Pages

Featured post

50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

Aug 22, 2007

Scorpions

Scorpions
Auditorio Nacional
22 Agosto 2007
8:30- 10 pm


La música es como sobrevivir, es una esperanza – Klaus Meine

Picoteos suaves

En su sexta visita al DF, Scorpions vienen estrenando bebé llamado Humanity Hour 1, un retorno al comentario social desde que Wind of Change celebrara la caída del muro de Berlín. Su nueva producción les resulta un botox anímico, una reafirmación de su vigencia dentro del rock duro. Pocos medios han dejado de destacar la magnífica condición física, el dominio técnico y las aptitudes vocales intactas del líder, Klaus Meine. Sorprende que ni los años ni el estilo de vida le hayan afectado, como sería el caso de sus contemporáneos o de colegas más jóvenes: Brian Johnson de AC/DC sólo se dedica a recibir premios, Joe Elliott de Def Leppard ahora canta con más entusiasmo que técnica, y el traqueteadísimo Axl Rose de Guns N Roses prefiere esconderse en su mansión y comer donas. Los vicios y excesos asociados al rock les han cobrado la factura a casi todos, mas no es el caso de Scorpions.

El tono de su nuevo disco, producido por Desmond Child (Bon Jovi, Aerosmith), muestra a un grupo que ha sabido afianzar aquél retorno a la forma que fue Unbreakable de 2004. Para otro momento queda la elaboración de baladas melosas: Humanity es una obra conceptual que suena casi en su totalidad a Scorpions salvaje, clásico (particularmente en We were born to fly), donde la intención fue dotar al trabajo guitarrístico de un volumen perturbador, sin medias tintas, muy cercano al nu-metal actual.

No obstante que Humanity World Tour es una gira promocional, todos los conciertos de Scorpions están diseñados para la complacer al público que espera corear éxitos y poco más que eso: los temas nuevos se toleran bien pero nada de rescatar las espeluznantes experimentaciones con la electrónica que hicieron en 1999. Con casi 40 años de carrera, se impone más disfrutar de victorias pasadas que de plantearse nuevos desafíos, un paso en falso que los acérrimos fans no permitirían.


Paseando con los forever youngs
Klaus Meine presenta los nuevos temas reflexionando sobre los tiempos actuales: guerras, calentamiento global. Son recibidos sin mucho interés; no así las contadas baladas y el repaso por temas elementales en la enciclopedia del rock, con énfasis en los años de oro (80s) y sin olvidar la década previa. Para la cuarta canción, el intercambio guitarrero de Matthias Jabs y Rudolf Schenker forma durante varios minutos una monstruosa pared de sonido que intimidaría hasta a Mumm-Ra transformado. Bajista y baterista tienen su momento estelar cada uno, el del último no destaca particularmente por la destreza, sino por la simpatía que causa James Kottak con sus gesticulaciones, portando la bandera mexicana, arrojando baquetas, moviendo el trasero…

El momento Wind of Change es acompañado de los silbiditos clave, luces tenues, pupilas dilatadas y los que no cantamos no lo demostramos pero nos la sabemos de memoria; es uno de esos himnos transgeneracionales que se aprenden incluso sin prestar atención. Así como las de antología: Big city nights, The Zoo, Still loving you, y especialmente Rock you like a hurricane y No one like you, con las que da penita ser la única sentada y sin gritar entre 10,000.

Dan por concluido el breve concierto (apenas poco más de la hora) sabiendo que se les demandará de vuelta. Regresan con cara de satisfacción y el ego masajeado después de escuchar los urgidos “¡otra, otraaa!” durante cinco minutos. Tocan varias canciones más, entre ellas la rabiosísima Dynamite pertececiente al álbum Blackout de 1982: uno de esos sellos distintivos de heavy metal pegajoso de los 80.

Es cierto que este público ha encontrado en el rock la fuente de la eterna juventud*, y que ven reflejadas en los oriundos de Hanover sus aspiraciones de permanecer jóvenes y disfrutar un rock pesado sin complicaciones. Scorpions ha embotellado el secreto y guardado bajo llave la fórmula. A la salida no sorprende que los seguidores canten con convicción Forever Young a ritmo de heavy metal y con guitarrazos imaginarios.


* Cuadernos del Auditorio Nacional 10, p.228.
Cronología discográfica

1972 Lonesome Crow es el primer álbum de cinco chicos alemanes que cantando en inglés, han decidido convertirse en la mejor banda metalera del mundo. Todavía con el hermano de Rudolf Scheneker, Michael, en la guitarra principal, el disco tiene un ambiente oscuro, con influencias en Black Sabbath, The Rolling Stones y Led Zeppelin.
1982 Black Out los consagra como uno de los metaleros pop más representativos del género, así como de la “power ballad”. Se le sigue considerando el mejor disco de su carrera.
1984 El LP más exitoso, Love at first sting continua la elaboración de baladas con punch. De él se publica su sencillo más conocido, “Rock you like a hurricane”. Por lo menos cinco temas del disco tuvieron buenos lugares en las listas Billboard.  
1990 El regreso del grupo a los primeros lugares de popularidad se dio con Crazy World; el sencillo Wind of Change es considerado como el tema con mensaje político más importante del grupo.
2004 Después de varios años de experimentación fallida, Unbreakable es el 20o álbum de su carrera. Un trabajo con canciones directas, ganchos memorables, estribillos pegajosos, letras sobre la paz mundial y las imprescindibles baladas de la casa.  

Jul 20, 2007

Lee Ritenour

Lee Ritenour
Lunario
20 julio 2007
22:00 – 12:30

No es común que los jazzistas graben videos, tampoco que éstos aparezcan en rotación constante en la MTV, como es el caso de Lee Ritenour alias “Capitán dedos”, hombre con currícula aún menos común: músico de sesión de The Mamas and the Papas en la década de los 60, cuando sólo contaba con 16 años, invitado especial para la grabación de un par de temas en The Wall de Pink Floyd, colaborador de nada menos que Kenny G en el 87, guitarrista con más de 30 álbumes en su haber y sin miedo a incursionar en géneros “menores”: fusión y pop -éste último el de su disco Rit de 1981- ni experimentar con funk, pop, rock, world beat, exótica y bossa nova, para el desagrado casi unánime de sus críticos y el placer de su numeroso público. Y es que de los contados casos de éxito comercial dentro del jazz está el de Ritenour, un hombre desinteresado en incursionar en el jazz formal, que ha hecho carrera y fama con su estilo ecléctico y su irreverencia sobre el escenario.

Hoy lo acompañan jazzistas de amplia trayectoria: Abraham Laboriel al bajo, Alex Acuña en batería y Patrice Rushen, aquella niña prodigio del festival de Jazz de Montreal en 1972 y ahora reconocida compositora / cantante / pianista de Rhythm & Blues, con afición por la fusión de géneros, que produjo varios éxitos durante los 80, en particular “Forget Me Nots”, una joya funk que tiene a bien interpretar algunos minutos antes de que Lee se saque un as de la manga.

Los jazzeros más exigentes no se equivocan cuando le reclaman al norteamericano ser una especie de corredor de la pista de improvisación segura, e incluso monótona. Tres cuartos de su concierto parecen ir en este tenor, no obstante el frenesí de sus fans. Por eso es que Lee tiene que hacerse de sorpresas que reanimen el concierto: la de hoy es una interpretación bastante digna de la rarísima Stone Flower de Antonio Carlos Jobim, un tema que a 37 años de publicado, sigue sonando transgresor y nervioso.
El Capitán dedos y compañía, más que un cover, ofrecen un tributo de casi diez minutos a la pieza homónima de un disco considerado como el Kind of Blue brasileño, y aunque no sea de las favoritas del público –más animado con las improvisaciones características de Ritenour- , es un punto de enorme destreza técnica y un emocionante repaso al jazz, ese sí, de verdadera vanguardia y no sólo de entretenimiento.

Un encore que se extiende más de media hora prueba que Ritenour tiene en México un público afianzado y que probablemente ésta es sólo la primera de varias presentaciones futuras. Esperemos que en ellas muestre homenajes tan arriesgados como el de hoy.

Popular entries