La noche del demonio
2
Durante la última década el cine de terror comercial ha tenido
en el comentario posmoderno y el remake
una de sus particularidades más constantes. El terror del nuevo milenio está en
efecto plagado de tantas autorreferencias, que la historia contada llega a
provocar cualquier cosa, menos miedo. Para el cinéfilo de terror purista, esa
es la pesadilla: que cada vez es más raro ver una película verdaderamente
escalofriante en la pantalla grande, y tenga que satisfacer su apetito escarbando
entre oscuras películas de modesta distribución y que se proyectan en
esporádicos festivales del género.
El remake es otro
vicio del que la industria parece poco dispuesta a escapar, por lo que las
historias escalofriantes y no completamente peleadas con la originalidad, son
una rareza hoy en día. Una de ellas fue Actividad Paranormal (2007), una
película que combinó astutamente un guión sencillo con una producción modesta,
y que resultó un fenómeno dentro del género, al reportar multimillonarias ganancias.
Pronto se convirtió no sólo en una franquicia, sino en una tendencia de la que
forma parte La noche del demonio 2.
Las casas embrujadas y las presencias sobrenaturales y
malignas son la característica de este cine, que remite inmediatamente a clásicos
como Poltergeist, El resplandor y hasta El sexto sentido. La noche del demonio
es la historia de una pareja con tres hijos. Uno de ellos sufre un accidente y
entra en un estado parecido al coma, a partir del cual comenzarán a suceder
eventos raros y angustiantes para la familia, que decide mudarse de casa. En
ésta las presencias sólo se vuelven más frecuentes y amenazantes.
El estado semicomatoso del chico es en realidad una
proyección astral hacia el Más allá, poblado por espíritus atormentados que quieren
recobrar vida a través del cuerpo del niño. La única manera de que éste recobre
su espíritu es que alguien viaje al Más allá y lo rescate, lo que se convertirá
en la misión de su padre, ayudado por un equipo de investigación paranormal.
El Más allá como
puesta en escena
En la primera parte de la historia, una de las más
despiadadas demonias posee al padre de tal manera que éste comienza a amenazar
la integridad de su propia familia. El final sugiere la victoria de este ente
maligno sobre los habitantes de la casa. Para la secuela, el director James Wan
ha profundizado en la posesión del padre y en la recreación visual del Más
allá, o el limbo en el que permanecen suspendidos los demonios, esperando la
visita de espíritus susceptibles.
La noche del demonio 2 presenta un contrastante ir y venir
entre la realidad terrenal y el Más allá, una puesta en escena de corte casi
surrealista, muy en el estilo de The Conjuring, la otra película de terror
dirigida este año por Wan y que cuenta una historia paranormal basada en hechos
reales. El limbo en La noche del demonio 2 está plagado de demonios
horripilantes, puertas y pasillos laberínticos que por momentos recuerdan al
limbo imaginado por David Lynch en la serie Twin Peaks, aunque no tan cargados
de simbolismo.
Lo que menos se puede decir de los demonios de Wan es que
presentan un aspecto homogéneo: tenemos desde la dama vestida de negro y con un
rostro ligeramente putrefacto, hasta demonios monstruosos que recuerdan a una
Linda Blair desfigurada en El exorcista, sin que el protagonista padezca una
posesión al grado de quedar desfigurado. En esta secuela, las oscuras y
claustrofóbicas ambientaciones hacen del Más allá un personaje en sí mismo, o
extensiones de los demonios que lo habitan, como esa escena del pasillo en cuyas paredes se proyectan raíces negras creciendo en tiempo real. Aunando a
la sensación de permanente angustia que se vive en el plano de lo real en la
casa, el universo demoníaco construido especialmente para esta película podría
convertir su imaginería en un clásico inmediato.
TRIVIA
La historia de La noche del demonio se basa en la capacidad
de un niño y su padre para realizar viajes astrales. La meditación y la
literatura han dado cuenta durante siglos de estas experiencias, mas una menos
conocida, pero igualmente rica en imágenes, es la descrita en la literatura
médica como hipnagogia; un fenómeno del sueño experimentado por pocas personas,
y que es una transición entre el sueño profundo y la vigilia. Se caracteriza
por tener casi siempre un importante componente de alucinaciones visuales y/o
auditivas.
El médico e investigador holandés Andreas Mavromatis compiló en
la década del 90 un buen número de testimonios de pacientes que detallaban
verbal y visualmente –por medio de dibujos– sus alucinaciones hipnogógicas,
muchas de ellas habitadas por interesantes representaciones del mal: diablos,
demonios, monstruos y otros entes y sitios que conforman imágenes fascinantes
surgidas a partir de las emociones, como el miedo o el sentido de la aventura.
Más del director
Wan es más conocido por haber dirigido la primera versión de
Saw, un thriller psicológico con tintes gore que inmediatamente se convirtió en
una franquicia. Menos conocido es su largometraje Dead Silence de 2007 sobre un
ventrílocuo maligno, en el que colaboró con su mancuerna Leigh Whannell,
también guionista de La noche del demonio.
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