Into The Woods
A los estudios Disney le tomó casi treinta años adaptar uno
de los musicales de Broadway más desafiantes en términos de la riqueza de sus
historias entrelazadas y de agilidad histriónica que esta tarea requiere. Con
base en las historias clásicas de los hermanos Grimm –Caperucita Roja, La Cenicienta,
Rapunzal, Juan y los frijoles mágicos, entre otros–, Into The Woods es un texto
originalmente escrito por James Lapine y Stephen Sondheim, estrenado en
Broadway en 1987. Su traslado al cine continúa la rica relación que existe
entre estos clásicos de la literatura con el teatro y el cine.
En el caso de éste, Disney forjó sus títulos más memorables a
partir de versiones como las películas
animadas Caperucita de 1922 y Blancanieves de 1937, así como posteriores
animaciones de Cenicienta y La bella durmiente, considerados hoy los grandes
clásicos de ese estudio de animación, par a par con sus títulos originales.
Disney también ha producido decenas de clásicos dentro del género musical
(animado o no). El caso de Into The Woods supone una producción tan ambiciosa
que remite inmediatamente a la exitosa Maleficient de este año, un personaje
basado en la antagonista de La bella durmiente y que generó críticas muy
positivas sobre el punto de vista de la supuesta villana, la actuación de
Angelina Jolie, las cualidades de producción y que por parte del público fue
reconocida con ganancias cercanas al billón de dólares.
Los adelantos y carteles de Into The Woods remiten, también,
a la estética noir de Maleficient,
que originalmente se había propuesto al director Tim Burton. Into The Woods es
la historia de una pareja (Emily Blunt y James Corden) que busca deshacerse de
la maldición que le impide tener hijos, impuesta por la perversa mente de una
bruja, y en el trayecto se encuentra con los personajes principales de los
cuentos escritos por los hermanos Grimm. A partir de aquí se exploran los
dilemas que se les presenta a estos personajes, en una continuación libre de
los textos originales.
La película tiene en su centro protagónico a Meryl Streep,
cuyo aspecto de bruja ciertamente parece haber sido diseñado por el mismo
Burton: las greñas de Edward Manos de Tijera con extremidades que se extienen
hasta transformarse en raíces de árboles. Con el amplio registro que la
caracteriza, Streep da produndidad al mostrar varias facetas de su personaje, y
los acontecimientos que la llevaron a convertirse en una bruja. Esta especie de
“lado b” de los hermanos Grimm teje historias protagonizadas por un colaborador
frecuente de Burton, y quien inmediatamente recuerda a la estética del director
con su porte de joven lúgubre que nunca envejece: Johnny Depp, además de otros
actores en proceso de consolidar sus carreras, como Chris Pine, Anna Kendrick o
Emily Blunt, quien sorprende como una excelente cantante.
La producción de Into The Woods ha guardado bajo llave
cualquier adelanto que dé a conocer las canciones adaptadas y originales de la
película, preparándolas como una sorpresa para el estreno. En efecto, para la
mayoría de estos actores, cantar no es algo nuevo (Meryl Streep ya demostró sus
habilidades en el musical Mamma Mia!), pero sí desafiante cuando se trata de un
musical previamente interpretado por cantantes profesionales.
Sin Burton a bordo, la dirección recae en el especialista en
coreografías Rob Marshall (destaca su musical Chicago de 2002), acompañado en
la cinematografía por Dion Beebe, el australiano que logró un ambiente tan
tenso como oscuro en Collateral de Michael Mann (2004) y en la más ligera
película de ciencia ficción Edge of Tomorrow, de reciente estreno. Para la
adaptación del teatro al cine, la cámara de Beebe logra sintonizarse con las
canciones escritas ex profeso por el legendario compositor Stephen Sondheim,
para lograr esa cualidad tan única del musical, al combinar el torrente de
imágenes que narra el cantante, con sus gesticulaciones y la puesta en escena.
El reto para Marshall es basarse discretamente en el texto original.
Aunque el guión es escrito por el mismo Lapine, lo que debe distinguir a la
adaptación cinematográfica es lograr un soporte independiente del teatro. La
cinematografía y el montaje, junto con otros recursos visuales como los efectos
de post producción, son los componentes esenciales del medio que dan forma a la
historia, misma que sobre las tablas recae principalmente en la estructura
dramática, y en el caso de la puesta en escena de los 80 en Broadway, en el
celebrado trabajo actoral. Si se logra un texto propio, el malestar que causó
el casting a actores de dudosa calidad (salidos de programas televisivos sobre
“talentos jóvenes”) y el tono rebajado de los components sexuales o trágicos presentes
en la versión teatral, harán que la espera de tantos años haya merecido la
pena, sobre todo para los no pocos seguidores del género musical.
EXTRAS
La mancuerna Sondheim-Lapine
Por los últimos 50 años, Stephen Sondheim ha escrito algunos
de los musicales más importantes de Broadway. Con Lapine escribió Into The
Woods, una multi-premiada exploración de los personajes clásicos de la
literatura para niños, particularmente de su lado oscuro, excepto que esta
versión para el teatro fue pensada en todo tipo de público, menos los niños.
Con altos componentes de motivos sexuales entre el lascivo lobo feroz y la ingenua
Caperucita, y la muerte de uno de los principales personajes, Into The Woods de
Broadway no estaba exenta de cierto humor negro muy apreciado por el público
acostumbrado al teatro, pero incómodo para el público masivo que acude al cine,
e impensable para el sector infantil al que Disney quiere llegar.
Es por este motivo que los autores adaptaron su texto
original no sólo al medio cinematográfico, sino a los requerimientos de los
productores y su moralia, que sigue moldeando los sentires de su público, no
solamente el infantil.