Pages

Featured post

50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

Nov 17, 2014

Into The Woods

Into The Woods
A los estudios Disney le tomó casi treinta años adaptar uno de los musicales de Broadway más desafiantes en términos de la riqueza de sus historias entrelazadas y de agilidad histriónica que esta tarea requiere. Con base en las historias clásicas de los hermanos Grimm –Caperucita Roja, La Cenicienta, Rapunzal, Juan y los frijoles mágicos, entre otros–, Into The Woods es un texto originalmente escrito por James Lapine y Stephen Sondheim, estrenado en Broadway en 1987. Su traslado al cine continúa la rica relación que existe entre estos clásicos de la literatura con el teatro y el cine.


En el caso de éste, Disney forjó sus títulos más memorables a partir de  versiones como las películas animadas Caperucita de 1922 y Blancanieves de 1937, así como posteriores animaciones de Cenicienta y La bella durmiente, considerados hoy los grandes clásicos de ese estudio de animación, par a par con sus títulos originales. Disney también ha producido decenas de clásicos dentro del género musical (animado o no). El caso de Into The Woods supone una producción tan ambiciosa que remite inmediatamente a la exitosa Maleficient de este año, un personaje basado en la antagonista de La bella durmiente y que generó críticas muy positivas sobre el punto de vista de la supuesta villana, la actuación de Angelina Jolie, las cualidades de producción y que por parte del público fue reconocida con ganancias cercanas al billón de dólares.


Los adelantos y carteles de Into The Woods remiten, también, a la estética noir de Maleficient, que originalmente se había propuesto al director Tim Burton. Into The Woods es la historia de una pareja (Emily Blunt y James Corden) que busca deshacerse de la maldición que le impide tener hijos, impuesta por la perversa mente de una bruja, y en el trayecto se encuentra con los personajes principales de los cuentos escritos por los hermanos Grimm. A partir de aquí se exploran los dilemas que se les presenta a estos personajes, en una continuación libre de los textos originales.


La película tiene en su centro protagónico a Meryl Streep, cuyo aspecto de bruja ciertamente parece haber sido diseñado por el mismo Burton: las greñas de Edward Manos de Tijera con extremidades que se extienen hasta transformarse en raíces de árboles. Con el amplio registro que la caracteriza, Streep da produndidad al mostrar varias facetas de su personaje, y los acontecimientos que la llevaron a convertirse en una bruja. Esta especie de “lado b” de los hermanos Grimm teje historias protagonizadas por un colaborador frecuente de Burton, y quien inmediatamente recuerda a la estética del director con su porte de joven lúgubre que nunca envejece: Johnny Depp, además de otros actores en proceso de consolidar sus carreras, como Chris Pine, Anna Kendrick o Emily Blunt, quien sorprende como una excelente cantante.


La producción de Into The Woods ha guardado bajo llave cualquier adelanto que dé a conocer las canciones adaptadas y originales de la película, preparándolas como una sorpresa para el estreno. En efecto, para la mayoría de estos actores, cantar no es algo nuevo (Meryl Streep ya demostró sus habilidades en el musical Mamma Mia!), pero sí desafiante cuando se trata de un musical previamente interpretado por cantantes profesionales.


Sin Burton a bordo, la dirección recae en el especialista en coreografías Rob Marshall (destaca su musical Chicago de 2002), acompañado en la cinematografía por Dion Beebe, el australiano que logró un ambiente tan tenso como oscuro en Collateral de Michael Mann (2004) y en la más ligera película de ciencia ficción Edge of Tomorrow, de reciente estreno. Para la adaptación del teatro al cine, la cámara de Beebe logra sintonizarse con las canciones escritas ex profeso por el legendario compositor Stephen Sondheim, para lograr esa cualidad tan única del musical, al combinar el torrente de imágenes que narra el cantante, con sus gesticulaciones y la puesta en escena.


El reto para Marshall es basarse discretamente en el texto original. Aunque el guión es escrito por el mismo Lapine, lo que debe distinguir a la adaptación cinematográfica es lograr un soporte independiente del teatro. La cinematografía y el montaje, junto con otros recursos visuales como los efectos de post producción, son los componentes esenciales del medio que dan forma a la historia, misma que sobre las tablas recae principalmente en la estructura dramática, y en el caso de la puesta en escena de los 80 en Broadway, en el celebrado trabajo actoral. Si se logra un texto propio, el malestar que causó el casting a actores de dudosa calidad (salidos de programas televisivos sobre “talentos jóvenes”) y el tono rebajado de los components sexuales o trágicos presentes en la versión teatral, harán que la espera de tantos años haya merecido la pena, sobre todo para los no pocos seguidores del género musical.


EXTRAS
La mancuerna Sondheim-Lapine
Por los últimos 50 años, Stephen Sondheim ha escrito algunos de los musicales más importantes de Broadway. Con Lapine escribió Into The Woods, una multi-premiada exploración de los personajes clásicos de la literatura para niños, particularmente de su lado oscuro, excepto que esta versión para el teatro fue pensada en todo tipo de público, menos los niños. Con altos componentes de motivos sexuales entre el lascivo lobo feroz y la ingenua Caperucita, y la muerte de uno de los principales personajes, Into The Woods de Broadway no estaba exenta de cierto humor negro muy apreciado por el público acostumbrado al teatro, pero incómodo para el público masivo que acude al cine, e impensable para el sector infantil al que Disney quiere llegar.


Es por este motivo que los autores adaptaron su texto original no sólo al medio cinematográfico, sino a los requerimientos de los productores y su moralia, que sigue moldeando los sentires de su público, no solamente el infantil.

http://www.imdb.com/title/tt2180411/?ref_=fn_al_tt_1 



Oct 12, 2014

The Green Inferno

The Green Inferno

Algo que caracteriza al cine revisionista de horror es su dificultad para adentrarse en algo más que la cinematografía técnica de las películas clásicas en las que dice basarse, mientras sus novísimos creadores se declaran “fans” de esos títulos del pasado. Un ejemplo es la más reciente película de Eli Roth, el ya no tan joven director estadounidense que permanece desde hace más de una década como una latente promesa de este género cinematográfico. En una extraña amalgama de influencias, Roth recientemente declaró que pretendía acercar su película a títulos tan dispares como Aguirre o Apocalypto, con un aire de Terrence Malick.

El name-dropping de Roth, lejos de impresionar, revela que la enorme distancia ideológica que tiene con Werner Herzog es inversamente proporcional a la cercanía ideológica con el cine de Mel Gibson y su versión de la cultura maya como una de salvajes sádicos con sed de sangre. De haber entendido Aguirre, Roth se habría adentrado a la Amazonía para contar una historia desde el punto de vista del otro, o por lo menos habría reflexionado sobre la incursión del hombre occidental por los mundos “nuevos” o “distantes”, y la destrucción que ha llevado consigo.

En The Green Inferno Roth critica la supuesta ingenuidad de los actuales activistas pro ecología que lo mismo se encadenan a árboles a punto de ser talados, o se organizan por medio de las redes sociales para protestar por el encarcelamiento de la banda Pussy Riot o contra las operaciones financieras de Wall Street. Eli Roth no cree en estas personas. Es así como se basa en ellas para trazar personajes con brocha gorda en The Green Inferno. La ingenuidad que el director les atribuye, los lleva a viajar del centro del mundo moderno (Nueva York), al centro del pre-moderno (la selva peruana) con el objetivo de impedir la desaparición de una tribu nativa.

El grupo de jóvenes activistas se accidenta en el fondo de la selva peruana después de un viaje cuyo propósito era detener a una compañía petrolera que pretendía extraer el recurso natural del suelo habitado por la tribu, a la par de contratar a un grupo paramilitar para asesinar a los nativos, pero éstos, lejos de ser salvados, capturan a los activistas. Este predecible “choque de culturas” tiene su clímax en el hábito que tienen los habitantes de la Amazonía por comer seres humanos. Canibalismo insospechado como cheque de “realidad” para grupos de concienzudos hipsters, parece ser la moraleja de Roth. Por fortuna, el director se separa de la cinematografía efectista de Apocalypto y adopta parcialmente la de Holocausto caníbal, la película que Ruggero Deodato dirigió en 1980 y que fusionó el horror con el gore en una muestra de brutalidad y violencia extrema difícilmente superada.

El éxito de Holocausto caníbal fue la verosimilitud de la historia, construida a partir de elementos del cine documental o de los noticieros de televisión, como las imágenes de archivo y las actuaciones improvisadas de actores no profesionales –nativos– y locaciones no recreadas. En efecto, el director italiano se adentró en la selva amazónica para contar su historia de canibalismo extremo. Roth no retoma las imágenes de archivo, recurso ya bastante cansado en el horror revisionista, pero sí encuadra locaciones y actores nativos en contraste con sus actores profesionales.

En un nivel de personajes se encuentran caracterizados otros habitantes de la selva: jaguares, hormigas venenosas y hasta el río, todos amenazas tan letales como los nativos que actúan al margen de la civilización. El desafío de Roth es que se sepa distanciar de la cinematografía tipo documental de los clásicos del subgénero de horror caníbal, tanto como de las técnicas actuales de animación y retoque digital, a la vez de lograr tomas en alta definición de la densidad y el verdor de la Amazonía (es decir, la majestuosidad sobrecogedora de la naturaleza que dimensiona la pequeñez del humano) sin emular un documental de National Geographic.

Además de una película de género, una lectura interesante y actual de The Green Inferno es el binarismo que alude a la modernidad o civilización, y la barbarie opuesta con la que el diálogo es imposible. The Green Inferno remite, tal vez sin proponérselo, a nuestra actualidad política: desde las ríspidas relaciones de los Estados con sus poblaciones originarias (“indígenas”, “aborígenes”, “nativos” y todos esos términos acuñados por los vencedores), hasta los Estados hegemónicos hoy amenazados por el medievalismo semi-moderno de grupos como los fundamentalistas islámicos de Medio oriente que ponen a prueba un sistema social que perpetuamente se valida a sí mismo mientras desconoce/destruye al contrario: no los “nativos”, sino el mundo moderno.

EXTRA:
La trayectoria de Eli Roth en el cine de horror
Puede que su filmografía no sea vasta, pero lo que nadie puede negar es que Eli Roth figura dentro de los primeros nombres del cine de horror actual, después de que sus filmes de 2001 y 2005 causaran tanto interés como controversia. Cabin Fever (2001). Durante los años previos a su producción, Eli Roth ya se había hecho de una reputación como el próximo gran director del cine de horror, de la misma manera que ha sucedido con algunos de sus contemporáneos. Cabin Fever se inscribe dentro del cine-homenaje a los héroes del pasado, aunque por debajo de éstos. Aludiendo a los creadores de la violencia extrema como Tobe Hooper, Sam Reimi o George Romero. Lejos de lograr una visión novedosa, Roth demuestra su conocimiento sobre el género y su habilidad para emularlo.

Hostel (2005). La inocencia se pierde cuando las vacaciones se convierten en una incursión dentro del crimen organizado en Europa del Este, específicamente del tráfico de personas y la prostitución. Haciendo uso de la violencia extrema, la conservadora Hostel no gustó casi nada a críticos, pero se ganó millones de seguidores probablemente tan “fans” del género como el director. Comparada al cine de horror japonés o coreano, y a ciertos títulos franceses o australianos, esta discreta producción hollywoodense muestra claramente la obsesión de este punto neurálgico de la industria fílmica por el remake y la fórmula.


Popular entries