Proyecto Fibonacci
7 febrero
20:00 – 12 am
No hace muchos años que las primeras presentaciones del Circo del sol en México impresionaron a un público interesado en manifestaciones circenses más cercanas a la multidisciplina o a la danza que al circo tradicional, a la vez de inspirar a una nueva generación de jóvenes a formar no sólo una compañía de circo independiente, sino una pequeña academia en un país carente de instituciones oficiales para aprender el oficio circense: el Cirko de Mente.
La visita de los canadienses Los 7 dedos de la mano (Les 7 Doigts de la Main), compañía de circo contemporáneo formada por artistas que han trabajado con El circo del sol, Cirque Eloize, Teatro Zinzanni y Pomp Duck and Circumstance, entre otros, se enmarca dentro del programa de intercambio académico / artístico llamado Proyecto Fibonacci, una residencia de dos semanas en la ciudad de México, donde las compañías canadiense y mexicana participan en talleres y presentaciones del circo de vanguardia originado en Québec.
La segunda visita[1] de Los 7 dedos… a esta capital resulta ser un evento que ha generado mucha anticipación entre su entusiasta y heterogéneo público, y tan sólo cinco minutos del primer set demuestran porqué se les considera una de las mejores puestas en escena a nivel mundial: los siete miembros de esta comuna creativa se reparten acrobacias simultáneas con un mínimo de recursos y un perfeccionamiento casi obsesivo. De la rutina de las pelotas a diez manos en perfecta sincronía, a los sets de equilibrio a mano, pasando por las acrobacias aéreas, es difícil quedarse con un favorito, pero lo cierto es que Samuel Tétreault, director del proyecto y equilibrista a mano desde la adolescencia, causó una apertura de boca colectiva de diez minutos al sostener todo el peso de su cuerpo con un brazo y un banco con la mandíbula.
Mención especial merecen los integrantes del Cirko de mente, cuyas rutinas son aún perfeccionables, pero que se mantiene como la única agrupación de circo multidisciplinario dedicada a la enseñanza e investigación de este arte aún poco convencional en México.
Un evento que bien puede considerarse como un derroche de imaginación y talento, cuyo nombre alude al científico italiano Leonardo Fibonacci (1170 - 1250) y su secuencia matemática más conocida como “Proporción áurea”: un número infinito que simboliza “la manera orgánica en que la vida se organiza a sí misma de un modo natural para crear armonía y belleza”. El proyecto Fibonacci puede ufanarse que esta noche ha logrado encontrar la armonía dentro del caos de la creación.
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