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Nov 18, 2011

Jim Henson - Los Muppets



The Muppets 2011 

Los títeres más conocidos de la cultura popular serán protagonistas este fin de año de una tercera magna producción que la casa Disney hace con la franquicia fundada por Jim Henson en 1958. Los de 2011 son Muppets globalizados, con problemas propios de nuestros tiempos: su cuartel general de creatividad, el «Muppet Theatre» está en quiebra y a punto de ser demolido. Para revertir esta acongojante situación, los Muppets, ayudados por uno de sus más leales seguidores (Jason Segel, actor y guionista), organizarán un teletón para recaudar fondos y salvar así su proyecto.

Esta versión de los Muppets es dirigida por el británico James Bobin, con una trayectoria fincada más en la televisión que en el cine, en una clara tendencia que ha tenido Disney en los últimos 10 años por reconfigurar sus marcas al estilo televisivo actual. El desafío de The Muppets 2011 es competir con versiones enormes que le anteceden.

 En primer lugar, The Muppet Christmas Carol de 1992, dirigida por Brian Henson (hijo de Jim) aún se recuerda, junto a Home Alone (Mi pobre angelito, 1990) como una de esas películas de temporada que hicieron historia por lo imaginativo de su guión y de las actuaciones de primer orden con que contaban. Michael Caine brillaba en esta cinta, y no se puede decir algo distinto de Los Muppets en la Isla del Tesoro (Brian Henson, 1996), otra afortunada adaptación por parte de Henson hijo en colaboración con los talentosos guionistas Jerry Juhl (viejo colaborador de Jim Henson) y James V. Hart.

Ahora que la familia Henson ha cedido prácticamente todos los derechos de los Muppets a Disney, seguramente vienen cambios de forma y fondo. El guión de la actual versión corre a cargo de dos escritores que poco tienen que ver con el clan Henson. Jason Segel y Nicholas Stoller no pasan de los 35 años, aunque novatos no son. Segel tiene amplia experiencia no sólo como guionista y actor, sino también como titiritero, por lo que si hay alguien que aprecia el largo de las cuerdas tras los Muppets, es él. Stoller por su parte, tiene más pericia en las comedias televisivas. Ha sido guionista de algunas producciones de Fox y Universal. Además de los Muppets, ambos guionistas tienen otros proyectos en común.

Ya sin la influencia Henson, los Muppets tienen en esta historia tanto o más protagonismo que los personajes humanos. Otra sorpresa es que al parecer las crisis actuales han hecho mella en el día a día y el temperamento de los Muppets. La Rana René se ha vuelto más ermitaño y disperso, mientras que Miss Piggy ha exagerado su personalidad extravagante y ahora se dedica al negocio de la moda en París. Al que peor le ha ido es a Fozzie, el oso con ese humor siempre en entredicho, quien ahora trabaja en un casino de poca monta, donde actúa junto a renos en un show llamado The Moopets. Animal está encerrado en una clínica, intentando domar su mal carácter y Gonzo se dedica al negocio de la plomería.

Junto a los otros títeres, los Muppets ahora tendrán que restablecer sus lazos afectivos para sortear la adversidad causada por un villano también muy de nuestros tiempos: un mercachifle que no se lo piensa dos veces antes de destruir patrimonios ajenos (en este caso el de los Muppets) a cambio de una gratificación tan instantánea como inmoral. Este inescrupuloso empresario petrolero es interpretado por el excelente Chris Cooper, quien con ese par de hondos y sombríos surcos que lleva por ojeras y esa expresión facial gélida, requiere poco diálogo para establecer su maldad. Queda por ver si es la amistad restablecida lo que sacará a flote el teatro Muppet, más allá de la supuesta caridad que puede brindar un teletón.

Recordando a Jim Henson 

A veces cuesta trabajo imaginar algo más interesante que las excentricidades de la vanidosa Miss Piggy o las aflicciones románticas de Gonzo, pero la biografía de su creador, Jim Henson, sobrepasa por mucho a sus legendarios personajes. Oriundo de Mississippi, Jim Henson es ese tipo de temperamentos que se antojan con menos probabilidades de ser el centro de atención. Tan tímido como ingenioso, Jim pasó gran parte de su niñez y adolescencia atento al trabajo del ventrílocuo Edgar Bergen y a los shows televisivos de algunos grandes titireteros del siglo XX como Burr Tillstrom o Bil Baird.

Más tarde, al estar enrolado en la universidad, lo que había sido hasta entonces una mera afición por los títeres se convertiría en su principal actividad. Henson comenzó elaborando títeres para shows infantiles en modestos programas televisivos, como los personajes de Sam and Friends, predecesores de los Muppets. Este periodo fue decisivo para su perfeccionamiento de técnicas, y cuando se le ocurrió el neologismo muppet, una combinación del término puppet (títere hecho de madrea) con marionette (marioneta de trapo y manipulada por cordones). Este títere suave concebido por Henson permitía mayor expresividad a sus personajes.

Durante la siguiente década Henson tuvo éxito en el ámbito de la publicidad, pero no fue hasta mediados de los 60 cuando conoció a Jerry Juhl y Frank Oz que elaboró los personajes por los que hoy es famoso. Se dice que la relación entre la Rana René y Fozzie se basa en la amistad de Jim y Frank. En 1969 creó Plaza Sésamo. El éxito de este show fue tal que le permitió a Jim distanciarse del mundo de la publicidad y dedicarse más a fondo a expandir los medios en que aparecían sus personajes, particularmente al cine y musicales teatrales.

Su primera película, The Muppet Show (1979) fue un éxito de taquilla. Convertido en un magnate del entretenimiento , en 1982 creo la Fundación Jim Henson para promover las pantomimas de títeres y marionetas como un arte. Durante toda la década produjo éxito tras éxito fílmico, mientras sus hijos se involucraban más en el negocio. En tanto, Henson se apartaba un poco del mundo Muppet para diversificar sus intereses en otros proyectos como las películas The Dark Crystal y Labyrinth.

En 1990 murió por complicaciones de una extraña y agresiva neumonía, pero las compañías manejadas por sus hijos continuaban el legado de este creador único. No es sino hasta 2004 que se cierra un ciclo cuando la familia vende gran parte de los personajes de los Muppets a Disney. Sin Henson ni Oz, los Muppets de Disney pasan ahora por una transformación a cargo de nuevos talentos cuya misión es mantener a estos personajes en el gusto del público masivo.

 

Sep 17, 2011

Real Steel, el boxeo metálico del futuro

Real Steel, el boxeo metálico del futuro

Una buena parte de las producciones hechas por el estudio DreamWorks siempre ha cobrado forma desde el andamiaje de la ciencia ficción. El más reciente filme de esta casa, fundada en los 90 por Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen, se titula Real Steel (basada en el relato Steel de Richard Matheson, 1956), y se le puede asociar a historias de corte futurista que abordan la compleja relación hombre-máquina, como son los casos de Inteligencia Artificial (2001), Minority report: Sentencia previa (2002) y La guerra de los mundos (2005), entre otros importantes títulos con el sello de esta productora.
Pero a diferencia de éstas, para Real Steel se ha asegurado una adaptación libre a cargo del guionista Dan Gilroy (Freejack, Chasers, The Fall y comisionado para The Bourne Legacy), que se prevee más como un cruce entre la ciencia ficción y la acción; una puesta en escena en el futuro próximo, que cuenta los avatares de Charlie Kenton (interpretado por Hugh Jackman), un luchador que ha depuesto los guantes en un mundo donde el boxeo es de pronto protagonizado por máquinas.

Hombre vs. máquina
La obsolescencia del hombre y el reinado de la máquina es el planteamiento básico de esta cinta que simultáneamente cuenta la complicada y distante relación de Kenton y su pequeño hijo Max. Ambos encontrarán en su nuevo oficio como entrenadores de máquinas boxeadoras una oportunidad para intimar y hasta para verse reflejados en su robot de elección: uno de cualidades técnicas cuestionables y hasta descartables, pero que por alguna razón (tal vez algo en su interior que es casi humano) siempre gana los campeonatos.
El director Shawn Levy la ha llamado una “conmovedora película de deportes”, y no falta quien la vea como una síntesis de Transformers y Rocky. En efecto, la cinta es coproducida por la casa ImageMovers Digital, perteneciente a la división de películas de acción de Universal Studios. La singularidad de Real Steel es una combinación de géneros fílmicos respaldada por sus impresionantes artificios visuales, que la diferencian de su antecedente directo, la adaptación que hizo el mismo Richard Matheson para la serie televisiva The Twilight Zone, en 1963.
Hollywood ha recurrido al rico imaginario de Matheson desde hace más de 50 años, y no en pocas ocasiones. Considerado por escritores como Ray Bradbury, Robert Bloch, William F. Nolan, Stephen King o Anne Rice como una de las principales plumas de la ciencia ficción, la trayectoria de Matheson en las letras y el cine es vasta. Además de sus decenas de historias de ficción y terror para películas y series televisivas, las más memorables son acaso sus colaboraciones con Steven Spielberg en Duelo (1971), la tercera parte de Tiburón (1983), o su adaptación para Pide al tiempo que vuelva (1980).

Los puños de acero en el Hollywood actual
El desafío de Real Steel es que sea un éxito de taquilla (desde ya se prepara la secuela) que además de entretener, suscite en la que seguramente será una audiencia masiva, la reflexión sobre las problemáticas de la era moderna que siempre preocuparon a Matheson, y que en concordancia con el estilo sombrío del autor, logre articular las experiencias de sus personajes con tramas y ambientes hostiles y opresivos.
Se puede anticipar que la impronta de Real Steel será más de la casa (las expresiones faciales “emotivas” de los robots, por ejemplo, remiten a Inteligencia artificial, Yo, Robot y Transformers), que del director, pues como el guionista, Shawn Levy (Una noche en el museo, 2009; Una noche fuera de serie, 2010) cuenta con más experiencia en comedias que en cintas de acción.
La peso de la cinta también recae en el trabajo actoral. Por la parte de los protagonistas, el australiano Hugh Jackman ya tiene una considerable currícula como actor de acción en la saga de X-Men o en Van Helsing, y Evangeline Lilly, más conocida por el desempeño físico que exigía su rol en la serie televisiva Lost, hizo un destacable trabajo en Zona de miedo (2008). Con esta cinta bien podría consolidarse como una de las principales actrices hollywoodenses de cine de acción. Y al histrionismo natural y emotivo del púber canadiense Dakota Goyo hay que atender con especial atención, dada su importancia en la trama de la historia.

Colofón
Otra interesante alusión a esta historia es la que hicieron en forma de parodia Los Simpson en el episodio titulado "I, (Annoyed Grunt)-Bot" (2004), en donde los robots combatientes, lejos de representar una competencia para los humanos, responden a una de las leyes básicas de la robótica, que es servir a los humanos y nunca herirlos, por lo que el boxeador de acero llamado ED-209 termina sirviéndole un martini a Homero Simpson, mientras éste desconoce las reglas del juego y se hace del premio.


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