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Sep 17, 2011

Real Steel, el boxeo metálico del futuro

Real Steel, el boxeo metálico del futuro

Una buena parte de las producciones hechas por el estudio DreamWorks siempre ha cobrado forma desde el andamiaje de la ciencia ficción. El más reciente filme de esta casa, fundada en los 90 por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen, se titula Real Steel (basada en el relato Steel de Richard Matheson, 1956), y se le puede asociar a historias de corte futurista que abordan la compleja relación hombre-máquina, como son los casos de Inteligencia Artificial (2001), Minority report: Sentencia previa (2002) y La guerra de los mundos (2005), entre otros importantes títulos con el sello de esta productora.
Pero a diferencia de éstas, para Real Steel se ha asegurado una adaptación libre a cargo del guionista Dan Gilroy (Freejack, Chasers, The Fall y comisionado para The Bourne Legacy), que se prevee más como un cruce entre la ciencia ficción y la acción; una puesta en escena en el futuro próximo, que cuenta los avatares de Charlie Kenton (interpretado por Hugh Jackman), un luchador que ha depuesto los guantes en un mundo donde el boxeo es de pronto protagonizado por máquinas.

Hombre vs. máquina
La obsolescencia del hombre y el reinado de la máquina es el planteamiento básico de esta cinta que simultáneamente cuenta la complicada y distante relación de Kenton y su pequeño hijo Max. Ambos encontrarán en su nuevo oficio como entrenadores de máquinas boxeadoras una oportunidad para intimar y hasta para verse reflejados en su robot de elección: uno de cualidades técnicas cuestionables y hasta descartables, pero que por alguna razón (tal vez algo en su interior que es casi humano) siempre gana los campeonatos.
El director Shawn Levy la ha llamado una “conmovedora película de deportes”, y no falta quien la vea como una síntesis de Transformers y Rocky. En efecto, la cinta es coproducida por la casa ImageMovers Digital, perteneciente a la división de películas de acción de Universal Studios. La singularidad de Real Steel es una combinación de géneros fílmicos respaldada por sus impresionantes artificios visuales, que la diferencian de su antecedente directo, la adaptación que hizo el mismo Richard Matheson para la serie televisiva The Twilight Zone, en 1963.
Hollywood ha recurrido al rico imaginario de Matheson desde hace más de 50 años, y no en pocas ocasiones. Considerado por escritores como Ray Bradbury, Robert Bloch, William F. Nolan, Stephen King o Anne Rice como una de las principales plumas de la ciencia ficción, la trayectoria de Matheson en las letras y el cine es vasta. Además de sus decenas de historias de ficción y terror para películas y series televisivas, las más memorables son acaso sus colaboraciones con Steven Spielberg en Duelo (1971), la tercera parte de Tiburón (1983), o su adaptación para Pide al tiempo que vuelva (1980).

Los puños de acero en el Hollywood actual
El desafío de Real Steel es que sea un éxito de taquilla (desde ya se prepara la secuela) que además de entretener, suscite en la que seguramente será una audiencia masiva, la reflexión sobre las problemáticas de la era moderna que siempre preocuparon a Matheson, y que en concordancia con el estilo sombrío del autor, logre articular las experiencias de sus personajes con tramas y ambientes hostiles y opresivos.
Se puede anticipar que la impronta de Real Steel será más de la casa (las expresiones faciales “emotivas” de los robots, por ejemplo, remiten a Inteligencia artificial, Yo, Robot y Transformers), que del director, pues como el guionista, Shawn Levy (Una noche en el museo, 2009; Una noche fuera de serie, 2010) cuenta con más experiencia en comedias que en cintas de acción.
La peso de la cinta también recae en el trabajo actoral. Por la parte de los protagonistas, el australiano Hugh Jackman ya tiene una considerable currícula como actor de acción en la saga de X-Men o en Van Helsing, y Evangeline Lilly, más conocida por el desempeño físico que exigía su rol en la serie televisiva Lost, hizo un destacable trabajo en Zona de miedo (2008). Con esta cinta bien podría consolidarse como una de las principales actrices hollywoodenses de cine de acción. Y al histrionismo natural y emotivo del púber canadiense Dakota Goyo hay que atender con especial atención, dada su importancia en la trama de la historia.

Colofón
Otra interesante alusión a esta historia es la que hicieron en forma de parodia Los Simpson en el episodio titulado "I, (Annoyed Grunt)-Bot" (2004), en donde los robots combatientes, lejos de representar una competencia para los humanos, responden a una de las leyes básicas de la robótica, que es servir a los humanos y nunca herirlos, por lo que el boxeador de acero llamado ED-209 termina sirviéndole un martini a Homero Simpson, mientras éste desconoce las reglas del juego y se hace del premio.


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