Pages

Featured post

50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

Aug 17, 2012

Repensar el terror: Piraña 3D y The Cabin in the Woods

Repensar el terror: Piraña 3D y The Cabin in the Woods

Los relatos posmodernos propios de finales del siglo XX parecen tener larga perdurabilidad, sobre todo cuando han resultado tan eficaces y lucrativos para la industria hollywoodense. Uno de los géneros cinematográficos que más han sido puestos bajo la lupa de la metaficción, es el terror. Desde este abordaje se ponen en entredicho los límites y definiciones de los géneros tradicionales,  deconstruidos y frecuentemente combinados en lo que bien se podría denominar “el remix fílmico”.

Casi siempre consciente de sí, auto y multirreferencial, la metaficción suele estar emparentada con la parodia y el pastiche, y no siempre logra trascender a la crítica. De hecho, una vez convertida en fórmula, casi por regla repite viciosamente lo que se propone denunciar. Esta paradoja fascina al marketing, que la etiqueta y pone en circulación sobre todo en los remakes de filmes emblemáticos del género, como Scream. Pero lo interesante es que en este género que aglutina otros, se puede ver todo menos discursos homogéneos.
Este otoño llama la atención el estreno de dos películas de terror característico de nuestro tiempo: la tercera parte de Piraña en 3D, y The Cabin in the Woods, porque comparten las características del discurso posmoderno, pero no podrían ser más distintas.

De la representación lineal a la parodia

Piraña de 1978 es un clásico del terror en el sentido más tradicional del género. El director Joe Dante tenía como intención ulterior representar el miedo de los protagonistas al ser atacados por esos animales salvajes, y provocar las mismas sensaciones en el espectador. La segunda parte de Piraña, dirigida por Alexandre Aja en 2010, rompe con lo lineal de este relato y se convierte en una parodia del original, pero todavía ubicada en los límites del terror y sin transitar completamente a la comedia.
Ahora en versión de John Gulager y en 3D, la película lleva la parodia y el pastiche al extremo, teniendo dentro de su elenco a Christopher Lloyd (Doc Brown en Vuelta al futuro) y actores involuntariamente autoparódicos como David Hasselhoff (re)interpretando a su personaje más conocido, cuando no a sí mismo. Piraña 3D despliega un humor tipo Frat (de fraternidad universitaria): plagado de comentarios siempre alusivos a la sexualidad o a los genitales, y poco más que eso. No en vano la versión estadounidense lleva por nombre Piranha 3DD, en referencia al tamaño del escote femenino que acapara la pantalla durante casi toda la película.
Piraña promete ser el tipo de película que se disfruta más mientras se consume una bolsa extragrande de palomitas con tres capas de manteca derretida y un vaso de 700 mililitros de agua carbonatada, para estar a tono con las vindicaciones del exceso; quienes gocen de este tipo de humor –muy explotado en los medios masivos mexicanos, por cierto–, encontrarán a Piraña mucho más graciosa que terrorífica, mientras que los nostálgicos del terror tradicional probablemente se decepcionarán.

De la parodia a la toma de posición

Un punto y aparte es The Cabin in the Woods, y esto se debe a las credenciales de su director y co-guionista, además de que la fortuna ha acompañado a esta cinta, pospuesta por varios años después de que su casa productora, la MGM, se declarara en bancarrota y otra distribuidora la rescatara del archivo muerto. Como ilustra el cartel promocional, basado en un dibujo de Escher, The Cabin in the Woods asemeja un cubo de Rubik a media resolución y suspendido en el aire. Se anuncia así como un relato complejo.
Escrita y dirigida por Drew Goddard, con colaboración del guionista Joss Whedon, The Cabin in the Woods es la culminación de los intereses discursivos y formales de ambos, colaboradores desde la década del 90, cuando escribieron Buffy, the Vampire Slayer, considerada como una de las series de televisión mejor logradas por su discurso empático y reivindicativo. No pocas veces se ha catalogado el trabajo de Whedon como “feminista”; sin embargo, más que feminista, el interés de Whedon y su amigo Goddard, es intervenir una serie de géneros y discursos con un fin claramente político, en el sentido más loable del término: una toma de posición respecto a temas relevantes. Todo un lujo en el Hollywood contemporáneo.
Goddard hizo lo propio en series como Lost, Alias, Angel, y algunos de los episodios más memorables de Buffy fueron escritos por él. Considerados, pues, como dos de los realizadores más inteligentes en la industria, han trasladado sus reinvenciones de la televisión al cine, y su intervención del género del terror resulta diametralmente opuesta a la parodia inmediata y de humor fácil que permea en el medio. En una declaración de principios, Goddard afirma que The Thing (John Carpenter, 1982) es su película de terror favorita, “no sólo en términos de la elegancia con que fue filmada y la elegancia narrativa de Carpenter, sino el modo en que abordó un enorme concepto y lo hizo socialmente relevante […]. Es muy obvio desde el inicio de The Thing que trata sobre quiénes somos como personas, no sólo de contar una buena historia de terror, así que fue la influencia más importante para esta película [The Cabin in the Woods].”
Una de las cosas que le parecen socialmente relevantes es denunciar, completamente alejado del panfleto y la obviedad, y con la misma elegancia que admira en Carpenter, la manera en que el género de terror de los últimos años ha explotado la (híper)violencia sadista sin ningún sentido crítico, victimizando a adolescentes, mujeres o actores sociales que se perciben “vulnerables”, sin dotarlos en ningún momento de capacidad de decisión sobre sus vidas, y reproduciendo así una serie de estereotipos y valores de época viciosos que son integrados a The Cabin in The Woods con el único propósito de desmontarlos.
De este modo, el adolescente macho, la rubia promiscua y la soñadora vulnerable y virginal, son estereotipos que pronto se salen del guión y se convierten en personajes tridimensionales. Más interesante aún es la mirada crítica sobre el control mediático que en la cinta es representado por vigilantes que controlan a los adolescentes por medio de un centro de mando, monitoreando todo el tiempo sus actividades.
El siniestro cuarto poder que denunciaba hace más de diez años The Truman Show, se ha reconfigurado en el último lustro, cuando la televisión ha cedido a internet su omnipresencia, y de manera más alarmante, con el consentimiento y la cooperación total del espectador, sobre el que alumbra críticamente la linterna de Goddard y Whedon. ¿Será este filme un mensaje de dos vías, o cumplirá el espectador su papel cada vez más fijo, el de revisar en su teléfono las redes sociales durante una proyección que ve a medias, sin sospechar que ésta trata, en gran parte, sobre él?


  



Aug 12, 2012

Michael Haneke: turista de lo perturbador



Apenas hace unos meses –el 27 de mayo, siendo concretos–, ganó la Palma de Oro el más reciente filme de Michael Haneke, Amour. El honor fue recibido con algo de estupefacción de parte del público en Cannes y con aún mayor asombro de la cinefilia mundial:  Hankeke se había convertido así en integrante de un selecto club que tan sólo ha admitido a siete miembros desde 1939: el de los directores que han ganado dos veces la Palma de Oro del festival, uno de los premios más importantes de la cinematografía mundial.

De esa forma, Haneke se encumbraba junto a Alf Sjöberg, Francis Ford Coppola (quien, curiosamente, no recibió la Palma por ninguna de sus entregas de la saga El Padrino), Bille August, Emir Kusturica, Shohei Imamura y Luc y Pierre Dardenne, como uno de los escasos directores capaces de alzarse dos veces con el galardón. Nombres tan importantes del cine han sido ignorados en múltiples ocasiones por la Palma y, para dimensionar de alguna manera el asunto, Woody Allen jamás ha sido merecedor de tal distinción.

Haneke llegó a Cannes con su onceava película bajo el brazo y después de entregar, hace apenas tres años, un filme impresionante, potente: The White Ribbon (El Listón Blanco). Hay aquí, claro, una pregunta capital: ¿cuáles son las coordenadas geográficas del trabajo de Haneke? Aquí un intento –somero, como suelen serlo– de cartografiar algunos de sus trabajos.

Selección natural

En su primer filme, El Séptimo Continente (1989), Haneke establecía las bases de lo que sería, de alguna forma, el desarrollo ulterior de su obra: había cierta violencia, cierto afán de narrar algo poco convencional. El título de este primer filme quizá podría servir para aventurar lo que sucedería: el desarrollo de una obra que se mantiene parcialmente aislada de la cinematografía mundial, justo como Australia (el séptimo continente del título); sus aportes, aunque lejanos, no podrían ser pasados por alto. En El Séptimo Continente Haneke cuenta la historia, basada en hechos reales, de una familia austriaca completa que comete suicidio. Ya desde entonces estaba materializado el interés de Haneke por lo inusual: tras documentar con paciencia la cotidianidad de esta familia de tres miembros, procede a mostrar su voluntaria destrucción. Una crítica feroz a la rutina y el aburrimiento de la vida cotidiana.

Funny Games

Dos cintas después, Haneke visitaría a otra familia para que fuéramos testigos de su destrucción a manos de terceros en Funny Games (1997). La cinta, que también comienza desde la comodidad clasemediera, narra la historia del asesinato de una familia alemana que llega a vacacionar a su casa de lago en Austria. La ubicación de Haneke es ya distintiva: filma mayoritariamente en su país de origen –o al menos, cerca de él– y también le interesa contar anécdotas que se desarrollan en esos sitios: Austria, Alemania. Funny Games es un experimento interesantísimo que juega con la estructura formal del cine (tiempos, metaficción) y que sorprende en el primer visionado, tanto en su afán experimental como por la violencia que contiene. El remake estadounidense de esta cinta, protagonizado por tres destacables actores (Michael Pitt, Naomi Watts y Tim Roth), mantiene todos los elementos experimentales y argumentales del primer trabajo, y llegó a parecerle innecesario a buena parte de la crítica.

Geografía moral

Después de pasar por La Pianista, un durísimo filme acerca de una profesora de piano con múltiples parafilias y obsesiones sexuales –también ambientada en Viena– y sus relaciones con el resto del mundo –difíciles y conflictivas, como se habrá de imaginar, y por el remake de Funny Games– Haneke llega a la que debe ser, hasta la fecha (y al menos antes de que se presente Amour en pantallas) su obra maestra: El Listón Blanco. Aquí, Haneke disecciona magistralmente, a través de una anécdota de un ficticio pueblo alemán, la naturaleza de la maldad humana, el germen mismo del mal; sorprende su autocrítica, poniendo al pueblo alemán y austriaco (a la par de la humanidad) como figuras capaces de hacer el mal desde temprana edad. Bellamente filmada en blanco y negro hipnotizador, El Listón Blanco es un filme que no puede dejar de verse.

La geografía de los filmes de Haneke es clara: muestra un amplio interés en narrar las historias de su pueblo, de los sitios en los que creció y ha vivido; además, considera que la maldad está implícita en la naturaleza humana. El resultado es polémico, pero dice un par de verdades que, aunque incómodas, son innegables: a través de la disección de un pueblo y un país, Haneke nos ha demostrado que el mal se incuba, de forma casi indistinta, en el resto de todos nosotros.

LOS 11 FILMES DE HANEKE

El séptimo continente 1989
Benny's Video 1992
71 Fragments of a Chronology of Change 1994
Funny Games 1997
Code Unknown 2000
La Pianista 2001
Time of the Wolf 2003
Caché 2005
Funny Games (EEUU) 2008
El Listón Blanco 2009
Amour 2012



DOBLE O NADA
Estos son los siete directores, con sus respectivas cintas, que han ganado en dos ocasiones la Palma de Oro:
- Alf Sjöberg: Iris and the Lieutenant (1946); Miss Julie (1951).
- Francis Ford Coppola: The Conversation (1974); Apocalypse Now (1979).
- Billie August: Pelle the Conqueror (1988); The Best Intentions (1992).
- Emir Kusturica: When Father Was Away On Business (1985); Underground (1995).
- Shohei Imamura: The Ballad of Narayama (1983); The Eel (1997).
- Los hermanos Dardenne: Rosetta (1999); L'enfant (2005).
- Michael Haneke: El Listón Blanco (2009); Amour (2012).



 

Popular entries