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Oct 12, 2014

The Green Inferno

The Green Inferno

Algo que caracteriza al cine revisionista de horror es su dificultad para adentrarse en algo más que la cinematografía técnica de las películas clásicas en las que dice basarse, mientras sus novísimos creadores se declaran “fans” de esos títulos del pasado. Un ejemplo es la más reciente película de Eli Roth, el ya no tan joven director estadounidense que permanece desde hace más de una década como una latente promesa de este género cinematográfico. En una extraña amalgama de influencias, Roth recientemente declaró que pretendía acercar su película a títulos tan dispares como Aguirre o Apocalypto, con un aire de Terrence Malick.

El name-dropping de Roth, lejos de impresionar, revela que la enorme distancia ideológica que tiene con Werner Herzog es inversamente proporcional a la cercanía ideológica con el cine de Mel Gibson y su versión de la cultura maya como una de salvajes sádicos con sed de sangre. De haber entendido Aguirre, Roth se habría adentrado a la Amazonía para contar una historia desde el punto de vista del otro, o por lo menos habría reflexionado sobre la incursión del hombre occidental por los mundos “nuevos” o “distantes”, y la destrucción que ha llevado consigo.

En The Green Inferno Roth critica la supuesta ingenuidad de los actuales activistas pro ecología que lo mismo se encadenan a árboles a punto de ser talados, o se organizan por medio de las redes sociales para protestar por el encarcelamiento de la banda Pussy Riot o contra las operaciones financieras de Wall Street. Eli Roth no cree en estas personas. Es así como se basa en ellas para trazar personajes con brocha gorda en The Green Inferno. La ingenuidad que el director les atribuye, los lleva a viajar del centro del mundo moderno (Nueva York), al centro del pre-moderno (la selva peruana) con el objetivo de impedir la desaparición de una tribu nativa.

El grupo de jóvenes activistas se accidenta en el fondo de la selva peruana después de un viaje cuyo propósito era detener a una compañía petrolera que pretendía extraer el recurso natural del suelo habitado por la tribu, a la par de contratar a un grupo paramilitar para asesinar a los nativos, pero éstos, lejos de ser salvados, capturan a los activistas. Este predecible “choque de culturas” tiene su clímax en el hábito que tienen los habitantes de la Amazonía por comer seres humanos. Canibalismo insospechado como cheque de “realidad” para grupos de concienzudos hipsters, parece ser la moraleja de Roth. Por fortuna, el director se separa de la cinematografía efectista de Apocalypto y adopta parcialmente la de Holocausto caníbal, la película que Ruggero Deodato dirigió en 1980 y que fusionó el horror con el gore en una muestra de brutalidad y violencia extrema difícilmente superada.

El éxito de Holocausto caníbal fue la verosimilitud de la historia, construida a partir de elementos del cine documental o de los noticieros de televisión, como las imágenes de archivo y las actuaciones improvisadas de actores no profesionales –nativos– y locaciones no recreadas. En efecto, el director italiano se adentró en la selva amazónica para contar su historia de canibalismo extremo. Roth no retoma las imágenes de archivo, recurso ya bastante cansado en el horror revisionista, pero sí encuadra locaciones y actores nativos en contraste con sus actores profesionales.

En un nivel de personajes se encuentran caracterizados otros habitantes de la selva: jaguares, hormigas venenosas y hasta el río, todos amenazas tan letales como los nativos que actúan al margen de la civilización. El desafío de Roth es que se sepa distanciar de la cinematografía tipo documental de los clásicos del subgénero de horror caníbal, tanto como de las técnicas actuales de animación y retoque digital, a la vez de lograr tomas en alta definición de la densidad y el verdor de la Amazonía (es decir, la majestuosidad sobrecogedora de la naturaleza que dimensiona la pequeñez del humano) sin emular un documental de National Geographic.

Además de una película de género, una lectura interesante y actual de The Green Inferno es el binarismo que alude a la modernidad o civilización, y la barbarie opuesta con la que el diálogo es imposible. The Green Inferno remite, tal vez sin proponérselo, a nuestra actualidad política: desde las ríspidas relaciones de los Estados con sus poblaciones originarias (“indígenas”, “aborígenes”, “nativos” y todos esos términos acuñados por los vencedores), hasta los Estados hegemónicos hoy amenazados por el medievalismo semi-moderno de grupos como los fundamentalistas islámicos de Medio oriente que ponen a prueba un sistema social que perpetuamente se valida a sí mismo mientras desconoce/destruye al contrario: no los “nativos”, sino el mundo moderno.

EXTRA:
La trayectoria de Eli Roth en el cine de horror
Puede que su filmografía no sea vasta, pero lo que nadie puede negar es que Eli Roth figura dentro de los primeros nombres del cine de horror actual, después de que sus filmes de 2001 y 2005 causaran tanto interés como controversia. Cabin Fever (2001). Durante los años previos a su producción, Eli Roth ya se había hecho de una reputación como el próximo gran director del cine de horror, de la misma manera que ha sucedido con algunos de sus contemporáneos. Cabin Fever se inscribe dentro del cine-homenaje a los héroes del pasado, aunque por debajo de éstos. Aludiendo a los creadores de la violencia extrema como Tobe Hooper, Sam Reimi o George Romero. Lejos de lograr una visión novedosa, Roth demuestra su conocimiento sobre el género y su habilidad para emularlo.

Hostel (2005). La inocencia se pierde cuando las vacaciones se convierten en una incursión dentro del crimen organizado en Europa del Este, específicamente del tráfico de personas y la prostitución. Haciendo uso de la violencia extrema, la conservadora Hostel no gustó casi nada a críticos, pero se ganó millones de seguidores probablemente tan “fans” del género como el director. Comparada al cine de horror japonés o coreano, y a ciertos títulos franceses o australianos, esta discreta producción hollywoodense muestra claramente la obsesión de este punto neurálgico de la industria fílmica por el remake y la fórmula.


Aug 17, 2014

GLORIA (Christian Keller, 2014)

GLORIA

Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz, alias Gloria Trevi, ya ha pasado a la historia de la música popular latinoamericana y del mundo del entretenimiento como una de las enfants terribles siempre rodeadas de escándalo y polémica que permanentemente atizan su fama y figura. Una de las mujeres más reconocidas de este ambiente, el caso de abuso y co-dependencia al que estuvo sometida por parte de su productor Sergio Andrade durante gran parte de su carrera, llegando a afectar su vida personal, recuerdan casos sonadísimos en la historia de la música popular, el dinero y las drogas en exceso, la misoginia y otros tipos de violencia, y la procuración de delirios de grandeza son los componentes básicos de casos que han llegado a derivar en carreras truncadas y hasta en tragedias.


Un ejemplo extremo es el caso del mítico productor estadounidense Phil Spector, cuya misoginia extrema lo llevó a asesinar a una de sus asistentes, y ahora permanece purgando una condena en algún penal de California, después de décadas de abusar verbal y físicamente de casi todas las mujeres a su alrededor. Un hombre cuyo genio musical no se puede poner en duda, el culto a su persona y los millones de dólares que aportó a la industria musical, son la causa de que su comportamiento no haya tenido freno desde los primeros signos de violencia, como han dejado documentado su ex esposa Ronnie Spector y hasta el mismo John Lennon, amenazado por Spector con un revólver en el estudio de grabación.


Guardadas las distancias, Sergio Andrade es otro caso de megalomanía violenta en el contexto de la industria musical y del entretenimiento. Un hombre de indiscutible talento para tomar el pulso de los gustos del público y producir en consecuencia discos que resultaron éxitos totales y que catapultaron a la fama a su cantante protegida, Gloria Trevi, ha quedado ligado a ella no sólo por su asociación artística, sino por el sonado caso de abuso sexual de menores de edad cometido por Andrade y en el que Trevi también fue acusada por la justicia mexicana, y condenada a pasar tres años en prisión. 


Desde entonces, la naturaleza de la relación Andrade-Trevi permanece tan oscura como las acusaciones que se les ha hecho, y Trevi ha intentado rehacer su carrera artística, no siempre de manera afortunada. Autoexiliada en Miami, Trevi parece causar más fascinación por su historia lúgubre que por sus discos. En 2004 el New York Times publico un extenso artículo que resaltaba la trayectoria delictiva y artística de esta “Madonna mexicana”, un texto que ha servido de plataforma para la película del director novato Christian Keller, en asociación con el productor Matthias Ehrenberg (Sexo, pudor y lágrimas, Rosario tijeras…) y Sabina Berman a cargo del guión.


Como todo lo que tiene que ver con Gloria Trevi, este proyecto de casi 10 años no ha estado exento de polémica. A la Trevi se le realizaron entrevistas, Keller incluso vivió con ella durante una semana, y se le invitó a colaborar en el guión con el fin de hacer una película equilibrada sobre su persona. Nada de esto prosperó y en cambio Trevi ha demandado a la productora por “tergiversar” la versión que ella tiene sobre sí misma y de negarle el “derecho” de corregir el guión. Ignorando que el guión fue escrito por una de las dramaturgas más respetadas del país, como es Sabina Berman, y sin considerar que una película es en primera y última instancia obra de sus autores, las acusaciones de Gloria Trevi y su negativa a ceder los derechos de autor de sus canciones para ser reproducidas en la película, así como el intento de sabotear el estreno de la cinta, han fomentado lo contrario de lo que ella esperaba: una expectación inusitada por esta biografía.


La representación legal de Gloria Trevi aduce que el guión fue al menos parcialmente asesorado por el mismo Sergio Andrade. Al respecto, Ricardo Kleinbaum, co-productor de la película, afirma que la única intervención de Andrade es la asesoría que ha dado a Marco Pérez, el actor cuya transformación física es impactante en su parecido con el obeso productor mexicano, y quien ha tenido actuaciones sobresalientes dando vida a personajes monstruosos en producciones como Amores perros o El señor de los cielos. Marco ha tenido a bien llegar a este personaje sin prejuicios y en interesarse en aspectos de la vida de Andrade que anteceden al escándalo, particularmente los inicios de su carrera como productor de la CBS. Este detalle en sí mismo da hondura a un personaje siempre en riesgo de ser demonizado.


Matthias Ehrenberg ha afirmado que la intención de la película no es juzgar a Trevi, sino de “contar una historia de amor” y de poner en contexto la vida intensa de esta cantante que hasta llegó a ser fichada por la Interpol. Esa intensidad que define a Gloria ha sido estudiada con tanta convicción como la mostrada por Marco Pérez. En este caso la actriz Sofía Espinoza, de sorprendente parecido físico con la cantante, tiene la responsabilidad de lograr una interpretación tridimensional, y de dotar al personaje de Gloria Trevi de todas las virtudes y defectos que frecuentemente se le niegan en su constante caricaturización.


Sin estar en contacto directo con Trevi por los problemas legales, la joven regiomontana Espinoza ha tenido una intensa preparación física para emular la voz y el desempeño físico agotador de la cantante mexicana; sus rutinas vocales y de baile tienen un valor añadido del que exige el guión. Gloria es una de esas raras películas en las que los actores son tan responsables de la creación de sus personajes como la guionista o el director, por lo que no sorprendería que la dedicación y el profesionalismo de Sofía Espinoza y Marco Pérez les convierta en candidatos de los mayores premios que otorga la cinematografía nacional. 


El desafío de GLORIA es no centrarse en la fase escandalosa de la vida de la cantante, reproducida hasta el hartazgo por la prensa y la televisión de espectáculos, y en cambio adentrarse en aspectos de su vida y de sus allegados, explorar tanto en los vicios como en las virtudes que los hacen personas, y pasar así del juicio a la reflexión sobre los múltiples factores que allanan el paso de los productores y cantantes omnipoderosos en una industria que celebra su existencia. Distanciarse del escándalo y del juicio de valor no la harán una película “objetiva”, sino una opinión informada que seguramente hará la diferencia en la narrativa común sobre una de las cantantes más importantes de México.

http://www.imdb.com/title/tt2618368/?ref_=nm_flmg_prd_7

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