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Jun 9, 2008

Bill Kaulitz: precoz y con los pelos apuntando hacia el cielo



Bill Kaulitz: precoz y con los pelos apuntando hacia el cielo

Es verdad: el nuevo objeto del deseo de miles de adolescentes, Bill Kaulitz, no pasa de los 19 años, pero que nadie le diga que es un novato, porque el chico y su gemelo Tom están en el negocio del rock desde la infancia. A los nueve años ignoraban cualquier forma convencional de entretenimiento, optando mejor por escandalizar el seno materno con sus guitarras. 

En su natal Magderburg, Alemania, Bill se fogueaba con su hermano y amigos en la banda Devilish, la cual produjo un demo antes de que Bill participara en el concurso de talento artístico Star Search en 2003, consiguiendo contrato con Sony BMG. Ahora el grupo, con el nombre Tokio Hotel (inspirado en una ciudad en constante movimiento), ha logrado en sólo un par de años figurar en los primeros sitios de popularidad de su país. 

La imagen de Bill, de una androginia estrafalaria, lo coloca como un ícono emo entre los adolescentes. Jovencitas y jovencitos por igual firman declaratorias apasionadas y promesas de amor eterno en su Myspace (http://www.myspace.com/tokiohotel). Sus videos en Youtube presentan a Bill con un peinado que recuerda a Clive Jackson de Doctor and the Medics y Simon Gallup de The Cure en los 80. 

Sus ademanes y letras sentimentales despiertan comentarios que varían entre la idolatría y el odio. Y es que al emo, o se le adora o se le desprecia, sin términos medios. Ahora que los chicos que se identifican con el sonido/look emo son acosados en varias partes de la república mexicana, habría que preguntarse si el sentimentalismo exacerbado y la apariencia andrógina son motivos suficientes para incitar tanta ira, y si los que hostigan no dicen más de ellos mismos que de lo que odian. En tanto, si el emo es o no una moda pasajera, lo cierto es que Bill Kaulitz disfruta de su momento y en él se ven reflejados miles de adolescentes en busca de identidad.



Bill Kaulitz: precoz y con los pelos apuntando hacia el cielo
Revista Altura #38 (Aeroméxico)
Junio 2008

Apr 20, 2008

Melt Banana

Melt Banana
Mike Pride y Jamie Saft (Kalashnikov)
Lunario
19 abril 2008
22 - 12:30 hrs


En la currícula de los norteamericanos Jamie Saft y Mike Pride hay colaboraciones con John Zorn y Bobby Previte, entre otros. Pero esta noche, sus improvisaciones se inscribieron totalmente en la escuela CURUPAPEX*. Dentro de esa rama del avant-garde caracterizada por el virtuosismo exacerbado, Pride y Saft ofrecieron cuarenta minutos de clínica de batería, vocecitas guturales, gemidos, silbatos de juguete y teclados con sonidos graciosillos.

En eso llega el ruidismo frutal cortesía de Yasuko Onuki y su Melt Banana. Ni bien se han puesto el tahalí o saludado cuando la chica simplemente toma dos plátanos y los arroja a las primeras filas: “¿Están en esto conmigo o no?”, parece demandar. Es que ella tiene el ruido y todos lo saben, en Lunario hay de plano un pandemonium por dos plátanos, todos se los pelean, y la expectación por el noise rock de estos oriundos de Tokio, es de esas que se ven, digamos, sólo una vez al año. La voltereta de ánimo fue radical con “Shield for your eyes, a beast in the well on your hand”, la estándar abridora de sus conciertos: apenas cuatro minutos que inician con una línea de bajo absolutamente pegajosa y se desenvuelve en una estructura cambiante y complicada que suena sencilla. ¿Cuál será su secreto?

Es lo de Melt Banana: composiciones inteligentes, noise desenfadado y más punk que el autoproclamado, y una actitud anti-complaciente, anti-ñoñerías. Los MB bostezan en ese desfile de vedettes con instrumentos en que se ha convertido el avant garde, pues casi sin excepción dan ganas de llamarle experimentación, pero de laboratorio: antiséptica, calculada y monótona. Escojamos cualquier tema de MB y en menos de medio minuto hay más creatividad y víscera que en el cartel completo de cualquier festival de experimentación sonora.

Debió estar aquí al que se le haya esfumado el placer por el concierto en vivo. Ichirou Agata, guitarra y cubrebocas, es un virtuoso sin el mal gusto de mostrar en público las horas diarias que le dedica a su instrumento. Él se burla de ese egocentrismo ñoño porque su habilidad, sus impresionantes triquiñuelas diapasónicas, están 100% a disposición de la canción. A Rika mm’ ya se le conoce por ser la chica discreta que mantiene a todos bailando con sus impecables líneas rítmicas de bajo. Con baterista nuevo y liderados por Yasuko y su humor a toda prueba, el repertorio de MB incluyó lo mejor de sus 15 años de carrera y concluyó con un postresote ska -cereza en su punto-: Monkey man, de The Specials. 


*Cualquier Ruidín Pasa por Experimentación

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