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50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

Sep 25, 2007

Client

Client
Lunario
22 septiembre 2007
10:30 – 12:30

A las chicas de Client se les conoce desde 2003 por ser el primer fichaje de Andy Fletcher (Depeche Mode) para su entonces flamante sello Toast Hawaii, así como por su férrea reticencia en cuanto a promoción de imagen y datos biográficos (las integrantes originales se hacían llamar Client A y B), a la vez de que sus intenciones anti-publicitarias les procuraron justamente lo contrario: la fotografía de sus pies como portada de disco debut sólo causó que público y prensa sintieran más curiosidad por conocer las verdaderas intenciones (“¿serán chimuelas?”) detrás del anonimato del dueto apadrinado por Fletcher, que por su música. Ésta, ya en segundo plano, obtuvo críticas bastante favorables, considerando que entre centenares de artistas del fetiche electro-pop, Client carece de temas destacables como sus contemporáneas Ladytron o ADULT., y sus conciertos no tienen el toque escandalizador que tanta fama ha dado a Miss Kittin.

El de Client puede definirse como un ninfo-roboti-pop con melodías planas, ambientaciones gélidas, letras sarcásticas y la presencia de las ahora tres integrantes portando uniformes, 15 cm de tacones que desafían la anatomía humana y una actitud que debe situarse entre el desprendimiento y el desinterés hacia el oficio propio y el recibimiento del público. Con ello, las inglesas han logrado un nicho de seguidoras inmediatamente identificable: en su gran mayoría, jovencitas entaconadas que recuerdan aquellas modelos inexpresivas flanqueando a Robert Palmer en el video Addicted to Love, y chicos que siguen atentamente los eventos de la disquera que edita a Client en México, Noiselab.

Una vez pinchado el botón “desidia / autopilot”, las Client no se inmutan ante el entusiasmo de sus fans, quienes, imprevisiblemente, parecen obtener de este aparente desencuentro una suerte de gratificación; junto al grupo, un video muestra un par de chicas anónimas, sexualmente voraces y emocionalmente no-disponibles. Una sonríe mientras encaja el filo de su zapatilla en el abdomen del chico al que seduce y acaricia con guantes rojos. ¿Distraídos? Sólo hasta el cover a “Zerox Machine” de Adam & The Ants, y las originales “Drive” y “Someone To Hurt” ( “¡a miiiiií!”, gritan por ahí): temas que rescatan al concierto de ser la mera diversión sadomaso de terceros; la incorporación de Client E al bajo ha dado como resultado que el sonido en vivo de Client sea mucho más rico y orgánico que el de las grabaciones. Una bienvenida tangente al cálculo repetitivo. El R2-D2 (Arturito) motriz del grupo, ahora con modesto hula-hula integrado, exenta a este trío de infantas terribles de aparecer “number one” en el ipod de la mismísima M. Thatcher…




Sep 24, 2007

Bloc Party

Bloc Party
Auditorio Nacional
19 septiembre 2007
21 – 22:30

“La vida apesta y tienes que mirarla directamente a los ojos” - Kele Okereke
o
“La verdad es relativa. Nuestra verdad es la mentira de todos los demás” – Gordon Moakes


El ritmo vuelve a dar escalofríos

¿Cómo? ¿Uno más de las decenas de exponentes “indie” que no hacen sino relecturas de glorias pasadas y ajenas, los Interpol o Franz Ferdinand que se sacaron el gordo asimilando la rebeldía post-punk? Una primera impresión indicaría que sí, aquí entre miles de adolescentes con vestimenta homogénea y despeinado de salón. Pero hay un detalle de este grupo que no cuadra en el perfil de los revivalistas, algo especial y absolutamente político: el líder es un chico negro, su orientación sexual es ambigua, proviene de un barrio pobre del este de Londres, su familia es una segunda generación de negros establecidos en un país que se resiste con empeño a la inmigración y la diversidad racial. Es inevitable que las canciones de Bloc Party suenen distintas, mejores cuando uno lee a Kele Okereke en las entrevistas, reflexionando sobre el significado de ser siempre “El Otro”, charlando articuladamente acerca de su afición por la literatura inglesa, de su incapacidad para verse a sí mismo como un frontman típico. En su sitio web cuelgan frases de Bertrand Russell sin ningún complejo. Y los dientes de la otrora “clase obrera” rechinan: Liam Gallagher de Oasis y otros  hooligans del pop los odian. Pero nada de solemnidad porque Okereke no pierde por un instante el gusto por la chacota y la fiesta.

No es que a la gran mayoría de sus seguidores le interese escucharlos más allá de los hits del momento, pero es destacable que el grupo se las arregle para distanciarse de su generación y dejar de repetir ese vicio de recurrir descaradamente al pasado, y en lugar de ello hablar del espíritu de su tiempo con sinceridad, sin tonos moralinos y ritmos de lujo, porque de eso van los Bloc Party, de dar “primal screams” en forma de canciones que no duran más de tres minutos de total nerviosismo y expectación. Heredaron la destreza de Magazine, la velocidad de The Feelies y el populismo de U2; en sus volubles temas no se sabe bien a bien dónde está el estribillo, el final llega por sorpresa, el baterista tiene aproximadamente media docena de brazos y simbiosis con el chico del bajo, en tanto quien canta hace las crónicas más interesantes del English way desde Damon Albarn (Blur): la sensación de estar hasta el tope de todo los fines de semana en Sunday, ponerse en los zapatos de una víctima fatal del racismo en Where Is Home, o reconocerse como uno entre tantos que han cedido a la política del miedo y ahora “observa su entorno desde el techo, con una escopeta en la mano” en la enorme Hunting For Witches, tremenda manera de abordar temas políticos sin adoctrinar al escucha.

Rock de estadio. No como lo conocemos.
La clave de todo el brincoteo y griterío entre los fans es que BP aspira a ser más que el grupo del momento para escucharse en la habitación o estaciones de radio universitarias, no les interesa ser “indies”; por el contrario, lo común en su par de discos es una clara intención por crear himnos generacionales, un sonido masivo, rock de estadio mucho más aventurado e imaginativo de lo que haría Coldplay o los mismos Interpol. De estas aventuras grandilocuentes, los éxitos de Silent Alarm (Banquet, Helicopter, Like Eating Glass) son los causantes del mosh pit auspiciado por Okereke, mas los temas del segundo LP, un trabajo más ambicioso, emotivo y arriesgado que el primero, desconciertan a quienes sólo quieren bailar y alegran a quienes aprecian sorpresas en los conciertos masivos: cambios frecuentes de ritmo y ánimo, escapatorias creativas al tedio, secciones irreconocibles de canciones que se salen del guión… Bloc Party son los chicos que en las fiestas se la pasan en el balcón tomando bocanadas de aire fresco, y sus conciertos son la reconciliación entre las convenciones del rock masivo y el espíritu inusual y espontáneo del post-punk.  

Cronología Bloc Party

2002 Kele Okereke y Russell Lissack comienzan a componer juntos. Más tarde, Gordon Moakes y Matt Tong se unen a la sección rítmica.
2003 Logran incluir The Marshalls Are Dead en una recopilación y dos meses más tarde Trash Aesthetics los ficha con el tema She’s Hearing Voices, escuchado por el DJ Steve Lamacq de la BBC y Alex Kapranos de Franz Ferdinand. El primero lo califica de “genial” y el segundo invita al grupo a ser telonero. Banquet es editado por Wichita Recordings, quienes financian su primer LP.
2005 NME considera Silent Alarm el disco del año, alcanza el tercer lugar en las listas de popularidad, así como los sencillos So Here We Are, Banquet, Helicopter y Pioneers. La prensa estadounidense les da excelentes notas y hacen un tour de 18 meses en ese país.
2006 Colaboran con The Chemical Brothers, Ladytron, M83, Death from Above 1979, Four Tet y Mogwai en Silent Alarm Remixed.
2007 Se presentan por primera vez en el Auditorio Nacional, en el marco de su gira mundial para promover el segundo LP, A Night In The City; un trabajo con letras más personales y directas. El sonido retoma la profundidad rítmica del productor de hip hop Timbaland, la detallada neurosis de Aphex Twin y la técnica vocal de Kate Bush; el resultado es un disco más grandilocuente, a la vez de atmosférico y depresivo.

Sep 8, 2007

Babasónicos

Babasónicos
Auditorio Nacional
6 septiembre 2007
20:30 – 22 hrs.

Encabezado:
“A lo que aspira Babasónicos es volarle la cabeza a quien lo escuche”  (Diego Uma)

Epígrafes:
“Conozco su colmo y ustedes conocen el nuestro” (Adrián Dárgelos)

“Cuando entramos al show dejamos de ser personas, entramos en una especie de trance. Ya no eres alguien en especial; eres un engranaje más de la maquinaria de Babasónicos” (Adrián Dárgelos)



Ciempre Belcebú

Desde hace algunos años se rumoraba que el príncipe de las tinieblas había depositado una semilla infecta de ruido rabioso en Sudamérica. Las primeras evidencias se dieron a conocer por cazadores de fenómenos inusuales, vigilantes que atestiguaron el nacimiento de algunos bebés con guitarras integradas que interferían con altavoces de nosocomios, tergiversando los llamados de emergencia y alterando hasta los marcapasos de sus abuelitos, y que ya crecidos se apropiaron de los amplificadores de la ciudad y cuanto territorio les apeteciera ocupar. Entre esos hijos del voltaje sin recato se encontraba un chico  llamado Adrián Dárgelos alias "Ciempre", un agitador sónico cuya personalidad magnética lo llevó a liderar una pandilla de mozalbetes adictos al rock. Todos se compraron instrumentos y se fueron a vivir a una comuna en Lanús, localidad de Buenos Aires, a finales de los ochenta, cuando los DJs y las estaciones de rock de las principales ciudades del mundo se volcaban al rock ácido bailable, influído por el hedonismo del éxtasis, los raves y la fascinación que provocaba el sonido Madchester, con Stone Roses, Primal Scream y Happy Mondays como principales exponentes. "Ciempre" y compañía retomaron el espíritu en su flamante grupo bautizado en honor a nada menos que el gurú hindú Sai Baba y los dibujos animados Supersónicos: Babasónicos.

Mucamas en el aire

Así fue el inicio de su inconfesable plan maestro: dominar el mundo en base a un rock poco ortodoxo que permitía experimentaciones con el funk, hip-hop, soul y disco, entendidos desde la extravagante perspectiva de Dárgelos, poseedor de un delirante y perverso sentido del humor que asalta las conciencias más nobles, como muestra un breve repaso por su repertorio lírico: “Clase gata”: “Llévame hasta el hospital / a la maternidad / que voy a dar a luz / enfermeras muy sexies / Estoy en llamas de emoción / aire provocador / mueren por atenderme / Y ahora con provocación / con aire superior / te invita al confort / la mucama del aire”; el infarto al miocardio feminista que provoca la controversial “Putita”: “El camino a la fama / no significa nada / Si no hay una misión/ ¿cuál es? / Hacerte muy putita, probar tu galletita / Con toda devoción” o una de las favoritas del público mexicano, “Pendejo”: “Hola chicas, soy su amigo / no parezco inofensivo, en serio / lo hago por la amistad / soy el as de los bastardos / la traición está a mi cargo / […] mi nombre no es lo importante / Pendejo.”

“No dejen que nadie les quite la risa” – Dárgelos
Con ganas de ver a estos doctorantes de la filosofía del absurdo se encuentra hoy una chaviza que de manera masiva los sigue tras el éxito de Jessico y la programación constante de sus videos en MTV Latino, pero también hay algunos veteranos que los han seguido desde sus inicios en el DF, cuando se presentaban en hoyos fonquis, a las afueras de preparatorias populares o en salones de fiesta. Con los años se han vuelto mejores compositores y en el estudio han diversificado la paleta de sonidos, mas la continuidad que distingue a los Babasónicos es el desenfado, y es que estos argentinos han sabido burlar  durante los últimos 15 años y de manera hilarante la corrección no sólo de las buenas conciencias, sino en particular de ese rock latinoamericano que, así pasen décadas, no cesan en su aspiración por llenar estadios, con mensajes de amor, paz, buenos sentimientos, y conscientizar a sus pasivos escuchas… de todos aquellos que aspiran a ser U2 en español, a los que esperan recibir el Nóbel mientras convierten al rock en un discurso moralino y asimilado, y sobre todo, aburrido. Los fans de Babasónicos comparten con el vocalista la irreverencia por las formas. Si bien no es para afirmar que en este toquín “todos somos Babasónicos”, lo cierto es que la mayoría estamos despeinados, aburridos de los rockers encorbatados, y con ganas de regresar a casa con más marañas capilares y tinnitus. La recompensa son cinco sujetos vestidos con capas púrpura, cual monjes sicodélicos con ráfagas de rock renovadas y encabezados por un pibe que no le interesa ser el representante de todos los hombres o el mensajero de algún ente superior; son chicos que sólo quieren echarse unas risas acompañadas de un puñado de buenas canciones, sin mañas, sin accesorios cursis y en cambio una enorme dotación de bromas. Empero las dificultades técnicas y lo breve del concierto, el repaso que hacen de sus ocho álbumes es un obsequio inusual en su repertorio: además de los jocosos Putita y Pendejo, Carismático, Risa y El Colmo dejaron la sensación de que una bola de risa como caída del Cosmos y su Dios bufonesco nos aplastaría en cualquier momento. Hacia la salida parecía que la gran mayoría de los asistentes habían comido payaso. ¿Qué? ¿Que existen mejores métodos para medir un buen concierto? No me hagas reír…


Cronología discográfica

* Pasto (1992). Adrián Dárgelos, Diego Castellano, Diego Uma, Uma-T, Gabo y Mariano Roger Sónico sólo salen de los linderos de su comuna para hacer rock. Catorce temas, incluído D-generación, conforman el debut de Babasónicos, con Gustavo Cerati como invitado especial.

 * Trance Zomba (1994). Se incorpora a la alineación oficial DJ Peggyn, con lo que el sonido del grupo se vuelve más bailable. Parte de “Trance…” son las divertidas "Poder Ñandú" y “Posesión del tercer tipo”. En tanto, el sexteto es telonero de INXS y Depeche Mode en Argentina.
   
* Dopádromo (1996). Del rock bailable a un maratón de sicodelia: los videos “El ciervo” y “El medium” exponen al grupo más allá de las fronteras argentinas y lo convierten en uno de los principales exponentes del rock latinoamericano.

   
* Babasónica (1997). Trece cortes de sarcasmo locuaz. Los sencillos “Seis vírgenes descalzas”, “Sátiro” y “El Adversario” distinguen a Dárgelos de sus contemporáneos como un lirista que no compromete su retorcido humor con modas o convenciones. 
   
* Miami (1999). Un disco flojo y que comercialmente pasa desapercibido. DJ Peggyn abandona el grupo para comenzar una carrera en solitario como “Jimmy Dolor”.

* Groncho (2000). Lados B del disco Miami. Ante la negativa de la disquera Sony por editarlo, Babasónicos crean su propio sello, Bultaco Records, en el que también publican Babasónica electronica.

* Babasónica electronica (2000). El disco homónimo remezclado en la fase más electronica de la banda. Incluso su portada y tipografía son un homenaje a Kraftwerk.
   
* Jessico (2001). Considerado por críticos (Les Inrockuptibles, Rolling Stone) y fans como el mejor disco, Jessico se aleja de la experimentación y la sicodelia para adentrarse al pop más tradicional. El resultado: ventas millonarias, nominaciones al Grammy latino y giras internacionales.
   
* Infame (2003). Un regodeo de chistes polémicos con “Putita” y “La puntita” como claros ejemplos, con influencias de rock bailable, proto-metal, glam y el bolero, pero no tan interesante como Jessico.
   
* Anoche (2005). Una producción más cuidada y con el músico Carca proveyendo vocales en el tema “Falsario”. Las parodias de Dárgelos se mantienen en un nivel aceptable de corrosión, como cuando a la novia la equipara con una yegua esplendorosa. Empero, el disco les significa su trabajo más melancólico e introspectivo.

Canciones interpretadas
Intro
Ciegos por el diezmo
Sin mi diablo
Pendejo
Muñeco
Fizz
Carismático
Rubí
Puesto
Suturno
Yegua
Un flash
Exámenes
El colmo
Putita
Coralcaraza
Así se habla
Luces
Irresponsables
Pobre duende
Sobre la hierba
Curtis
Y qué
Falsario
Risa
Deléctrico
Solita
Camarín
Capricho
Los calientes





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