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Jun 17, 2013

Pacific Rim

Pacific Rim

El aficionado a la ciencia ficción se podrá quejar de todo, menos de que en el último lustro ha tenido tregua en lo que concierne a las súper producciones cinematográficas que se hacen del género. Los directores que compiten por lograr las visualidades más llamativas, forman un selecto grupo, en el que el nombre de Guillermo del Toro ha sido referente durante al menos dos décadas.


Después de presentar sus películas más personales –El laberinto del fauno, 2006 y El espinazo del diablo, 2001– ante audiencias masivas y críticas favorables, del Toro guiñe el ojo en Pacific Rim a una de sus pasiones cuando niño: las historias de monstruos monumentales que habitan las aguas del Pacífico asiático, también conocida como la mitología Kaiju.


En el guión original del Travis Beachman (Clash Of The Titans, 2010 y Dog Days of Summers, 2007), con estrecha colaboración de del Toro, estos seres tan grandes como rascacielos y tóxicos como los peores virus de laboratorio, invaden la tierra en un futuro no muy lejano, a través de un portal interdimensional cuyo origen no es el espacio exterior, sino las profundidades del océano. Amenazando con extinguir a la raza humana, ésta responde creando hombres-máquinas combativas de igual tamaño y poderío, los llamados Jaegers.


Guerras del futuro
Estos gigantescos soldados remiten inmediatamente a la reciente y exitosa saga Transformers, mas en la visión de del Toro, las máquinas de los Jaegers son mucho más complejas y estilizadas, y operan en un futuro sombrío, donde el escenario apocalíptico resulta asfixiante. Más cercana a la oscuridad de Blade Runner y a la monstruosidad hi-tech de Prometheus (2012), en Pacific Rim los robots son piloteados por humanos (“Jaegers”), quienes en todo momento mantienen la distancia física con el enemigo.


El combate máquina-máquina es ciertamente un esquema de la guerras del futuro, eficientes y a control remoto, capaces de realizar ataques con “precisión quirúrgica”, que en el caso de los Kaijus resulta vital, dado el potencial tóxico de estas criaturas y del desastre humano y ecológico que supondría volarlas con una bomba o un artefacto semejante.


Los pilotos del futuro son interpretados por Charlie Hunnam como Raleigh Becket y Rinko Kikuchi como Mako Mori, así como el inglés Idris Elba (Prometheus, Thor, The Wire), como el experimentado coronel Stacker Pentecost, un personaje que se había pensado originalmente para  Tom Cruise. Todos ellos tienen una encomienda tan complicada como la tecnología que manipulan: complementar su fortaleza mental entre ambos, en una especie de conducción telepática que sólo unida pueda sostener el peso de los robots. De esta manera, las máquinas combatientes son en realidad una extensión del cuerpo de los pilotos, conectada directamente a sus cerebros, por lo que la velocidad de respuesta de estos artefactos es exactamente la velocidad del pensamiento.


Una visualidad tecno-gótica
Con ese término se ha referido el director al diseño de producción de Pacific Rim, para el cual se esculpieron detalladísimos monstruos de aproximadamente 25 pisos de altura, dentro del Estudio Pinewood de Toronto, el único estudio de grabación con capacidad para albergar a las ambiciosas criaturas del mundo deltoriano, tan características en su filmografía. Para tal empresa se contó con artistas visuales que han trabajado en las recientes películas Real Steel, Independence Day, Piratas de Caribe y Star Trek.


Aunado a estos imponentes ejemplares, el diseño se completó en la fase de post-producción con animación por computadora. Aunque el formato 3D no estaba en los planes originales de del Toro, la edición final de la película será proyectada en salas con esta capacidad, seguramente provocando una sensación colectiva de miniaturización ante los majestuosos combates entre Kaijus y Jaegers.


Aunque los monstruos del océano en Pacific Rim traen a la mente a una de las gigantes más conocidas de las profundidades, Godzilla, Del Toro ha citado El coloso de Francisco de Goya como la imagen detonante para esta película. Desde sus inicios en México, las obsesiones de Del Toro por los temas de terror y de ciencia ficción se han sintetizado en una cinematografía personal y distintiva, cuyos referentes surgen tanto del cine como de la pintura, los cómics y hasta de la misma historia. Pacific Rim es la obra más ambiciosa y titánica de Guillermo Del Toro hasta la fecha. El desafío está en conservar su rasgo autoral mientras apela a millones de espectadores.


ISLOTES DEL PACÍFICO (INFO EXTRA)
Si lo de nuestros días es que se traslade la narrativa del cómic a la del cine, en el caso de Pacific Rim sucede lo contrario: la película cuenta con su propio cómic, además de un BluRay donde se aprecia el detalle de los esculturales Kaijus, y un videojuego. El cómic no sólo cumple funciones promocionales, sino que complementa y expande la historia vista en la pantalla grande. Escrito como novela gráfica por Travis Beacham y supervisado en todo momento por el mismo Del Toro, en ella se cuentan los antecedentes de la irrupción de los Kaijus, así como de la creación de los robots combatientes y de la academia de pilotos-soldados que reciben entrenamiento especial para tripular los robots. Pacific Rim el cómic será editado por Legendary Comics y estará disponible días antes del estreno de la película.


May 13, 2013

Before Midnight, Richard Linklater

Hace tres décadas que Richard Linklater funge como uno de los realizadores más cautivantes del cine de autor estadounidense, y alguien que no se ha mantenido en los márgenes del cine independiente, sino que ha participado de lleno en la industria de los blockbusters (o películas taquilleras), al mismo tiempo de procurar una línea de cine de autor íntimo, inquisitivo y sobre todo, inmediatamente reconocible.

Su maniobrar en la intersección entre el cine de autor y el cine comercial recuerda a Cameron Crowe (Almost Famous, 2000), Alexander Payne (Sideways, 2004) o Mike Mills (Beginners, 2012), cineastas que se han abierto paso en Hollywood manteniendo su integridad autoral. Así, la maquinaria de la gran industria fílmica permite que millones de personas se acerquen a un cine más demandante que el promedio, y el doble de gratificante.

Linklater comenzó en el cine tras experimentar una epifanía durante una jornada laboral. El oriundo de Houston, Texas, se dedicaba al negocio del petróleo cuando el impulso por el cine lo hizo decidirse a abandonar esta carrera y seguir el rumbo incierto que significa empezar de cero. Tras varios cortometrajes experimentales y un primer largometraje que hoy continúa en estatus de culto, rodó Slacker (1991), una sucesión de viñetas sobre la vida diaria en la ciudad de Austin, cuya narrativa laxa y acercamiento a los personajes sentarían las bases del carácter intimista de su cine.

Un abordaje similar se aprecia en su filme de 1993, Dazed and Confused, historia sobre un grupo de adolescentes en su último día de bachillerato. La verosimilitud de los 70 como época, una banda sonora memorable y el selecto grupo actoral, convirtieron a este filme en uno de culto, editado recientemente en una box set conmemorativa.

En 1995 rodó lo que sería el inicio de una trilogía en la que reflexiona sobre el tema del amor y las relaciones afectivas. Protagonizada por el estadounidense Ethan Hawke (Jesse) y la francesa Julie Delpy (Celine), Before Sunrise podría pasar por una comedia romántica más para el lector no avezado, pero la astucia de Linklater es presentar temas complejos en formatos aparentemente sencillos, sin estructuras narrativas fijas. Este método free style ciertamente permitió a los protagonistas mayor holgura y capacidad de improvisación en su interpretación.

Basada en una experiencia real del cineasta, Before Sunrise es la historia de un joven norteamericano y una francesa que se conocen en el tren. La conexión entre ambos es instantánea, y para el momento en que Jesse reta a Celine a quedarse con él en la siguiente parada, ella ya ha decidido pasar la velada a su lado. Recorren Viena a pie y en sus abundantes diálogos se revela la búsqueda por el significado de la vida a través del amor. La espontaneidad de los personajes, así como sus conversaciones y momentos de incomunicación, están moldeados por el sonar del reloj, que se anuncia inquietantemente. ¿Qué hacer cuando te queda poco tiempo, si no lo que siempre quisiste hacer?

Al final de la película ambos acuerdan reencontrarse en ese mismo punto dentro de seis meses, que a Linklater le llevó nueve años completar en la secuela Before Sunset (2004). En ella, Jesse se ha convertido en un escritor popular gracias a su novela, en la que ha inmortalizado su romance con Celine. En una gira promocional por Paris, se encuentran e intentan reconectar antes de que Jesse tenga que partir a otro destino.

Con el tiempo encima, se dan cuenta de que lo que compartieron años atrás sigue vigente. Tras este encuentro fortuito, ya en sus treinta y con cierta experiencia de vida, ¿permanecerán como pareja o volverán a separarse? ¿Cómo pueden permanecer unidas dos personas tan distintas, él, un estadounidense tan cándido en sus estimaciones sobre el estado del mundo, y ella, la europea escéptica? Esta segunda parte problematiza la relación anhelada y no consumada de Jesse y Celine. Hay momentos en que sus acuerdos son tan frágiles y sus desacuerdos tan vigorosos, que uno se plantea qué hay en ellos que los sigue uniendo. ¿Se complementan? ¿Qué tanto cede uno para complacer al otro?

Otros nueve años después, la trilogía se completa con Before Midnight. Bien ha notado el crítico Owen Gleiberman que la trilogía de Linklater remite inmediatamente al trabajo de Eric Rohmer en los 60. El verano de esta pareja es una exploración de la vida construida en común, y las dificultades y recompensas que ello conlleva. Como en su antecesora, Hawke y Delpy contribuyen con diálogos hechos por ellos mismos a partir de sus propias experiencias. Filmada en Grecia y con sus espectaculares azules oceánicos de fondo, esta tercera parte constituye una crónica no ya de los anhelos románticos y hasta existenciales de los jóvenes en la lejana Viena del 95, sino del trayecto recorrido juntos.

Linklater ha comentado que es muy probable que Before Midnight no sea el cierre de esta memorable historia de amor. Con algo de suerte y salud podremos ver dentro de 9 años una pareja entrando en la vejez, un tema poco exlorado en películas de esta magnitud, pero que demostró Mike Leigh en la entrañable Another Year (2010), el ocaso de la vida es del que más se aprende, y al que más se acude en momentos de vacío o desesperación.

Más de Linklater:

A Scanner Darkly (2006) Basada en la novela homónima de Philip K. Dick, es una distopía sobre la vigilancia policiaca en una era de epidemia por el consumo de drogas.

 Waking Life (2001) Esta película de animación explora la relación entre la realidad y el soñar despierto, un tema que ha fascinado al director desde los inicios de su carrera. La animación es un recurso que permite a Linklater colocar al sueño-fantasía en un lugar más alto que la realidad; ésta es sólo contenida dentro de los sueños.

Suburbia (1996) Un grupo de jóvenes se dedica a comentar sobre lo que odian del mundo mientras digieren comida chatarra en un estacionamiento. Su reticencia, más que un reflejo de la sociedad, es un último recurso, efectivo o no, en contra de todo lo que recuerde a la idea de la productividad.

The Newton Boys (1998) Basada en la historia real de los hermanos Newton, ladrones de bancos como acto de resistencia y liberación.

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