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Sunshine Pop:
suspendidos en el tiempo
“Honestidad y pureza, belleza y sinceridad,
¿No suena cursi? Me gustaría ser cursi”
- The Free Design (“Make The
Madness Stop”, 1967)
“Honesty and purity, beauty and sincerity
Doesn't that sound corny? Wish that I were corny”
- The Free Design,
(“Make The Madness Stop”, 1967)
Casi cualquier músico resistirá con firmeza ser
encasillado en géneros o categorías, esos recursos derivados del marketing más que de la música. Pero en
ocasiones una etiqueta puede trascender hasta convertirse en un cumplido; ese
es el caso del Sunshine Pop, preciosa alusión al movimiento musical surgido a
mediados de los 60 y enraizado en el "sonido California" y el flower power.
The Beach Boys recién publicaba en 1966 la joya
de su discografía: Pet Sounds y sus
“sinfonías de bolsillo” sorprendían lo mismo a colegas del medio, prensa y al
público en general por su lírica evocadora y sofisticada instrumentación.
Podemos atribuir el origen del Sunshine Pop a aquella clara intención de Brian
Wilson por entablar un diálogo con Dios a través de la música. Esta
espiritualidad sería abordada por compositores no menos talentosos que Wilson:
Gary Usher, Curt Boettcher y Chris Dedrick, entre otros, comenzaban a elaborar
un pop cristalino en los mejores estudios de la época y con virtuosos músicos
de sesión.
La música popular no sólo tomaba nota sino que era protagonista
principal de los motivos de la década: entre el idealismo ingenuo, la esperanza
en el futuro y la experimentación con drogas psicodélicas, el Sunshine Pop
nunca estuvo al margen de los vaivenes sesenteros, pero tampoco bajo los
reflectores ni fue objeto de reconocimiento masivo como sus contemporáneos del
rock psicodélico. Incluso hoy día sigue siendo un género relativamente
desconocido. Ha sido el entusiasmo casi reverencial de grupos actuales como
Stereolab, The High Llamas, Cornelius o Belle and Sebastian, así como las
cuidadas reediciones de las disqueras Poptones/Rev-Ola, Sundazed o Light In The
Attic lo que ha colocado al Sunshine Pop como el tesoro mejor guardado en ese
baúl sin fondo que son los 60.
Seis discos
imprescindibles para tener un día soleado
- The Beach Boys: Pet Sounds o Friends (1970). Escoger un sólo disco de
The Beach Boys para tener un día soleado es difícil. En Pet Sounds podemos
escuchar algunas de las canciones más sublimes en la historia del pop: el
desbordante anhelo de “Wouldn’t It Be Nice” da ganas de enamorarse, es
imposible no suspirar con los últimos minutos de “Let’s Go Away For A While”…
En conjunto, es un disco redondo en el sentido de que te deja tambaleante de
emociones. Friends, en cambio, suena mucho más soñador, despreocupado e incluso
juguetón; una ocasión ideal para sentir que el sol te entibia la espalda
mientras sueñas despierto.
- The Millennium, Begin (1968)
Curt Boettcher lideró los grupos más importantes del Sunshine Pop. La
suya era una psicodelia orquestal suave a la vez de extravagante, nunca
austera. Begin es la colaboración de Boettcher con otros cuatro compositores de
la misma talla, una belleza de experimentación y armonías como de otro mundo.
Pop perfecto que Sundazed Records ha compilado en una caja de tres discos, con
sesiones y otras golosinas inéditas. Disponible en: http://www.sundazed.com/
- Sagittarius, Present Tense (1967)
Otro grupo firmado por Boettcher, Gary Usher (ex productor de The Beach
Boys) y Sandy Salisbury. El verano del amor suena en Present Tense eufórico y
al mismo tiempo melancólico. Un viaje astral donde es natural llorar de alegría
y quedar suspendido en el tiempo. También editado por Sundazed.
- Roger Nichols & The Small Circle of Friends (1968)
Uno de los compositores más solicitados de la época, deudor del
melodicismo de Burt Bacharach y Randy Newman, el pequeño grupo de amigos de
Nichols se conformaba por Tommy LiPuma (productor de Miles Davis), Tony Asher
(letrista de Pet Sounds) y su compañero de composición Paul Williams, entre
otros enormes talentos. Las canciones de Nichols suenan tan joviales como si el
mañana no existiera, Circle of Friends es para escucharse una tarde soleada
mientras se da un agradable paseo sin rumbo fijo. La reedición de Rev-Ola es
una remasterización y el arte del disco da ganas de conservarlo en un lugar
privilegiado del hogar.
http://www.cherryred.co.uk/revola/artists/rogernichols.htm
- The Free Design, Kites Are Fun (1967)
Muestra de que la California a la que hacemos referencia es más un
estado anímico que una locación geográfica. Los hermanos Dedrick, oriundos de
Nueva York, dejaron un legado de siete discos durante 1967-1972. Pocas veces la
alegría en forma de complejas armonías ha sonado tan delicada y suave. Light In
The Attic Records tiene bellas reediciones en CD y acetato de toda su
discografía:
http://www.lightintheattic.net/releases/freedesign/index.php
- Margo Guryan, Take A Picture (1968)
Una zona libre de ironía es el debut y despedida de Margo Guryan,
posiblemente el disco menos conocido de este movimiento. Por fortuna la
disquera española Siesta lo reeditó en 2000. Después de escuchar “un millón de
veces Pet Sounds”, Margo, formada en el jazz, hizo en Take A Picture un pop
frágil y tímido: catorce cortes minuciosamente escritos, arreglados y producidos
en su totalidad por una de las compositoras más talentosas de la década.
http://www.siesta.es/
Sunshine Pop: Suspendidos en el tiempo
Revista Altura #40 (Aeroméxico)
Abril 2008
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