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Sep 8, 2007

Babasónicos

Babasónicos
Auditorio Nacional
6 septiembre 2007
20:30 – 22 hrs.

Encabezado:
“A lo que aspira Babasónicos es volarle la cabeza a quien lo escuche”  (Diego Uma)

Epígrafes:
“Conozco su colmo y ustedes conocen el nuestro” (Adrián Dárgelos)

“Cuando entramos al show dejamos de ser personas, entramos en una especie de trance. Ya no eres alguien en especial; eres un engranaje más de la maquinaria de Babasónicos” (Adrián Dárgelos)



Ciempre Belcebú

Desde hace algunos años se rumoraba que el príncipe de las tinieblas había depositado una semilla infecta de ruido rabioso en Sudamérica. Las primeras evidencias se dieron a conocer por cazadores de fenómenos inusuales, vigilantes que atestiguaron el nacimiento de algunos bebés con guitarras integradas que interferían con altavoces de nosocomios, tergiversando los llamados de emergencia y alterando hasta los marcapasos de sus abuelitos, y que ya crecidos se apropiaron de los amplificadores de la ciudad y cuanto territorio les apeteciera ocupar. Entre esos hijos del voltaje sin recato se encontraba un chico  llamado Adrián Dárgelos alias "Ciempre", un agitador sónico cuya personalidad magnética lo llevó a liderar una pandilla de mozalbetes adictos al rock. Todos se compraron instrumentos y se fueron a vivir a una comuna en Lanús, localidad de Buenos Aires, a finales de los ochenta, cuando los DJs y las estaciones de rock de las principales ciudades del mundo se volcaban al rock ácido bailable, influído por el hedonismo del éxtasis, los raves y la fascinación que provocaba el sonido Madchester, con Stone Roses, Primal Scream y Happy Mondays como principales exponentes. "Ciempre" y compañía retomaron el espíritu en su flamante grupo bautizado en honor a nada menos que el gurú hindú Sai Baba y los dibujos animados Supersónicos: Babasónicos.

Mucamas en el aire

Así fue el inicio de su inconfesable plan maestro: dominar el mundo en base a un rock poco ortodoxo que permitía experimentaciones con el funk, hip-hop, soul y disco, entendidos desde la extravagante perspectiva de Dárgelos, poseedor de un delirante y perverso sentido del humor que asalta las conciencias más nobles, como muestra un breve repaso por su repertorio lírico: “Clase gata”: “Llévame hasta el hospital / a la maternidad / que voy a dar a luz / enfermeras muy sexies / Estoy en llamas de emoción / aire provocador / mueren por atenderme / Y ahora con provocación / con aire superior / te invita al confort / la mucama del aire”; el infarto al miocardio feminista que provoca la controversial “Putita”: “El camino a la fama / no significa nada / Si no hay una misión/ ¿cuál es? / Hacerte muy putita, probar tu galletita / Con toda devoción” o una de las favoritas del público mexicano, “Pendejo”: “Hola chicas, soy su amigo / no parezco inofensivo, en serio / lo hago por la amistad / soy el as de los bastardos / la traición está a mi cargo / […] mi nombre no es lo importante / Pendejo.”

“No dejen que nadie les quite la risa” – Dárgelos
Con ganas de ver a estos doctorantes de la filosofía del absurdo se encuentra hoy una chaviza que de manera masiva los sigue tras el éxito de Jessico y la programación constante de sus videos en MTV Latino, pero también hay algunos veteranos que los han seguido desde sus inicios en el DF, cuando se presentaban en hoyos fonquis, a las afueras de preparatorias populares o en salones de fiesta. Con los años se han vuelto mejores compositores y en el estudio han diversificado la paleta de sonidos, mas la continuidad que distingue a los Babasónicos es el desenfado, y es que estos argentinos han sabido burlar  durante los últimos 15 años y de manera hilarante la corrección no sólo de las buenas conciencias, sino en particular de ese rock latinoamericano que, así pasen décadas, no cesan en su aspiración por llenar estadios, con mensajes de amor, paz, buenos sentimientos, y conscientizar a sus pasivos escuchas… de todos aquellos que aspiran a ser U2 en español, a los que esperan recibir el Nóbel mientras convierten al rock en un discurso moralino y asimilado, y sobre todo, aburrido. Los fans de Babasónicos comparten con el vocalista la irreverencia por las formas. Si bien no es para afirmar que en este toquín “todos somos Babasónicos”, lo cierto es que la mayoría estamos despeinados, aburridos de los rockers encorbatados, y con ganas de regresar a casa con más marañas capilares y tinnitus. La recompensa son cinco sujetos vestidos con capas púrpura, cual monjes sicodélicos con ráfagas de rock renovadas y encabezados por un pibe que no le interesa ser el representante de todos los hombres o el mensajero de algún ente superior; son chicos que sólo quieren echarse unas risas acompañadas de un puñado de buenas canciones, sin mañas, sin accesorios cursis y en cambio una enorme dotación de bromas. Empero las dificultades técnicas y lo breve del concierto, el repaso que hacen de sus ocho álbumes es un obsequio inusual en su repertorio: además de los jocosos Putita y Pendejo, Carismático, Risa y El Colmo dejaron la sensación de que una bola de risa como caída del Cosmos y su Dios bufonesco nos aplastaría en cualquier momento. Hacia la salida parecía que la gran mayoría de los asistentes habían comido payaso. ¿Qué? ¿Que existen mejores métodos para medir un buen concierto? No me hagas reír…


Cronología discográfica

* Pasto (1992). Adrián Dárgelos, Diego Castellano, Diego Uma, Uma-T, Gabo y Mariano Roger Sónico sólo salen de los linderos de su comuna para hacer rock. Catorce temas, incluído D-generación, conforman el debut de Babasónicos, con Gustavo Cerati como invitado especial.

 * Trance Zomba (1994). Se incorpora a la alineación oficial DJ Peggyn, con lo que el sonido del grupo se vuelve más bailable. Parte de “Trance…” son las divertidas "Poder Ñandú" y “Posesión del tercer tipo”. En tanto, el sexteto es telonero de INXS y Depeche Mode en Argentina.
   
* Dopádromo (1996). Del rock bailable a un maratón de sicodelia: los videos “El ciervo” y “El medium” exponen al grupo más allá de las fronteras argentinas y lo convierten en uno de los principales exponentes del rock latinoamericano.

   
* Babasónica (1997). Trece cortes de sarcasmo locuaz. Los sencillos “Seis vírgenes descalzas”, “Sátiro” y “El Adversario” distinguen a Dárgelos de sus contemporáneos como un lirista que no compromete su retorcido humor con modas o convenciones. 
   
* Miami (1999). Un disco flojo y que comercialmente pasa desapercibido. DJ Peggyn abandona el grupo para comenzar una carrera en solitario como “Jimmy Dolor”.

* Groncho (2000). Lados B del disco Miami. Ante la negativa de la disquera Sony por editarlo, Babasónicos crean su propio sello, Bultaco Records, en el que también publican Babasónica electronica.

* Babasónica electronica (2000). El disco homónimo remezclado en la fase más electronica de la banda. Incluso su portada y tipografía son un homenaje a Kraftwerk.
   
* Jessico (2001). Considerado por críticos (Les Inrockuptibles, Rolling Stone) y fans como el mejor disco, Jessico se aleja de la experimentación y la sicodelia para adentrarse al pop más tradicional. El resultado: ventas millonarias, nominaciones al Grammy latino y giras internacionales.
   
* Infame (2003). Un regodeo de chistes polémicos con “Putita” y “La puntita” como claros ejemplos, con influencias de rock bailable, proto-metal, glam y el bolero, pero no tan interesante como Jessico.
   
* Anoche (2005). Una producción más cuidada y con el músico Carca proveyendo vocales en el tema “Falsario”. Las parodias de Dárgelos se mantienen en un nivel aceptable de corrosión, como cuando a la novia la equipara con una yegua esplendorosa. Empero, el disco les significa su trabajo más melancólico e introspectivo.

Canciones interpretadas
Intro
Ciegos por el diezmo
Sin mi diablo
Pendejo
Muñeco
Fizz
Carismático
Rubí
Puesto
Suturno
Yegua
Un flash
Exámenes
El colmo
Putita
Coralcaraza
Así se habla
Luces
Irresponsables
Pobre duende
Sobre la hierba
Curtis
Y qué
Falsario
Risa
Deléctrico
Solita
Camarín
Capricho
Los calientes





Aug 22, 2007

Scorpions

Scorpions
Auditorio Nacional
22 Agosto 2007
8:30- 10 pm


La música es como sobrevivir, es una esperanza – Klaus Meine

Picoteos suaves

En su sexta visita al DF, Scorpions vienen estrenando bebé llamado Humanity Hour 1, un retorno al comentario social desde que Wind of Change celebrara la caída del muro de Berlín. Su nueva producción les resulta un botox anímico, una reafirmación de su vigencia dentro del rock duro. Pocos medios han dejado de destacar la magnífica condición física, el dominio técnico y las aptitudes vocales intactas del líder, Klaus Meine. Sorprende que ni los años ni el estilo de vida le hayan afectado, como sería el caso de sus contemporáneos o de colegas más jóvenes: Brian Johnson de AC/DC sólo se dedica a recibir premios, Joe Elliott de Def Leppard ahora canta con más entusiasmo que técnica, y el traqueteadísimo Axl Rose de Guns N Roses prefiere esconderse en su mansión y comer donas. Los vicios y excesos asociados al rock les han cobrado la factura a casi todos, mas no es el caso de Scorpions.

El tono de su nuevo disco, producido por Desmond Child (Bon Jovi, Aerosmith), muestra a un grupo que ha sabido afianzar aquél retorno a la forma que fue Unbreakable de 2004. Para otro momento queda la elaboración de baladas melosas: Humanity es una obra conceptual que suena casi en su totalidad a Scorpions salvaje, clásico (particularmente en We were born to fly), donde la intención fue dotar al trabajo guitarrístico de un volumen perturbador, sin medias tintas, muy cercano al nu-metal actual.

No obstante que Humanity World Tour es una gira promocional, todos los conciertos de Scorpions están diseñados para la complacer al público que espera corear éxitos y poco más que eso: los temas nuevos se toleran bien pero nada de rescatar las espeluznantes experimentaciones con la electrónica que hicieron en 1999. Con casi 40 años de carrera, se impone más disfrutar de victorias pasadas que de plantearse nuevos desafíos, un paso en falso que los acérrimos fans no permitirían.


Paseando con los forever youngs
Klaus Meine presenta los nuevos temas reflexionando sobre los tiempos actuales: guerras, calentamiento global. Son recibidos sin mucho interés; no así las contadas baladas y el repaso por temas elementales en la enciclopedia del rock, con énfasis en los años de oro (80s) y sin olvidar la década previa. Para la cuarta canción, el intercambio guitarrero de Matthias Jabs y Rudolf Schenker forma durante varios minutos una monstruosa pared de sonido que intimidaría hasta a Mumm-Ra transformado. Bajista y baterista tienen su momento estelar cada uno, el del último no destaca particularmente por la destreza, sino por la simpatía que causa James Kottak con sus gesticulaciones, portando la bandera mexicana, arrojando baquetas, moviendo el trasero…

El momento Wind of Change es acompañado de los silbiditos clave, luces tenues, pupilas dilatadas y los que no cantamos no lo demostramos pero nos la sabemos de memoria; es uno de esos himnos transgeneracionales que se aprenden incluso sin prestar atención. Así como las de antología: Big city nights, The Zoo, Still loving you, y especialmente Rock you like a hurricane y No one like you, con las que da penita ser la única sentada y sin gritar entre 10,000.

Dan por concluido el breve concierto (apenas poco más de la hora) sabiendo que se les demandará de vuelta. Regresan con cara de satisfacción y el ego masajeado después de escuchar los urgidos “¡otra, otraaa!” durante cinco minutos. Tocan varias canciones más, entre ellas la rabiosísima Dynamite pertececiente al álbum Blackout de 1982: uno de esos sellos distintivos de heavy metal pegajoso de los 80.

Es cierto que este público ha encontrado en el rock la fuente de la eterna juventud*, y que ven reflejadas en los oriundos de Hanover sus aspiraciones de permanecer jóvenes y disfrutar un rock pesado sin complicaciones. Scorpions ha embotellado el secreto y guardado bajo llave la fórmula. A la salida no sorprende que los seguidores canten con convicción Forever Young a ritmo de heavy metal y con guitarrazos imaginarios.


* Cuadernos del Auditorio Nacional 10, p.228.
Cronología discográfica

1972 Lonesome Crow es el primer álbum de cinco chicos alemanes que cantando en inglés, han decidido convertirse en la mejor banda metalera del mundo. Todavía con el hermano de Rudolf Scheneker, Michael, en la guitarra principal, el disco tiene un ambiente oscuro, con influencias en Black Sabbath, The Rolling Stones y Led Zeppelin.
1982 Black Out los consagra como uno de los metaleros pop más representativos del género, así como de la “power ballad”. Se le sigue considerando el mejor disco de su carrera.
1984 El LP más exitoso, Love at first sting continua la elaboración de baladas con punch. De él se publica su sencillo más conocido, “Rock you like a hurricane”. Por lo menos cinco temas del disco tuvieron buenos lugares en las listas Billboard.  
1990 El regreso del grupo a los primeros lugares de popularidad se dio con Crazy World; el sencillo Wind of Change es considerado como el tema con mensaje político más importante del grupo.
2004 Después de varios años de experimentación fallida, Unbreakable es el 20o álbum de su carrera. Un trabajo con canciones directas, ganchos memorables, estribillos pegajosos, letras sobre la paz mundial y las imprescindibles baladas de la casa.  

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