
altura de las nubes. En las tétricas hendiduras viven “sociedades secretas”, y
es ahí a donde Jack Harper tendrá que descender en su búsqueda por recursos
naturales.
Joseph Kosinski tiene un estilo
visual muy distintivo, que se acerca más a los blancos minimalistas concebidos
por Stanley Kubrick en 2001: Odisea del espacio, que el estilo noir y opresivo de Ridley Scott en Blade
Runner. El atuendo del oficial-héroe Jack Harper, por ejemplo, es un traje
futurista color blanco, ciertamente parecido a los trajes de astronauta de la
NASA, pero más estilizados.
La estación de monitoreo y la
nave aérea en que se traslada son espacios amplios y claros, diseñados para
aprovechar la luz solar, y remiten a la arquitectura modernista de los años 50.
Este estilo elegante y geométrico cumple un propósito muy específico:
contrastar con las visualidades oscuras que se desarrollan en las entrañas de
la tierra, donde se desarrolla en nudo de la acción.
He aquí una de las principales
diferencias entre el cómic y la película. El primero tiene un planteamiento
visual más homogéneo y oscuro, mientras que la película propone un “estilo
colisionado”, de blancos contra negros. El diseño visual corrió a cargo de los
artistas Andree Wallin, Arvid Nelson y el mismo Kosinski, quien planteó
abiertamente la intención de romper con la visualidad noir de los últimos 30 años, y que se asocia a películas como Blade
Runner, Alien o la reciente Prometheus, donde Ridley Scott aportó pocas
novedades a su estilo característico.
Algo es cierto: la historia
cumple cabalmente con lo que se espera de la ciencia ficción, y el personaje interpretado
por Cruise no trastoca lo que debe ser un héroe. Lo novedoso aquí, y que
seguramente dará paso a re-pensar la estética de las distopías, es precisamente
la visualidad que propone Kosinski, rica en referencias no sólo al cine, sino
también a la arquitectura y el diseño mas innovador del siglo XX, sin caer en
el hábito “retro” tan propio de esta década.
–– EXTRAS ––
Distopías en cómic
Además de las obras referidas,
el nuevo orden impuesto tras una invasión alienígena ha sido motivo de muchos
cómics, entre los que destacan el Batman de Frank Miller, Akira, o las más
conocidas obras de Alan Moore como Watchmen o V For Vendetta. En América Latina
la ciencia ficción distópica destaca en el trabajo de Alejandro Jodorowski y su
The Incal, en el que colaboró con el francés Moebius, así como El Eternauta, el
gran cómic que escribió el argentino Héctor G. Oesterheld, y dibujó el peruano
Solano López en 1957.
La resistencia de un grupo de
porteños unidos por el deseo de libertad, es una historia que se ha intentado
adaptar al cine desde hace varios años. No sorprendería que en cualquier
momento Hollywood adquiera los derechos de este clásico latinoamericano. Mientras
tanto, hay varias ediciones de este cómic que hacen justicia a las grandiosas
viñetas de Solano López. La mexicana de 2010 es una de ellas.
Dirección: Joseph Kosinski
Guión: Joseph Kosinski, William Monahan, Karl Gajdusek, Michael Arndt
Con: Tom Cruise, Olga Kurylenko, Andrea Riseborough, Morgan Freeman, Melissa Leo, Nikolaj Coster-Waldau
Lenguaje: Inglés
País: EEUU
Distribuidora: Universal Pictures
Guión: Joseph Kosinski, William Monahan, Karl Gajdusek, Michael Arndt
Con: Tom Cruise, Olga Kurylenko, Andrea Riseborough, Morgan Freeman, Melissa Leo, Nikolaj Coster-Waldau
Lenguaje: Inglés
País: EEUU
Distribuidora: Universal Pictures