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Sep 28, 2008

Mercury Rev

Mercury Rev
26 septiembre
22:30 – 12:00

En una ciudad donde la diosa fortuna rara vez arroja los dados a nuestro favor, a algunos les sonará desproporcionado hablar de una alineación cósmica en el concierto de Mercury Rev. A ese evento celestial hay que atribuir, en primer lugar, lo que sucedió esta noche, y en segundo, a que Jonathan Donahue simplemente tiene un espíritu tan vasto e inquieto que no cabe en sí mismo. Hay que contemplarlo con el ánimo a tope y el pecho a punto de estallar, sus enormes ojos ligeramente desorbitados, en un fascinante diálogo con sus ninfas, que no ha tenido reparo en compartir: una belleza oscura y misteriosa, la de Donahue y compañía, a la que accedemos directamente. Debieron avisar, empero, que a este concierto tornado cofradía, entraríamos de lleno con ese sonido orquestal y sobrecogedor que el grupo ha estado perfeccionando durante los últimos diez años: de los primeros arpones al corazón sería Holes, esa vigilia taciturna y frágil de casi seis minutos de duración, que literalmente hizo llorar a varios. Jugo de ojo lubricando mejillas durante hora y media y ni a quién le importe la escasez de pañuelos, al fin que exaltaciones como éstas no se dan todos los días y además nos ha tocado juntos, qué mejor.

Los detalles casi imperceptibles que Mercury Rev y su productor estrella, Dave Fridmann, han logrado en el estudio, detonantes de dramatismo en temas como el mencionado, You’re my queen o la joya de la corona, The dark is rising, han sido magnificentemente reconstruidos en vivo. Nunca sabremos cómo es que sólo cinco músicos con instrumentos convencionales logran esa ambientación sinfónica. Tampoco sabremos exactamente qué es lo que llevó a Jonathan a experimentar en 1998 una voltereta radical no sólo de sonido, sino de vida, como afirmó en entrevista a un diario local, pero de que a su grupo le significó un antes y un después, no hay duda: Pocos podían creer que uno de los mayores exponentes de la psicodelia ruidosa de principios de los noventa fuera capaz de guardar los pedales de distorsión y sorprender con un disco tan íntimo y cristalino como Deserter’s Songs. Para muchos de los presentes, este disco, junto al Soft Bulletin de The Flaming Lips, significa el Grievous Angel o el Pet Sounds de nuestra generación: esas gemas en las que nuestro yo más hondo se refleja y halla eco. Con el caleidoscopio sónico de Mercury Rev más vale pasar por alto las definiciones estrictas de género: en su carrera hay resonancias varias; las ensoñaciones mágicas del Treasure de Cocteau Twins, la melancolía de Gene Clark, la cósmica americana y contemplativa de Gram Parsons, las proyecciones astrales e insuperablemente tiernas de Curt Boettcher/Gary Usher… Pero como una muestra de que estos nativos de Nueva York tienen en la dupla Donahue/Grasshopper compositores de la más alta talla, su paleta de sonido se expande hacia lo electrónico en su LP titulado Snowflake Midnight que se estrena el próximo 29 de septiembre. El sencillo Senses on fire, interpretado hoy, además de señalar con todas sus letras de lo que está hecho Donahue, es la puerta de entrada a un trabajo al que hay que prestar atención obligada. Mercury Rev: de los artistas más relevantes en la actualidad.

Sep 19, 2008

Julieta Venegas

Julieta Venegas
18 septiembre
20 – 22 hrs.


“Yo la verdad es que no me caso con ningún estilo, no soy una rockera recalcitrante, yo soy compositora”  - Julieta Venegas


De la adolescencia rockera a la madurez melosa
No hace mucho que la oriunda de Tijuana figuraba en las listas de los jóvenes más prominentes dentro del rock mexicano; desde su años mozos en el combo de ska/rock Tijuana No, pasando por su colaboración con Fratta en el grupo de rock experimental La Milagrosa, hasta la edición de su primer Unplugged en 2008, Julieta ha mostrado ser demasiado inquieta para conformarse con el papel de rockera. Si se le ha de ver dentro de algún rol, sin duda le entusiasma mucho más el de compositora y multi-instrumentalista, y su tercera década de vida ha coincidido con un manifiesto interés por alejarse de las guitarras para producir un pop más afable y meloso.


Riffs más, riffs menos, lo de Julieta siempre ha sido el pop romántico. 2003 fue el año que sin duda le significó una ruptura de género musical y de fronteras geográficas, con el álbum Sí convirtiéndose en un favorito inmediato de habla hispana y procurando a su autora fama internacional y prestigio, pues no sólo el Grammy, sino sus contemporáneos la reconocen como una de las compositoras más jóvenes y con menos complejos por entrarle de lleno a un género que con tanta frecuencia resulta fácil y superficial. 


Y si es cierto que el verdadero talento viene desenchufado ¾ idea tan en boga durante los 90, cuando se puso de moda el Unplugged¾, la de hoy es una cantautora que dice más con menos: finalmente ha encontrado su voz y ésta destaca con una instrumentación austera, sin ruido, ni accesorios y demás distracciones escenográficas. Como ella es la suma de la gente que admira y con la que trabaja, para su segunda visita al Auditorio Nacional[1] presenta un Unplugged denominado El Presente, recital presentado originalmente en la cadena MTV. El éxito de esta sesión/disco ha sido tal a menos de un año de su publicación, que se ha programado una gira por las principales ciudades de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa.


Hallando su identidad
Los invitados de esta noche son Cecilia Bastida (ex vocalista/tecladista que suplió a Venegas en Tijuana No y ahora solista), Natalia Lafourcade, con quien interpreta el tema de la película Amores perros (Amores perros: me van a matar), Juan Son de Porter en un psicodélico atuendo (vestido de pizza), y Joselo y Meme de Café Tacuba. Junto a los tacubos, Julieta compuso la banda sonora de la cinta Quemar las naves. 

No es coincidencia que el tema principal de esta película, Mi principio,  haga alusión a la apasionada búsqueda y hallazgo de la identidad a través del arte por la que pasa el protagonista: algo semejante ha sucedido en la carrera profesional de Venegas. Solista y en el nicho del pop meloso ha encontrado “su verdad”. Y la cuenta con la voz entrecortada cuando presenta sus temas, sobrecogida de su característica timidez. No se le olvida ninguno de sus temas de cabecera: Esta vez, Mira la vida, Eres para mí. Y como hace tres años en este recinto, deja lo mejor para el final.


El hit de su trayectoria es esa asumida cursilería, la insuperablemente amielada declaración de amor con suspiros como estribillo, titulada Andar conmigo, el rogado encore. A pregunta expresa, “dime si tú quisieras andar conmigo, oh oh oh…”, su Romeo de diez mil cabezas le contesta que sí, cómo no, “¿para cuándo fijamos fecha?”. Ahora le cumples, Julieta.

Cronología discográfica
1997 Aquí. Entrenada como pianista clásica durante su infancia, flirteando con el rock/ska durante su adolescencia, y retomando el piano en su proyeto La Milagrosa, Julieta se enrola en carrera solista con Gustavo Santaolalla en la producción de su primer largo. Resuenan en éste las voces de Tori Amos y Ana Torroja. Pop delicado, letras personales, y el acordeón como instrumento principal y homenaje al sonido del norte de México.


2000 Bueninvento. De nuevo colabora con Santaolalla, Meme y Joselo de Café Tacuba y el productor Toy Hernández (Control Machete) con una temática similar a su trabajo previo pero un sonido más agresivo, cercano a su amiga y contemporánea Ely Guerra, y coqueteando con el tango en “Abandonada”. Es nominada al Grammy Latino en las categorías mejor disco del año y mejor canción rock (Hoy no quiero).


2003 Sí es a la vez título y respuesta a la pregunta central del disco: “Dime si tú quisieras andar conmigo”, el inicio de un tórrido affair entre Julieta y un público que de la noche a la mañana se multiplicó con semejante propuesta. Andar conmigo y canciones aledañas le procuran a su autora ventas que rebasan el millón, fans con ojos de borrego y giras más allá de las fronteras mexicanas, y para la industria musical de este país, un reencuentro con la balada romántica que por primera vez en muchos años suena pegajosa y no reciclada. El sonido fue diseñado por Coti Sorokin (Andrés Calamaro, Shakira, Enanitos verdes, Paulina Rubio) y “Cachorro” López (Charly García, Miguel Mateos).


2006 Limón y sal. La portada muestra a Julieta con una mirada coqueta, chupando un limón y con la mano espolvoreada de sal. Continúa con la línea de melodías suaves iniciada en Sí, y explorando las relaciones amorosas en sus letras, y la música de nuevo con Cachorro López como guía. Su cuarto álbum mantiene el ritmo y cantidad de ventas de su antecesor, es merecedor de varios reconocimientos internacionales, a la vez de ampliar el mercado de escuchas a Sudamérica y Europa.


2008 MTV Unplugged. Julieta balancéandose sobre la cuerda nada floja de un violín es la portada de este desenchufado, una reinterpretación de éxitos más cuatro inéditos de la tijuanense con instrumentación a base de acordeón, cuerdas, xilófono, piano y clarinete, acompañada por Gustavo Santaolalla, La Mala Rodríguez, Marisa Monte, Jacques Morelembaum y Natalia Lafourcade, entre otros. Grabado en los estudios Churubusco de la Ciudad de México, es editado en formatos CD y DVD y se le promociona con una gira internacional.



[1] Su debut fue el 24 de noviembre de 2005.

Sep 3, 2008

División Minúscula

División Minúscula
Lunario
20 – 21:30 hrs.

1977. Adolescentes rufianes y aburridos beben aguarrás en las calles de Londres. Ellos pasan de cualquier orden establecido: escuela, trabajo, gobierno, familia, y responsabilidad de cualquier tipo son palabras tachadas en su diccionario de bolsillo. Lo que ellos quieren es la destrucción total con los medios que se tenga a la mano. Un ataque contra la soberana de su país, en forma de mofa con estribillo memorable es un buen comienzo: dentro de poco God Save The Queen de The Sex Pistols se convierte en himno generacional e inspiración para incontables jóvenes con el mismo espíritu anarquista y provocador, dentro y fuera de Inglaterra.
2008. Son curiosos los giros que ha dado el punk a lo largo de treinta años y pico, porque hoy a nadie sorprende que lo incendiario de aquél movimiento no pase de ser un capítulo más en la historia de la música popular. Más que asimilado por la industria musical, el punk como género ha tenido un desarrollo interesante: de los alaridos, las guitarras desafinadas y los tres acordes de rigor, hoy somos partícipes del punk melódico, meloso y hasta alegre, el que se ha reconciliado con las listas de popularidad, el de baladas para la novia en lugar de protestas contra las instituciones. En el caso de División Minúscula, el “happy punk en tu idioma”.

En los últimos años, el norte de México ha sido cuna de varios grupos que se inscriben en este tenor: Finde, Thermo, Panda, Zurdok y División Minúscula (DM), entre otros. El último, originario de Matamoros, Tamaulipas, se formó a finales de los 90 y reformó una vez que sus miembros se graduaron de la universidad. Integrado por Alex Luque, los hermanos Javier y Kiko Blake y Efrén Barón, el sonido de DM fue ideado por Toy Hernández, quien en años previos convirtió a Control Machete en uno de los grupos más populares del país. En 2001 editaron su primer LP, Extrañando Casa. Con ventas cuantiosas y la prensa musical señalándolo como el disco más representativo del género, el grupo se tomó un inusual descanso de cinco años para volver con Defecto Perfecto en 2006, sin haber perdido interés de público y prensa.

Desde entonces y con un incremento en popularidad al ser favoritos de MTV Latino, los tamaulipecos han compensado años de inactividad organizando giras y firmas de autógrafos, filmando videos y colocando sencillos en la radio. Este 2008 presentan Sirenas, un disco que con Robert Carranza en la producción, tiene variaciones en estilo. Alex Luque lo define como “un regreso al rock clásico, con un sonido más natural”. Carranza ha trabajado con artistas tan diversos como Björk, Supergrass, Molotov o The Mars Volta, logrando con su técnica de producción análoga y digital, un sonido menos estandarizado. Aunado a su trabajo previo, las canciones de Sirenas que hoy tocan Blake y compañía, suponen un giro no muy radical del punk alegre que les ha caracterizado durante años, esta vez recreando con un tecladista como invitado el sonido del nuevo disco. Su firma siguen siendo riffs prestados del hard rock, melodías y estribillos pegajosos, siempre en español tarareado por sus fans, 80% de los cuales son chicas en estado de furor, interactuando con el vocalista, gustoso de arrojar camisetas y premios a las primeras filas. Se las gana con el momento romántico de la noche, la letra de Sismo: “No sé si fue amor, pero vaya que lo hicimos de lo mejor”.

Lo dicho: la rebeldía de ayer es la escuela de mañana, y para muestra, un punk alegre de acorde duro e inofensivo.

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