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Oct 17, 2013

Thor: The Dark World

Thor: The Dark World

Thor, el clásico de Marvel Comics publicado originalmente en 1963, y recientemente llevado al cine en Thor (Kenneth Branagh, 2011), Los Vengadores (Joss Weddon, 2012) y su secuela que se estrena este mes, The Dark World de Alan Taylor, se inscribe dentro de esa exitosa tendencia de adaptaciones del cómic al cine, siendo las historias y personajes de Marvel y DC franquicias que por su solo nombre aseguran una sustancial entrada de taquilla, pero que en años recientes han sido repensados para el contexto actual y/o en términos de una mayor elaboración de los personajes.

Las adaptaciones que Christopher Nolan hizo de Batman, o el reciente Superman de Zack Snyder, confirman un desarrollo más a fondo y actual de los personajes, súper héroes que otrora salvaban al planeta de enemigos fácilmente asociados a los contextos políticos de las historias originales. Aunque menos politizados que los héroes de DC, los de Marvel han resultado éxitos rotundos con Iron Man (2008), El increíble Hulk (2008), Capitán América (2011) o Los Vengadores (2012), donde la forma cinematográfica resulta fascinante no sólo por el aprovechamiento de las tecnologías digitales desarrolladas específicamente para cada película, sino porque esta tendencia deja ver un ánimo de competencia muy provechoso para el cine.

Thor, basada en el guerrero de la mitología nórdica, coincide, además, con un renovado interés por el universo nórdico, que se ha expresado sobre todo en la producción de series televisivas de impecable manufactura, como Vikingos (History Channel, 2013) y Game of Thrones (HBO, 2011). Esta última, que ha sido denominada “Los Soprano de la época medieval” en alusión a las tramas y personajes trabajados con hondura en la famosa serie sobre la mafia de Nueva Jersey liderada por Tony Soprano (HBO, 1999), tiene especial importancia para Thor: The Dark World, dada la experiencia de Alan Taylor como director y productor ejecutivo de la serie.

Podemos esperar un rumbo distinto para Thor bajo la dirección de Taylor, respecto de sus antecesoras Thor de 2011 y Los Vengadores de 2012. Taylor es un cineasta joven más versado en la televisión, pero con una mirada que pone el énfasis en la forma cinematográfica, a diferencia de la película filmada por Kenneth Brannagh, más centrada en el drama humano y un uso modesto de los efectos especiales.

En esta tercera parte de la historia, filmada en Inglaterra e Islandia. Thor, el príncipe de Asgard, lucha por salvar los mundos conocidos como los Nueve reinos, en donde enfrentará ya no sólo a su archienemigo y hermano adoptivo Loki (Tom Hiddleston), sino al siniestro Malekith el Maldito, el rey de los Elfos Oscuros, interpretado por un espeluznante Christopher Eccelston (Doctor Who), cuyo maquillaje recuerda a los seres horripilantes del mundo de J.R.R. Tolkien filmados por Peter Jackson, o incluso a los seres creados por Guillermo del Toro en El laberinto del fauno.

El objetivo de Malekith es regresar al universo a su estado de oscuridad total, en la que nació. Lo acompaña la clase de ser que nunca quieres encontrarte a la vuelta de la esquina: Algrim-Kurse, interpretado por Adewale Akinnuoye-Agbaje (el mercenario-cura de la serie Lost), es un elfo oscuro y la mano derecha de Malekith. Algrim se transforma en un enorme monstruo con forma de toro que expulsa lava. Adewale es un expresivo actor, ideal para un personaje tan inquietante como Algrim.

Alan Taylor ha asegurado la continuidad del drama que se observa en el protagonista y sus más cercanos, donde la batalla del dios del trueno tendrá su clímax en lo que se espera como una pérdida irreparable para él. Esta tercera parte de Thor fue escrita por Don Payne y Robert Rodat, y está basada en el guión original para el cómic, escrito por Walt Simonson, quien introdujo al súper villano Malekith. Acompaña al australiano Chris Hemsworth un reparto notable: Anthony Hopkins como el padre, Natalie Portman como su objeto de deseo, Idris Elba como Heimdall, Benicio del Toro como El colector, y el omnipresente en toda producción con motivos nórdicos Stellan Skarsgard, como Dr. Erik Selvig, entre otros.

Los villanos principales corren el riesgo de robar protagonismo al guerrero y sus leales, no sólo por la solvente actuación de Hiddleston y Eccelston, sino porque se trata de personajes cuyos dilemas les añaden más dimensiones que las nobles y rectas de Thor. Este sería el caso de Loki, acaso el personaje más complicado e interesante de la historia, siempre tambaleante entre la redención y el mal total, acaso por la conflictuada relación con su hermano, en la que la rivalidad y el resentimiento bien podrían ser las motivaciones que lo impulsan.

El inglés Tom Hiddleston fue invitado a colaborar en Thor por Kenneth Branagh, con quien trabajó en la serie Wallander y otras producciones televisivas de primer orden en el Reino Unido. La nómina de actores internacionales es un acierto de Marvel, y un plus que no siempre tienen las películas de súper héroes. Si Alan Taylor logra conciliar el talento de sus actores con una cinematografía visualmente ambiciosa y un ritmo ad hoc, Thor continuará abriendo el camino para secuelas y más mega-producciones de súper héroes, dignificando al género. 

EXTRA:
LOCACIONES COMO DE OTRO MUNDO
Alan Taylor escogió Inglaterra e Islandia como las locaciones adecuadas para filmar Thor, por lo que la historia tiene un aspecto más vikingo que futurista.
ISLANDIA
Las locaciones más impresionantes de la película son, sin duda, las islandesas. La cascada Dettifoss, en el noreste del país, es la más grande del mundo. Esas aguas que caen al abismo simulan una gran cascada del imaginario reino de Asgard.
Asimismo, la geología única de ese lugar, llena de volcanes majestuosos, fue locación idónea para filmar Svartalfheim, el hogar de los Elfos Oscuros, ubicado en algún punto entre los Nueve reinos.
STONEHENGE Y BOURNE WOODS INGLATERRA
El mítico Stonehenge, patrimonio de la humanidad, es otra de las locaciones donde se filmó Thor. El sitio resultó ser todo un desafío para la producción, que se encontró con muchas restricciones para filmar en este monumento histórico.
Además de Stonehenge, gran parte de Thor se filmó en Bourne Woods, Surrey, al sur de Inglaterra. A contrario de Stonehenge, Bourne Woods ofrece muchas facilidades de filmación y es una localidad donde se han filmado otras historias épicas como Gladiador, Robin Hood o Harry Potter And The Half-Blood Prince.


Sep 17, 2013

La noche del demonio 2

La noche del demonio 2

Durante la última década el cine de terror comercial ha tenido en el comentario posmoderno y el remake una de sus particularidades más constantes. El terror del nuevo milenio está en efecto plagado de tantas autorreferencias, que la historia contada llega a provocar cualquier cosa, menos miedo. Para el cinéfilo de terror purista, esa es la pesadilla: que cada vez es más raro ver una película verdaderamente escalofriante en la pantalla grande, y tenga que satisfacer su apetito escarbando entre oscuras películas de modesta distribución y que se proyectan en esporádicos festivales del género.

El remake es otro vicio del que la industria parece poco dispuesta a escapar, por lo que las historias escalofriantes y no completamente peleadas con la originalidad, son una rareza hoy en día. Una de ellas fue Actividad Paranormal (2007), una película que combinó astutamente un guión sencillo con una producción modesta, y que resultó un fenómeno dentro del género, al reportar multimillonarias ganancias. Pronto se convirtió no sólo en una franquicia, sino en una tendencia de la que forma parte La noche del demonio 2.

Las casas embrujadas y las presencias sobrenaturales y malignas son la característica de este cine, que remite inmediatamente a clásicos como Poltergeist, El resplandor y hasta El sexto sentido. La noche del demonio es la historia de una pareja con tres hijos. Uno de ellos sufre un accidente y entra en un estado parecido al coma, a partir del cual comenzarán a suceder eventos raros y angustiantes para la familia, que decide mudarse de casa. En ésta las presencias sólo se vuelven más frecuentes y amenazantes.

El estado semicomatoso del chico es en realidad una proyección astral hacia el Más allá, poblado por espíritus atormentados que quieren recobrar vida a través del cuerpo del niño. La única manera de que éste recobre su espíritu es que alguien viaje al Más allá y lo rescate, lo que se convertirá en la misión de su padre, ayudado por un equipo de investigación paranormal.

El Más allá como puesta en escena
En la primera parte de la historia, una de las más despiadadas demonias posee al padre de tal manera que éste comienza a amenazar la integridad de su propia familia. El final sugiere la victoria de este ente maligno sobre los habitantes de la casa. Para la secuela, el director James Wan ha profundizado en la posesión del padre y en la recreación visual del Más allá, o el limbo en el que permanecen suspendidos los demonios, esperando la visita de espíritus susceptibles.

La noche del demonio 2 presenta un contrastante ir y venir entre la realidad terrenal y el Más allá, una puesta en escena de corte casi surrealista, muy en el estilo de The Conjuring, la otra película de terror dirigida este año por Wan y que cuenta una historia paranormal basada en hechos reales. El limbo en La noche del demonio 2 está plagado de demonios horripilantes, puertas y pasillos laberínticos que por momentos recuerdan al limbo imaginado por David Lynch en la serie Twin Peaks, aunque no tan cargados de simbolismo.

Lo que menos se puede decir de los demonios de Wan es que presentan un aspecto homogéneo: tenemos desde la dama vestida de negro y con un rostro ligeramente putrefacto, hasta demonios monstruosos que recuerdan a una Linda Blair desfigurada en El exorcista, sin que el protagonista padezca una posesión al grado de quedar desfigurado. En esta secuela, las oscuras y claustrofóbicas ambientaciones hacen del Más allá un personaje en sí mismo, o extensiones de los demonios que lo habitan, como esa escena del pasillo en cuyas paredes se proyectan raíces negras creciendo en tiempo real. Aunando a la sensación de permanente angustia que se vive en el plano de lo real en la casa, el universo demoníaco construido especialmente para esta película podría convertir su imaginería en un clásico inmediato.

TRIVIA
La historia de La noche del demonio se basa en la capacidad de un niño y su padre para realizar viajes astrales. La meditación y la literatura han dado cuenta durante siglos de estas experiencias, mas una menos conocida, pero igualmente rica en imágenes, es la descrita en la literatura médica como hipnagogia; un fenómeno del sueño experimentado por pocas personas, y que es una transición entre el sueño profundo y la vigilia. Se caracteriza por tener casi siempre un importante componente de alucinaciones visuales y/o auditivas.

El médico e investigador holandés Andreas Mavromatis compiló en la década del 90 un buen número de testimonios de pacientes que detallaban verbal y visualmente –por medio de dibujos– sus alucinaciones hipnogógicas, muchas de ellas habitadas por interesantes representaciones del mal: diablos, demonios, monstruos y otros entes y sitios que conforman imágenes fascinantes surgidas a partir de las emociones, como el miedo o el sentido de la aventura.

Más del director
Wan es más conocido por haber dirigido la primera versión de Saw, un thriller psicológico con tintes gore que inmediatamente se convirtió en una franquicia. Menos conocido es su largometraje Dead Silence de 2007 sobre un ventrílocuo maligno, en el que colaboró con su mancuerna Leigh Whannell, también guionista de La noche del demonio.


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