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Jun 17, 2012

Savages, de Oliver Stone

Savages, de Oliver Stone

Un repaso a vuelo de águila por las películas realizadas por Oliver Stone en  años recientes permite ver un director que ha procurado más atención al efecto controversial y poco matizado de sus historias, que a hacer planteamientos visualmente arriesgados. Ya sea en la costosa épica Alejandro Magno -que fracasó estrepitosamente en taquilla-, o su deslactosada mirada sobre el Che Guevara en Comandante, la tendencia por producir filmes menores a sus habilidades parecía irreversible, hasta este año.

Oliver: ¿en dónde estabas?

En alguna entrevista, Stone afirmó que se considera un hacedor de dramas antes que un comentarista político. Si bien sus polémicas a veces resultan ser tan inflexibles como las del documentalista Michael Moore, es difícil negarle a Stone su capacidad para crear dramas intensos, verosímiles y lograr actuaciones clásicas de sus protagonistas. Un ejemplo claro es Wall Street de 1987, donde Michael Douglas brillaba como el cínico e inescrupuloso inversor Gordon Gekko. El filme se convirtió en un ícono de aquella década, cuando los valores del libre mercado y la economía especulativa se conformaban como el orden económico que prevalece en la actualidad.

En 2010, Stone rescató esta historia en la secuela Wall Street: Money Never Sleeps de nuevo protagonizada por Douglas. La película se estrenó a escasos meses de la peor crisis financiera desde 1929, y con ella Stone demostraba su don para incidir en la opinión pública en el momento más oportuno. La secuela no tuvo la recepción más esperada, pero despertó en el director la pericia para elaborar historias tensas, con pulso, como su clásica trilogía de guerra (Platoon 1986, Born on the Fourth of July, 1989 y Heaven & Earth 1993) o JFK de 1991.

En efecto, Savages promete ser el regreso de Oliver Stone, su proyecto más ambicioso en por lo menos una década. Atento como siempre a los temas actuales, Stone ofrece una mirada cáustica y agresiva en Savages, que versa sobre el problema del narcotráfico entre México y Estados Unidos, y se basa en la novela homónima del periodista-detective-escritor especialista en thrillers Don Winslow, quien también colaboró en la autoría del guión junto a Shane Salerno.

Como se hiciera en la saga Ocean’s Eleven, Ocean’s Twelve y Ocean’s Thirteen, el reparto es una apuesta segura con Benicio del Toro, Blake Lively, John Travolta, Uma Thurman y Salma Hayek en los estelares, además de Damián Bichir, ya bien instalado como actor de Hollywood. Todos interpretan personajes en el límite y con poco margen de maniobra, que por momentos recuerdan la tensión y el desasosiego de True Romance de 1993, Man on Fire de 2004 y de manera más obvia, Natural Born Killers (1994) y U Turn (1997) dirigidas por el mismo Oliver Stone.

Savages se mueve en el terreno de lo post-moral. En la concepción que Winslow tiene sobre el narcotráfico y sus partícipes, todos corruptos o perfectamente corrompibles, cabe preguntarse si es posible cierta redención en ellos. No obstante el humor ácido, esta pasarela de malandros, antihéroes, víctimas y victimarios están trazados con un esquematismo difícil de ignorar.

El más obvio es la figura de la matriarca narcotraficante y de sociopatía probada que interpreta Salma Hayek, dibujada con una brocha de punta gruesa; lo mismo sus compatriotas mexicanos, todos caricaturizados, tanto como sus contrapares norteamericanos, como John Travolta interpretando a un agente corrupto de la DEA, o la rubia californiana Blake Lively en el papel de víctima. A Winslow y Stone no les interesa “retratar la realidad”, sino que su película es una postura política visceral y un comentario estilizado que surge en un contexto propicio, pero que no sustituye ni complementa explicaciones sobre una problemática real y compleja.

El tema del narcotráfico tiene muchas aristas; una de ellas es lo explotable que resulta la estética del exceso, un tema que ha fascinado a Oliver Stone desde el inicio de su carrera. En Savages lo observaremos con un encomiable sentido de la competencia, intentando ganar terreno a directores como Quentin Tarantino o Tony Scott. No sorprenda, entonces, que Savages se convierta en el Natural Born Killers de esta década. Stone es un maestro del cómo.



May 18, 2012

Prometheus, de Ridley Scott

Los devotos del cine de ciencia ficción, y en particular de uno de sus autores quid, Ridley Scott (Inglaterra, 1937), experimentarán el estreno de lo que promete ser el regreso del director a las grandes ligas del género, después de una filmografía vacilante y varios años en los que abandonó la silla para dedicarse a producir títulos de cuestionable calibre.

El mito 

Prometheus está concebida como el antecedente de la saga Alien («el ADN de Alien», ha declarado su director), y su objetivo es develar las causas del desastre que acontece en Alien (1979) y sus secuelas. Los cinéfilos recordarán que Prometheus es el nombre de la nave donde se suscita esa cadena de horrores que amenazan la misma supervivencia de la especie humana, mas no se debe perder de vista que la referencia al Prometeo de la mitología griega, creador mismo de los humanos, es todo menos azarosa.

El error original en la mitología imaginada por Ridley Scott es cometido por un equipo de científicos que se propone descubrir los orígenes de la humanidad, hallando en el proceso lo opuesto. Su curiosidad tan ingenua como humana, los llevará a abrir, metafóricamente, la caja de Pandora, aquella mujer que Zeus destinó como uno de los castigos a los desafíos de Prometeo.

La producción 

Para esta obra titánica, Scott de nuevo ha hecho mancuerna con su viejos colegas Walter Hill y David Giler, productores originales de ese clásico de la ficción. Pero la 20th Century Fox no ha cedido un cheque en blanco a Scott. Para asegurarse una audiencia masiva, la casa productora asignó al guionista Damon Lindeloff (creador de la serie de TV Lost) rehacer el guión junto a Scott. Más que una restricción, este reacomodo en la historia le ha servido al director para conformar una nueva mitología que no se debe en su totalidad a Alien.

Aunado a estas condiciones favorables, el inglés ha convocado a un equipo de trabajo de primer orden. Si la ciencia ficción producida en Hollywood durante la última década ha recaído casi en su totalidad en la solidez de su guión (La guerra de los mundos, 2005) o en lo atractivo de su planteamiento visual de última tecnología, como fue el caso de Inteligencia Artificial (2001), Star Trek (2009) o Avatar (2010), el personal actoral listado en Prometheus sugiere que el vigor principal de esta cinta residirá en la capacidad histriónica de los protagonistas: dos europeos cuyo talento está desbancando sobrevalorados histriones estadounidenses.

La toma de Hollywood por los europeos 

Noomi Rapace. La interpretación que esta sueca de 33 años dio a Lisbeth Salander en la trilogía Milenio (Suecia, 2009) le generó una copiosa lista de nominaciones y premios, así como fama internacional. Se rumora que Ridley Scott quedó tan impresionado con su actuación, que le aseguró el rol principal en Prometheus, y que ni siquiera tuvo que hacer audiciones. Noomi tiene en el teatro y en el cine de autor nórdico algunos de sus mejores trabajos. Hay que rastrear las películas Daisy Diamond (2007) y Babycall (2011) para comprobar que esta actriz requiere de muy pocos adornos para ofrecer interpretaciones impecables.

Michael Fassbender. Lo mismo puede decirse de este irlandés, que el año pasado fue uno de los nombres más alabados en Hollywood. Su interpretación como el líder del Ejército Revolucionario Irlandés, Bobby Sands, en Hunger (2008), fue de las más memorables y premiadas ese año. Fassbender ha llevado un ritmo frenético en su filmografía del último lustro, combinando producciones hollywoodenses con cine de autor. En Prometheus da vida a David, un androide que recuerda a Roy Batter, el replicante interpretado por Rutger Hauer en Blade Runner (1982).

Guy Pearce. El solvente actor de Memento y The Hurt Locker aparece brevemente en Prometheus, pero su intervención como la cabeza de la siniestra Weyland Corp. (http://www.weylandindustries.com/) asegura que la avaricia organizada es un componente primordial en la debacle humana.

Tras las cámaras 

Aunado a estos tres interesantes nombres, hay que prestar atención a la cinematografía a cargo de Dariusz Wolski. Su trabajo más memorable se puede ver en los claroscuros expresionistas de El Cuervo (1994), y más recientemente en la versión que hizo Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas (2010). Wolski sustituye así al cinefotógrafo de Alien, Derek Vanlint, que seguramente hubiera sido convocado por Scott para esta ocasión, de no haber sido por su inesperada muerte en 2010. Finalmente, una de las contribuciones más esperadas es la del artista suizo HR Giger, creador del diseño visual distintivo de Alien. En Prometheus se explorará la historia de la escalofriante criatura Space Jockey, también conocido como El Piloto. El equipo de producción construyó este animatronic de casi 2,50 metros de largo bajo la supervisión de Giger, lo que constituye en sí mismo todo un acontecimiento que hará el deleite de los seguidores de este singular creador. A sus 74 años, Ridley Scott no está dispuesto a ceder la estafeta como uno de los directores de ciencia ficción con las signaturas mas distintivas y vigentes.


 

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