Pages

Featured post

50 años de Lawrence of Arabia

Este año se cumplen 50 años de una de las películas más canónicas en la historia del cine. La épica dirigida por el británico David Lean...

Jun 17, 2014

Sex Tape (Jake Kasdan, 2014)

Sex Tape

Como en las películas más populares de Cameron Diaz y Jason Segel, Sex Tape fácilmente podría pasar por la comedia lasciva del verano, pero tras esa primera impresión se desvela uno de los temas más espinosos y menos resueltos de la ansiedad colectiva en la era de la obsesión-dependencia por compartir hasta los detalles más nimios de nuestras vidas a través del internet y con la inmediatez de un click.

Diaz y Segel interpretan a Annie y Jay, una pareja que tras años de convivir en un matrimonio estable pero monótono, deciden darle sabor a su relación, particularmente a su vida sexual, grabando un video con el iPad de Jay. Éste desconoce que el video se ha sincronizado simultáneamente en su aparato y en “la nube”, como se le llama en la jerga tecnológica a los servidores que almacenan contenidos digitales en línea, y en los que es cada vez más común que el usuario promedio guarde sus videos, fotos y documentos personales.

El video sexual se filtra más por un proceso automatizado que por mano humana, y la posibilidad de que los contactos de la pareja súbitamente tengan acceso a él a través de sus propios dispositivos móviles y en tiempo real, es algo que aterra a Annie y Jay, que intentan “recuperar” el video para darse cuenta de la posibilidad de que su acto íntimo y su imagen ya no les pertenezca, y que además pueda ser perfectamente reproducible como un virus, ante su mirada atónita e ingenua. Esta simple premisa desencadena una serie de consecuencias tratadas de manera chusca, pero que dan cuenta de la asombrosa facilidad en que lo que alguna vez consideramos nuestra intimidad, carece ya de sentido.

No sólo eso. La rutina de colocar nuestra privacidad en servicios de hospedaje digital ajenos, sugiere que alguien más ha tomado el control de nuestros contenidos, y a nadie le consta que sea únicamente para fines comerciales, sobre todo a partir del escándalo Edward Snowden vs. NSA, donde se reveló la cooperación abierta de las grandes empresas de internet con la agencia estadounidense de espionaje.

Lo que hace sólo cinco años podría considerarse paranoia y teorías de la conspiración, hoy es un hecho documentado que parece no importarle al gran público. No es exagerado afirmar que en varios servidores alrededor del mundo, no sólo existen perfiles de usuario basados en gustos y comentarios, sino especialmente en datos mucho más privados e invaluables, como nuestras fotografías, huellas digitales, expedientes médicos y por supuesto, filiaciones políticas. La comedia escrita por Kate Angelo y dirigida por Jake Kasdan mantiene un tono gracioso y afable, pero no necesariamente peleado con la reflexión que surge (o debería surgir) a partir de estas nuevas prácticas tan cotidianas.

El tono cómico de la película está afortunadamente lejos de lo ingenuo; piénsese más en los papeles raunchy que ha protagonizado Cameron Diaz en Hay algo acerca de Mary, la tremenda The Counselor y sobre todo Bad Teacher, en la que actuó con Jason Segel, y que podría considerarse el antecedente de Sex Tape. Ambos actores están claramente desinteresados en hacer comedias políticamente correctas, y en el caso de Segel, añade a sus interpretaciones cierto humor neurótico que le resta ligereza a la historia.

El humor de Sex Tape es cercano a la supuesta ingenuidad y la auto-denostación que caracteriza a comediantes como Steve Carrell, Ben Stiller o Judd Apatow, quienes efectivamente parecen hacer tragicomedias de la vida cotidiana, con inserciones de humor juvenil y zonzo ante los cuales es imposible no reír. Es refrescante que ya se pueda considerar a Cameron Diaz como la antítesis de Sandra Bullock o Jennifer Aniston, y Rob Lowe, el rompecorazones de los 80 con rostro perfecto, también parece más que dispuesto a burlarse de sí mismo en su papel de jefe de Annie. 

Podría decirse que Sex Tape es, mucho más que una “comedia de sexo”, una parodia del género de la comedia romántica, y que además aprovecha a mofarse de nuestra dependencia a lo digital y a la omnipresencia de los dispositivos móviles que más que “conectar”, facilitan la trivialidad que caracteriza a esta generación.

Un humor forjado en la televisión norteamericana

Mientras que lo de Cameron Diaz ha sido siempre el cine, el humor de Sex Tape se puede rastrear más fácilmente a la televisión, que al séptimo arte. Es en el medio televisivo donde Jason Segel se ha dado a conocer no sólo como actor, sino también como guionista, en un estilo similar al de Judd Apatow y Seth Rogen. Es la televisión también donde el joven director Jake Kasdan ha desarrollado gran parte de su carrera. Coincidió con Segel en la serie de culto Freaks and Geeks.

La lasciva y salvaje película Bad Teacher de 2011, en la que Diaz y Segel logran una química innegable como nueva pareja cómica, que se repite en Sex Tape, resultó ser un éxito de taquilla que le mereció ser adaptada a una serie de televisión con el mismo nombre, pero distintos actores y argumentos. No resulta difícil suponer que la clasificación C que casi siempre es asignada a estos contenidos en el cine, tenga en la diversidad de producciones televisivas más margen de acción y libertad, a diferencia de las restricciones que imponen las producciones fílmicas con presupuestos millonarios, y que por lo tanto, casi nunca arriesgan.

Probablemente sin el soporte televisivo, la comedia estadounidense norteamericana de la actualidad sería más conservadora. Al menos en este sentido se puede afirmar que el cine se está nutriendo como nunca de ese medio muchas veces considerado “menor”, que es la televisión.




May 7, 2014

Workers (José Luis Valle, 2013)

Workers, José Luis Valle

Adolescentes menesterosos cuyas vidas son mermadas en el contexto de la guerra contra el narcotráfico de un Estado fallido, mujeres veinteañeras que participan en certámenes de belleza que encubren estructuras gubernamentales del crimen organizado, madres solteras reconectando y desprendiéndose sutilmente de hijos adolescentes en búsqueda de su identidad, madres solteras asoladas por enfermedades terminales y esposos-padres ausentes, y en el caso de Workers, trabajadores en condiciones de esclavitud, son algunas de las tendencias del cine mexicano contemporáneo que en el último lustro han colocado en el centro de sus narrativas representaciones complejas y tridimensionales de los sectores de la sociedad más asolados del México neoliberal.


El mexicano-salvadoreño José Luis Valle logra en su primer largometraje Workers una de las composiciones más fascinantes de este nuevo cine separado de la denuncia frontal y más interesado en indagar en la intimidad y la cotidianidad de personajes toscamente bosquejados en la nota del día y el comentario político “experto” que contaminan el espacio público. El debut de Valle es una película pulida de principio a fin y que encuentra un equilibrio pocas veces visto entre el comentario agudo y la viñeta poética, como la elipsis que abre y cierra el filme, y es el hilo conductor de dos vidas paralelas que a lo largo del filme nunca se encuentran.


Workers es la historia de Rafael y Lidia, ex esposos próximos a la jubilación, entendida ésta como uno más de los derechos socavados de los trabajadores en el contexto histórico actual. La trama transcurre en Tijuana, fotografiada con una luz brillante, casi surrealista y alucinatoria, en donde los contrastes de miseria y riqueza del país se concentran en unas cuantas cuadras de la ciudad fronteriza. La de Rafael es una vida monótona en su trabajo como conserje de una fábrica de focos (una trasnacional, para ser exactos), y la de Lidia es una vida con un horario estricto de trabajo como la sirvienta de una patrona extravagante y cruel, más preocupada por el bienestar de su galgo que, a su muerte, hereda la fortuna de la dueña.


La narrativa se intercala en partes iguales entre la vida de Rafael y Lidia. Un día común en la vida de Rafael transcurre dentro del bloque gris y artificialmente iluminado que es su lugar de trabajo, donde limpia con esmero mientras espera la fecha exacta de su jubilación. En sus escasas horas libres se dedica a sentarse en un parque y contemplar el paisaje. Un día entabla amistad con un joven que pronto se ofrece a enseñarle a leer y escribir.


Los días de Lidia consisten en levantarse siempre a una hora específica para atender las necesidades de Princesa, la perra de su patrona moribunda. Lidia hace cortes exactos de gruesos filetes de res, pesados en báscula, para el consumo diario de la perra, entre otras obligaciones retratadas minuciosamente en largas tomas que enfatizan con punzante humor negro el absurdo de un ser humano dedicando irreparables horas de su vida a servir a un perro.


A Lidia siempre la vemos con su uniforme de sirvienta, ya casi una segunda piel después de décadas de servicio, mientras la perra cuenta con una variedad de chalecos y accesorios cosméticos. Lidia duerme en un cuartucho mal alumbrado, en una cama individual y con una pequeña televisión. En medio del cuarto hay un foco rojo que se alumbra cuando la patrona necesita algo, para lo que Lidia debe estar disponible a cualquier hora del día o de la madrugada. Princesa, en cambio, cuenta con su propia habitación y su cama para perro parece más acolchonada que la de Lidia. A ésta la acompaña el chofer de Princesa, cuyo deber es pasearla por las calles de Tijuana cada tarde en un lujoso automóvil, para mantener su bienestar anímico.


Una vez establecidas las condiciones de esclavitud de los personajes principales, la narrativa avanza cuando ambos buscan, ya en el ocaso de sus vidas, emanciparse sólo para adentrarse en un nivel más avanzado en el infierno que es su vida laboral. En el caso de Rafael, un simple error de dedo en sus documentos le impide jubilarse. Condenado a parmanecer indefinidamente en la fábrica por un jefe alienado, quien le destruye la vida mientras literalmente juega solitario en sus horas de trabajo, Rafael comenzará a zafarse de esa existencia rompiendo las reglas del juego. Lo mismo pasará con Lidia.


El tono y el ritmo de Workers emancipa a la misma película del frenesí cotidiano de las urbes caóticas como Tijuana y de las representaciones fílmicas donde la “acción” tiene una duración fija y arbitraria, optando por una lenta que permite la observación y la atención a los detalles, y sobre todo, a la introducción del espectador en las jornadas laborales interminables y agotadoras de Rafael y Lidia, así como al transcurrir lento y fijo, no progresivo, de una ciudad a donde el “desarrollo” nunca llegó. Como el resto del país.


Una de las composiciones más logradas de la película en cuanto capacidad de síntesis y de recursos visuales es precisamente una toma fija y larga de un atardecer tijuanense en una calle en donde es retratada la dinámica y el tránsito entre los trabajadores de una peluquería y un burdel al lado, mientras en la banqueta laboran “dealers” y trabajadoras sexuales hasta que cae la noche.


La mirada de Valle parece transitar también entre el humor cáustico externo y la introspección melancólica de vidas “propias” que en realidad le pertenecen a alguien más. La elipsis que une los puntos de estas vidas destruidas es una metáfora-sueño que inicia con un niño caminando en la playa del lado mexicano, y termina con un adulto caminando en la playa del lado estadounidense: el hijo de la pareja que murió a los 3 años de edad, y que simboliza la muerte de la aspiración mexicana de huir de la miseria sistemática de su lugar origen, buscando el siempre elusivo sueño americano.


El México profundo de José Luis Valle remite inmediatamente a Los Olvidados de Buñuel, pero también al humor cáustico y la destreza que tenía el director español para penetrar en las almas de sus personajes. Valle, como sus contemporáneos, dan cuenta de uno de los momentos más emocionantes del cine mexicano, que no está en la celebración necia de un Oscar ajeno, sino en las filmografías de esta generación de cineastas –Valle, Escalante, Saint-Luce, Eimbcke, etc.– que por medio de representaciones diversas, críticas y relevantes, ha devuelto el cine al público.

https://www.imdb.com/title/tt2763400/?ref_=fn_al_tt_1

https://letterboxd.com/film/workers/

Popular entries