Cloud
Atlas
El cine posmoderno del último
cuarto del siglo XX tuvo en The Matrix (1999) uno de los relatos más memorables
del periodo, reiterados en el par de populares secuelas que hicieron de sus
productores, Andy y Larry Wachowski, dos de los creadores fílmicos más
interesantes de Hollywood.
Desde entonces los hermanos han
producido éxitos que han rebasado por mucho las ganancias de taquilla, como su
adaptación del cómic V de Vendetta (2006), cuyo antihéroe redentor se ha
convertido ahora en icono de las luchas sociales surgidas en la primera década
de este siglo, particularmente las que tienen que ver con el movimiento Occupy
y el ciberactivismo asociado con el grupo Anonymous. Después de V de Vendetta,
los Wachowski se entretuvieron con la ingeniosa adaptación del anime Speed
Racer (2008), un festín de cinematografía y efectos especiales, pero carente
del comentario filosófico que hasta entonces era sello de los hermanos.
Desde entonces se rumoraba que
su siguiente proyecto tendría proporciones tan ambiciosas como la de The Matrix
o V de Vendetta. Lo que los ha tenido ocupados entos cuatro años es la
adaptación de una novela titánica y que bien puede inscribirse en el sello
posmoderno característico de nuestros tiempos: Cloud Atlas, la tercera novela
del inglés David Mitchell, especialista en construir narrativas complejas e
intercaladas (varias historias dentro de una sola), con numerosos saltos de
tiempo.
Intervenciones
Mientras que la novela en sí es
un desafío para el lector más versado en narrativas lineales, su puesta en
filme ha requerido de un equipo con amplia experiencia en armar historias
audiovisuales como quien resuelve y desmonta un cubo de Rubik: además de los
Wachowski, el guión y la dirección corren a cargo del alemán Tom Twyker, adepto
a los cruces de géneros y saltos de tiempo, como hizo en Corre, Lola, Corre
(1998).
Pero la mejor noticia de este
equipo de trabajo es que se trata de cineastas que además de su probada pericia
técnica, han cuidado un pensado punto de vista, que empieza por la selección
misma de la obra a adaptar. Porque si la polinarrativa es una característica
del cine actual que puede llegar a parecer una práctica adquirida, lo cierto es
que la novela de Mitchell es un audaz comentario historiográfico contado en
forma de novela. Esto es; una visión crítica de los “grandes” relatos no sólo
fílmicos, sino históricos y políticos.
Así como el cine de Quentin
Tarantino interviene en Inglorious Basterds (2009) el relato único del
Holocausto y convierte a las víctimas en justicieros, David Mitchell está
consciente de que la Historia es de quien la cuenta, y desde su lugar como
escritor, ha elegido apropiarse de ese gran relato para deconstruirlo en
varios.
Lo personal es político
Una historia mercurial, Cloud
Atlas se perfila como el gran regreso de Andy y sobre todo Larry, ahora
conocida como Lana Wachowski, tras su largo proceso como transgénero. Lana ha
hecho de su propio cuerpo una de las más osadas narrativas; con la sabiduría
acumulada en esta transición, no sorprende que ella y su alma gemela que
también es su hermano, hayan escogido una historia compleja y desafiante en un
momento de importantes recomposiciones políticas en gran parte del mundo.
Aunado al numeroso equipo en la
dirección, el elenco actoral sin duda hará de enorme imán en la taquilla: Tom
Hanks, Halle Berry, Susan Sarandon y Hugh Grant, entre otros, protagonizan los
varios relatos que se unen como puntos dispersos en el gran atlas de la
historia, sin mayúscula.
--TEXTOS EXTRA--
Otras polinarrativas para mentes
curiosas
House of Leaves, de Mark Z. Danielewski
(novela)
En 2000 Danielewski publicó una
ambiciosa metaficción donde intervenía el género del suspenso. Esta novela está
compuesta por saltos de tiempo, historias dentro de historias, pies de página y
comentarios aledaños casi siempre más importantes y abarcadores que el cuerpo
del texto principal, y hasta distintas tipografías. Danielewski ha coqueteado
con la idea de adaptar House of Leaves junto a Darren Aronofsky, o incluso
dirigirla él mismo.
Watchmen (cómic y película)
El célebre cómic del inglés Alan
Moore es una de las obras más representativas de la ficción posmoderna.
Intervención del género del superhéroe que rompió con las reglas mismas del
lenguaje historietístico, Watchmen se antoja ya un clásico y su adaptación al
cine hecha por el estadounidense Zack Snyder en 2009, fue mejor lograda de lo
que muchos suponían, empezando por Moore.
El eternauta y Mort Cinder (cómics)
Mucho antes de que los centros
de conocimiento entraran en la fase histórica de la posmodernidad, en el Buenos
Aires de los lejanos 50 trabajaban Héctor Oesterheld y los dibujantes Francisco
Solano López y Alberto Breccia en apropiaciones e intervenciones inteligentes
de lo que entonces era un medio masivo, como la historieta. En El etenauta
Oesterheld deconstuye al superhéroe individual y edifica al colectivo, y en
Mort Cinder desmonta el gran relato de la Historia. Un ambicioso proyecto
cultural para la América Latina del siglo pasado cuya agenda política sólo ha
sufrido cambios cosméticos.
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